Policiaca
¡Bandas juveniles!
Suben a páginas de Internet fotografías sobre las "pintas" que realizan. Fotos: David Bello, Antonio Roque / Diario de Xalapa
27 estan detectadas en Xalapa
Diario de Xalapa
12 de noviembre de 2007

Nidia Sánchez / Diario de Xalapa

Xalapa, Veracruz.- La proliferación de bandas juveniles en esta capital y en otras ciudades densamente pobladas de la Entidad se ha convertido en un problema de Estado. Recientemente autoridades federales y estatales se reunieron para intercambiar información sobre esta problemática que podría estar a punto de rebasar el control que aún pueden ejercer las autoridades para combatir la delincuencia que cada vez cometen más menores de edad.

En América Latina el surgimiento de pandillas juveniles tiene vínculos con familias disfuncionales, la pobreza, la búsqueda de identidad, la necesidad de protección y compañerismo, entre otros.

En Xalapa, las corporaciones policiacas tienen detectadas 27 bandas juveniles y a sus integrantes, pero calculan que el número podría duplicarse si se toma en cuenta que muchas comienzan a formarse y otras no son tan conocidas, por lo que las autoridades buscan la forma de combatir este grave problema.

Las bandas en la web

Diversas direcciones en la web dan cuenta de la desinhibición de jóvenes vándalos que lo mismo suben fotografías fumando mariguana, conviviendo con policías y algunas gráficas frente al cuartel "Heriberto Jara Corona", tras haber cumplido arrestos por cometer atracos, que sus agraviados prefieren no presentar cargos o por escandalizar en la vía pública.

La web ha sido utilizada por estos jóvenes para tener contacto con su propia comunidad con bandas establecidas en otros puntos del Estado.

A través de las páginas muestran como viven, con quienes conviven y hasta muestran videos de los códigos de violencia a los que deben someterse para ser aceptados.

Dejarse golpear es una de las primeras exigencias seas mujer u hombre.

En el caso particular de las jovencitas, muchas de ellas estudiantes de secundaria de 12 años, deben acceder a tener una vida sexual con los líderes de las bandas y posteriormente ser pareja de todos los integrantes promoviendo la promiscuidad, principalmente en fiestas donde hay excesos de droga y alcohol.

Algunas de las imágenes que se ven en las páginas muestran con orgullo tatuajes, algunos con vestimenta tipo "cholo" y en tanto que otras gráficas muestran a estudiantes de secundaria uniformadas acompañadas por vándalos y alumnos de bachillerato posando con desfachatez para la foto.

Acechan los planteles educativos

Diariamente, según reportes de las corporaciones policiacas, en la tarde aunque principalmente por las noches, antes de que los estudiantes de secundaria salgan de clases, decenas de menores integrantes de bandas delictivas, algunos de ellos inscritos en escuelas secundarias y de bachillerato, acechan los alrededores de otros planteles con la consigna de intimidarlos, golpear a estudiantes y robarles teléfonos celulares, iPod, relojes y objetos de valor.

La policía tiene reportes que este fenómeno se da de manera generalizada en todos los planteles de esta capital y el problema se agrava más cuando estos muchachos buscan a jóvenes de su misma edad para ofrecerles droga o que la comercialicen como una forma de allegarse de recursos sin medir las consecuencias de que están siendo utilizados por narcomenudistas y el narcotráfico.

Pueden iniciar desde los 13 años de edad incluso a los 11 años, organizarse y ser utilizados por el crimen organizado para cometer todo tipo de delitos. En nuestro Estado, según refieren las corporaciones policiacas, se está a tiempo de desarticularlas, pues ya cometen delitos como atracos, violaciones, lesiones, narcomenudeo y extorsión, entre otros.

El origen de las bandas

Sobre este tema, Sergio Mayoral, director del Centro de Integración Juvenil (CIJ), expresó que cada vez a menor edad niños y jóvenes salen de sus casas para enfrentar la vida en la calle donde sufren experiencias de riesgo que los expone a convivir con adolescentes inadaptados en similares condiciones que a corta edad comienzan a consumir tabaco, alcohol, actividad sexual y narcóticos, entre los que predominan la cocaína y el crack que al combinar con alcohol les producen severos estados de intoxicación que los llevan a cometer conductas violentas.

Esto los involucra tarde o temprano en actividades ilícitas para contar con recursos y seguir consumiendo droga, alcohol, sexo y competir entre pandillas, por lo que algunos que desean cambiar a una vida sana piden ayuda en promedio cuatro años después de sufrir de adicciones y la pertenencia a grupos juveniles en los que se les imponen códigos de violencia.

Clima de violencia generalizado

El doctor Mayoral comenta que existe un clima de violencia generalizado, no tan sólo en jóvenes. Se puede percibir en películas donde alguien tiene que morir, en los videojuegos donde ganar significa matar y en la televisión donde algunos programas contiene en promedio de cinco a 10 escenas violentas, presentadas en algunas ocasiones como agradables o buenas.

También muchas veces la violencia está presente en la propia familia, pues muchos de los menores y jóvenes que pertenecen a bandas juveniles fueron hijos no deseados y por lo tanto nunca fueron atendidos ni amados por sus padres.

Muchos de ellos han sido víctimas de violencia o la han presenciado, reproduciendo esta forma de vida cuando se convierten en padres, identificándose por la falta de afecto o falta de oportunidades educativas, carentes de éxito personal.

En busca de estatus y gloria

Se sabe que en los casos de menores infractores miembros de bandas juveniles, al sentirse marginados y sin éxito, se apartan de su familia en muchos casos por violencia intrafamiliar y buscan obtener de algún modo una especie de gloria, vinculándose con delincuentes mayores con quienes creen sentirse reflejados y aceptados, terminando generalmente agrupándose con sujetos que los arrastran a cometer delitos.

En la adolescencia, las necesidades de la personalidad humana son las relativas al estatus que puede tener, la independencia, autorrealización, anhelan ser importantes, ser aceptado en su grupo, ser reconocido como persona valiosa, ansía alcanzar el estatus de adulto y dejar atrás las características de la infancia.

Por estas razones, entre otras, los menores tratan de imitar de modo sofisticado los gestos de los adultos, por lo que es más importante para ellos lograr el estatus en el grupo de sus iguales, que ante los ojos de sus padres. Tratan de sentirse independientes y aspiran a liberarse de restricciones que sienten que los ata.

No es raro que el adolescente para evitar caer en la duda acerca de su propio valor, necesite someterse a pruebas experimentales, creándose situaciones que demanden un especial esfuerzo para ser resueltas. Existe el peligro de que el adolescente busque llamar la atención con conductas que sabe que no debe hacer y en ocasiones se agrupa para agredir aunque no sepa el porqué, experimentando un estado de desequilibrio que se traduce en tensión y disgusto, para decidir si se queda o se aleja.

Participacion de padres, maestros y la ciudadania

La tarea es conjunta, afirma Sergio Mayoral, quien expresa que para erradicar las conductas de violencia deben participar padres, maestros y la ciudadanía en general, pues quienes padecen de violencia o la provocan tienen la opción de recibir tratamiento gratuito en el Centro de Integración Juvenil.

El director del Centro de Integración Juvenil destaca que es una tarea de los padres tener un acercamiento con los hijos para conocer quiénes son sus amigos y qué hacen en su tiempo libre.

Por otra parte, comentó por decir un ejemplo, que como ciudadano no podemos ver como normal a un grupo de jóvenes fumando o inhalando droga en la calle tampoco ingiriendo licor en la vía pública, pues debemos llamar y pedir ayuda a la policía.

Todo adolescente, joven o adulto tiene derecho a una reeducación para corregir sus problemas en la manera de beber o erradicar su drogadicción.

En las escuelas por ejemplo, comentó, maestros, director y padres de familia no pueden permanecer indiferentes cuando observan conductas de violencia dentro del plantel o en los alrededores.

Se debe acudir al Centro de Integración Juvenil, entre otras alternativas, para que el personal de este centro invite a los menores y padres directamente involucrados en problemas de violencia y escuchar que tienen la oportunidad de una vida digna y recibir orientación, así como emprender campañas para la prevención del delito.

El menor delincuente generalmente es reincidente haciendo un ciclo repetitivo, esto aumenta su peligrosidad al ser alojado en un centro de adaptación donde convive con otros con mayor y menor peligrosidad, por lo que las corporaciones tratan de combatir este problema que requiere más que acciones policiacas una solución integral.

Algunas de las bandas en xalapa

Algunas de las bandas que operan en esta capital es la de "Los Sureños 13", integrada por 23 jóvenes entre hombres y mujeres, quienes tienen su radio de acción en la unidad habitacional Xalapa 2000 y sus alrededores, quienes son identificados por sus apodos entre los que destacan "el Chicano", "el Jocker", "el Daska", "el Traiger", "la Keyla" y "la Gaby", entre otros.

Otra de las bandas se autodenomina "Los 5 Puntos", integrada por "el Bank", "el Derk" y "el Idea", entre otros.

La banda de "Los Muros", arraigada en la colonia Revolución, donde se sabe que "el Troker", "el Kicha" y "el Jarocho" hacen de las suyas lo mismo a vecinos que a automovilistas.

La banda de "Los Chacales 18", quienes operan en los alrededores de Palo Verde, la banda de "Los VL", de la colonia Progreso Macuiltépetl, la banda de "Los Cafecitos", quienes viven en las inmediaciones de la avenida Rébsamen y la colonia Coralillos.

"Los Chalos", también de la avenida Rébsamen, la banda de "Los Tatahuicapa", quienes tienen su dominio en la colonia del mismo nombre, la banda de "Los Sayos", la banda de "Los Sayallines", de la colonia Ruiz Cortines, la banda de "los PVC", "Los Greñas", de la colonia Plan de Ayala, y la banda de "Los Rak", en la colonia Revolución, entre otras tantas.