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Nuestra Vida
¿Fueron los ovnis armas del III Reich?
Diario de Xalapa
20 de agosto de 2007
Frank Barrios Gómez
(primera parte) El fenómeno Ovni es uno de los más apasionantes que existen y que todavía se mantiene fresco en la mente del ser humano. Más de una persona dice haber tenido al menos una experiencia de primer o segundo tipo. En el primero, es posible ver al objeto ya sea como una luz nocturna o en pleno día, apreciándose la forma que éste posee. En el segundo encuentro, esas naves dejan sentir su efecto mediante la creación de campos magnéticos que nulifican la electricidad dejando inutilizados vehículos, aparatos electrodomésticos, bases de energía eléctrica y algunas personas han sufrido quemaduras en su cuerpo. El encuentro cercano de segundo tipo más famoso de la historia es el que se llevó a cabo el 9 de noviembre de 1965 en la ciudad de Nueva York. Esa tarde, fueron visibles en el cielo de esa ciudad 2 artefactos voladores que no coincidían con lo conocido en nuestro planeta. De pronto, aparecieron 2 aviones caza que rápidamente se dirigieron hacia esos artefactos voladores. Uno de los Ovnis burló fácilmente al avión caza norteamericano al imprimir una velocidad desconocida desapareciendo en pocos segundos mientras que el segundo se posó sobre una base de energía eléctrica de Syracuse. De inmediato el fluido eléctrico quedó nulificado dejando a oscuras a ciudades como Boston, Rochester, Albany y Providence, entre otras. Pero no todo quedaba aquí porque Québec y Ottawa, en Canadá también sufrieron esa falla que se inició a las 5.28 de la tarde. Todavía las autoridades norteamericanas no han dado una explicación satisfactoria sobre lo que ocasionó esta falla que duró 12 horas y que se inició con el aterrizaje del artefacto volador sobre la base de energía eléctrica. El encuentro de tercer tipo es aquél en el que se tiene contacto directo con los tripulantes de esas naves. Es algo difícil que se dé porque no toda la gente está preparada para ello y estos seres también son humanos y en un momento de psicosis de un loco terrícola, podrían perder la vida. Y esto es algo que ellos no están dispuestos a correr ese riesgo. El encuentro cercano de cuarto tipo es cuando se produce una relación sexual entre extraterrestre y terrícola. ¿Para qué? simplemente, para prevenir que en un holocausto producido por el hombre, éste acabe con todo vestigio de vida en la Tierra. Y esos productos de la relación sexual, junto con sus madres, son llevados a otros planetas para que en caso de ser necesario, en su momento sean traídos para que vuelvan a poblar este hermoso planeta azul. En estos instantes, no cualquier científico niega la probabilidad de que exista vida inteligente fuera de la Tierra. Como dice alguna gente, sólo la Tierra está habitada por humanos; si esto fuera cierto, diría yo que Dios se equivocó al sembrar únicamente en nuestro planeta humanos, a sabiendas de lo destructivo que es el hombre. En cualquier momento podría acabarse la creación, pero Dios no se equivoca y sabe dónde y en qué momento deposita semilla de vida inteligente para continuar manifestándose. Las principales potencias gastan una millonada de Euros anualmente para la investigación de vida inteligente en el espacio exterior. Construyen poderosos radiotelescopios capaces de captar sonidos a distancias de muchos años luz. También poseen telescopios inmensos y sensibles por los cuales pueden percibirse hasta el nacimiento de estrellas y galaxias a distancias considerables. Los físicos están muy enterados de esta situación y basándose en la teoría de la relatividad, saben que es posible viajar en el espacio a velocidades de la luz y hasta superiores. Mi buen amigo y hermano, el investigador orgullosamente mexicano, Antonio Herrera Escudero, con doble maestría y un doctorado en física, me ha platicado sobre la forma en que viajan esos viajeros espaciales los cuales no tienen retorno a su lugar de origen. Salen para ya no regresar y visitar otras humanidades planetarias. Esta hipótesis del doctor Herrera la respeto pero pienso que sí es posible vencer al tiempo para regresar y compartir esas experiencias acumuladas por los intergalácticos las cuales enriquecerían a la ciencia la cual ha demostrado que el hombre sólo tiene una limitante, siendo ésta la que el mismo hombre fije. ¿Y será que todas las naves que les llamamos Ovnis provengan del espacio exterior? Esto es algo que los gobiernos de las potencias saben que no es así porque durante la segunda guerra mundial era de sobra conocido que los alemanes ya habían construido naves impulsadas por energía antigravitacional, propulsadas por terriones (fuerzas cósmico-telúrico-terrestre). Entre estos aparatos ya comenzaba a hablarse, sobre las "Peonzas voladoras Haunebu", del científico alemán Víctor Schönberger, las cuales funcionaban con fuerzas de levitación que no contaminaba ni producía ruido y alcanzaban velocidades de 2,900 kms por hora, una hazaña para 1945. |
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