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Opinión
![]() Victoriano Tobalina Beltrami
Investidos de poder desde lo alto
Diario de Xalapa
11 de enero de 2008
"He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre, pero quédense en la ciudad de Jerusalén, hasta que sean investidos de poder desde lo alto" (Lucas 24:49).
Momentos antes de la ascensión definitiva del Señor Jesucristo al cielo, se les apareció por última vez a los discípulos y les confirmó que en muy poco tiempo ellos iban a ser bautizados por el Espíritu Santo y les dijo: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8). Era necesario que el Señor partiera por algunas razones: primero, porque era el Cordero de Dios que debía quitar el pecado del mundo, y esa obra maravillosa ya la había consumado en la cruz. En segundo lugar, él tenía que irse con el fin de "preparar el lugar en el cielo para nosotros" (Juan 14:3). En tercer lugar, tenía que irse para sentarse en los lugares celestiales a la diestra de Padre eterno para reinar sobre todo principado, autoridad, poder y señorío, y someter así todas las cosas bajo sus pies..." (Efesios 1: 20-22). Y en cuarto lugar, también tenía que irse para que el Espíritu Santo pudiera venir a tomar su lugar. El mismo dijo: "les conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, se los enviaré" (Juan 16:7). El ministerio personal de Jesús estuvo limitado a unas cuantas personas relativamente, en una pequeña área geográfica, pero ahora, desde la llegada del Espíritu Santo en Pentecostés, él enseña a multitudes incontables en todas partes del mundo, porque él es el verdadero y único Vicario (el que hace las veces de, o en lugar de ) del Hijo de Dios en esta tierra. Jesús dijo: "Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él los guiará a toda la Verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere del Padre, y les hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y se los hará saber..." (Juan 16:13-14). Un hombre estudioso y brillante que nunca ha tenido el nuevo nacimiento espiritual y no ha sido regenerado puede aprender muchas cosas acerca de la Biblia, pero nunca podrá comprender los grandes principios de la gracia y los misterios profundos de Dios, porque éstos sólo pueden ser comprendidos por aquellos que han sido iluminados y enseñados en la revelación por el Espíritu de Dios. Por esa razón, un sencillo albañil iletrado lleno del Espíritu Santo (conozco a varios) puede comprender las revelaciones más profundas, mucho más que un erudito que todavía no ha nacido de nuevo y que no es enseñado por el Espíritu. (1ª Corintios 2:6-16). Es que el Espíritu Santo es una persona, no simplemente un poder o una fuerza o una energía cósmica. ¿Qué significa para usted el Espíritu Santo? No estoy preguntando que si usted cree en él, sino ¿qué significa él para usted? Esa pregunta y sus consecuencias transformaron mi vida y la de millones a través de la historia. La vida de un creyente puede ser revolucionada con tan sólo aceptar la promesa de Padre de la investidura de poder desde lo alto, que es el bautismo en el Espíritu Santo, porque ésta es una experiencia consciente que tiene lugar en la vida de un creyente, cuando cree que "todo aquél que pide, recibe; y el que busca, encuentra... porque, ¿qué padre, si su hijo le pide pan, le dará una piedra?... pues si nosotros, siendo malos sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos, ¿cuánto más nuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" (Lucas 11:9-13). Le invito a conocer la obra y a la persona de Espíritu Santo por medio de la lectura de la doctrina escrituraria del ministerio del "Parakletos" en los capítulos 14, 15 y 16 del evangelio de San Juan y Hechos 1 y 2. Columnas anteriores
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