Opinión
Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
IBSEN... cuando despertamos, los espectros seguían ahí

El Sol de México
10 de junio de 2007

Tres son los dramaturgos célebres del teatro en Escandinavia: Augusto Strindberg, de Suecia, cuya obra "La señorita Julia", en su tiempo considerada lujuriosa tanto porque la señorita de la casa se deja seducir por el ambicioso criado y ella, a su vez, lo seduce, como por todo el simbolismo que entraña el protagonismo de botas negras de montar y el suicidio de ella por el dominio que el padre autoritario ejerce sobre su hija.

Y los noruegos Bjornstjerne Bjornson y Henrik Johan Ibsen. El primero, en cuya obra "Por encima de las fuerzas" se establece "una distancia entre la realidad efectiva y las promesas de redención social por el hombre mismo", e Ibsen, quien lo mismo se concentra en la realidad social y en los problemas que representan las enfermedades sexuales hereditarias, que en la lucha del individuo contra la simulación y la corrupción de la sociedad que finalmente lo hace sucumbir ante esas realidades imbatibles.

Otro menos conocido es Hjalmar Soderberg, también sueco y discípulo de Strindberg, por su novela "Doctor Glas", considerada una apología del asesinato y violentamente anticlerical, que ha dado tema a películas y novelas actuales.

Los cuatro autores han influido decisivamente en escritores de otras latitudes, considerándose que Ibsen es el creador del drama moderno, habiendo transformado el melodrama romántico y artificial, otorgándole el vigor vital y realista con el cual el público se identifica.

ESPECTROS

El día de su estreno en Berlín, Alemania, en el año 1881, su representación fue prohibida por considerarla inmoral. El teatro Cristiana, de Oslo, se negó a representarla y durante quince años sólo se puso en escena en idioma sueco, ya que la "burguesía noruega y la mayoría liberal alemana la combatió violentamente por juzgarla disoluta y revolucionaria", y es que las conductas atroces y los vicios se heredan y prosperan en la descendencia inmediata, y es presagio de que así seguirán las cosas.

La tesis que expone Ibsen es que la sociedad está fundada en la mentira y la corrupción, que acepta y mantiene los prejuicios del pasado con la misma docilidad que la obliga a adoptar la ley natural de la herencia.

La ley natural es fatal e inexorable; en cambio, las convenciones y creencias sociales no lo son. De ahí la necesidad imperiosa de transformarlas, cambiarlas o reeducar a la sociedad.

ALCOHOLISMO E INCESTO

Los personajes de la obra representan cada uno un tema: Osvaldo y Regina encarnan la herencia, el pastor Manders, los prejuicios y las convenciones sociales y Engstrand, la mentira.

La señora Alving soporta durante veinte años al capitán Alving, su esposo corrompido y vicioso, al que para retener a su lado acompaña en sus orgías y en la bebida y tolera sus relaciones con Juana, la sirvienta, de quien tiene una hija: Regina.

El matrimonio tiene un hijo: Osvaldo, que hereda de su padre su sensualismo desenfrenado y su alcoholismo. A la muerte de su progenitor, su madre mantiene la conducta anterior y bebe a la par con su hijo, y, finalmente, tolera las relaciones incestuosas entre los medio hermanos Regina y Osvaldo.

Osvaldo es el espectro de su padre que aparece en él, tanto en lo físico como en lo moral, y lo mismo es Regina: lo que su madre la sirvienta fue, una mujer fácil que se hizo amante de su patrón.

La idea fundamental de "Espectros" es rebelarse contra el pasado, la posibilidad de liberación de los espíritus frente a las creencias, tradiciones y convenciones sociales, pues las sombras del pasado reviven y, como auténticos fantasmas o espectros, oprimen y atemorizan al individuo.

ESPECTROS EN MEXICO

La obra se puso por vez primera en el teatro Arbeu el sábado 22 de enero de 1910, en italiano, por la compañía de Lida Borelli y Ruggero Ruggeri, quien interpretó a Osvaldo.

En octubre de ese año se celebraron las Fiestas del Centenario de la Independencia, y hacía dos años que se había publicado el libro de Francisco I. Madero: "La sucesión presidencial de 1910".

La segunda puesta en escena fue en abril de 1912, en el teatro Colón, por la compañía de Miguel Muñoz y él en el papel del Osvaldo.

La tercera, hasta el año 1932, en el teatro Hidalgo, y en los años cuarenta la puso el Grupo Proa en el mismo teatro.

En tiempos del presidente Gustavo Díaz Ordaz, se puso en escena llevando como actriz protagónica, en el papel de la señora Alving, a Dolores del Río.

Ya hace más de treinta años que "Espectros" no ha vuelto a ser representada en México.

PADRE FIESTERO, MADRE RELIGIOSA

El padre de Ibsen era un prominente ciudadano del puerto de Skien, pequeña ciudad al sur de Noruega. Hombre enérgico y altivo, alegre, extrovertido y muy aficionado a las fiestas, a la bebida y la ostentación.

La madre, una mujer triste, taciturna, tímida, callada, profundamente religiosa y austera.

Henrik nació el 28 de marzo de 1828, en Skien, y cuando tenía ocho años, la familia se arruinó. Tras el quebranto económico, la familia se mudó a una modesta granja propiedad del padre, lo único que pudo salvar del colapso, situada en las cercanías del puerto.

"Todos los días tenía que caminar cinco kilómetros para ir a la escuela de los pobres", escribió Ibsen. "Era un niño introvertido, solitario, quien no jugaba a nada y no hacía ningún ejercicio. Sí dibujaba y tenía talento para ello, y en casa, mi madre me inculcó el temor a Dios y el respeto a sus ministros".

Seis años después, habiendo mejorado los ingresos paternos, la familia dejó la granja, retornó a Skien e Ibsen fue llevado por su madre a un colegio religioso, donde "me hice muy religioso y espiritual".

APRENDIZ DE FARMACIA

Sin embargo, persistían sus necesidades económicas, ya que su padre no fue capaz de recuperarse del desastre que empobreció a la familia, y así pidió empleo de aprendiz en una farmacia en Grimstad, pequeña aldea donde pasó seis años atendiendo la clientela, y animado por el dueño que era médico, sin dejar de trabajar, ingresó a la Universidad para estudiar medicina.

"En esos años se acentuó mi espíritu melancólico y pesimista. La pequeñez del pueblo me agobiaba y me sentía vigilado, sin libertad, sin estímulos, en un ambiente estrecho y mediocre dominado por la religión. No tenía amigos ni dinero", escribe en sus memorias.

Su biógrafo Enrique Anderson Imbert, en "Ibsen y su tiempo", dice: "Durante tres años vivió solo, amargado, hasta que dos muchachos, impresionados por su barba oscura, su mirada enigmática y el porte preocupado, le ofrecieron su amistad.

"Cambió entonces su vida. Ya tenía auditorio, admiradores, intimidad compartida y ayuda. En reacción contra el quietismo de su familia, se confiesa incrédulo en religión y republicano en política".

SU PRIMER DRAMA

Ibsen tiene veinte años, es pobre, ambicioso e idealista y en sus tiempos libres, en la soledad del pequeño cuarto que habita en la azotea de una lechería, escribe "Catilina", su primera obra dramática típicamente romántica. Es el año de 1848 y Europa ha ingresado a la revolución industrial, conmoviéndolo todo.

El personaje, Catilina, es un "gran rebelde, un hombre de grandes ideas que lucha por regenerar a una sociedad corrompida, pero que fracasa en su esfuerzo; es un drama de conciencia", comenta Harald Beyer en "Literatura noruega".

En 1850 abandona sus estudios universitarios, "porque no son la razón de mi vida", se traslada a Cristiana-Oslo, se hace obrero de la construcción y consigue la publicación de "Catilina", que la crítica considera una obra fallida.

Un año después, su drama "La tumba del guerrero", que escribió después de "Catilina", es representado en el teatro de la capital, con modesto éxito.

DIRECTOR DE ESCENA

Dominado por "una terrible sensación de fracaso, me pasé todo el año siguiente distraído en la política y escribiendo artículos de crítica teatral para un periódico, y cada vez era más pobre".

Afortunadamente, el director del teatro de Bergen, ciudad que era el centro del movimiento romántico nacionalista noruego, lo invita a trabajar "con la obligación de estrenar una obra mía cada año".

Ibsen cumple y entrega sucesivamente "La noche de San Juan", 1852; "La castellana de Ostrat", 1855; "La fiesta de Solhaug", 1856, y "Olaf Liliekrans", en 1857.

Su situación económica es estable y en agosto de ese año se le designa director artístico del Teatro Noruego y se traslada de Bergen a Oslo, sede de la institución.

Animado y con recursos, se casa con Susana Daae Thorensen, una chica de 17 años, hija del pastor de Bergen, "quien poseía inteligencia superior y ejerció gran influencia en mi vida y en mi obra".

En 1881 ella muere y él escribe "Espectros".

QUIEBRA DEL TEATROY OTRA VEZ LA POBREZA

Durante siete años Ibsen permaneció en Oslo dirigiendo el teatro de la capital. "Fueron años de sufrimientos y desventuras. Envidias, demoras y postergaciones impedían llevar a escena mi drama Los guerreros de Helgeland, en el cual tenía puestas mis esperanzas de alcanzar el éxito y el dinero que me era necesario para mantener a mi esposa e hijo".

La obra, una vez más, representa la voluntad personal que fracasa.

En 1862, el Teatro Noruego se arruina, Ibsen queda sin trabajo y ha de enfrentar la pobreza. Ese año consigue publicar "La comedia del amor", el primero de sus dramas sobre la vida contemporánea.

Durante un año de penurias, se sobrepone a ellas y escribe "Los pretendientes de la corona", tema que había concebido cinco años atrás y que no había podido terminar.

CONSIGUE UNA BECA Y PARTE HACIA EL EXILIO

"La vida en Cristiana me resultaba imposible. La ciudad luterana, conservadora y austera me agobiaba. Decidí entonces solicitar una subvención a la Universidad para realizar un viaje de estudios al extranjero. La beca me fue concedida y partí hacia Italia, a Roma".

Y emprende el viaje solo, dejando a su mujer e hijo en Oslo, "hasta cuando consiga la manera de hacerlos viajar a mi lado"

.TREINTA AÑOS FUERA DE SU PATRIA

El de Ibsen fue un exilio voluntario, durante el cual permaneció casi cinco años en Italia y, en Roma, comenzó a escribir "Emperador y Galileo", cuya composición le llevó diez años, hasta que fue publicada en Alemania en 1873.

En Roma también escribió sus dramas "Brand" y "Peer Gynt", obra poética en la que predomina lo lírico sobre lo lógico. Tiene su base en el folclore noruego y es un retrato de los defectos de ese pueblo. "Es su obra menos personal, la más nacional y localista de todas", señala el crítico español Salvador Albert en "El tesoro dramático de Henrik Visen", 1950.

Luego viajó a Alemania, donde estuvo varios años, y, en una oportunidad, fue a Egipto, atraído por la cultura y la civilización de sus antiguos moradores.

En el periodo alemán, Ibsen escribió "Casa de muñecas", cuyo estreno en 1879 dio motivo a severas críticas y encendió las polémicas debido a que Nora, la protagonista, una esposa hogareña y fiel, aunque alegre, caprichosa, frívola y golosa, un día decide abandonar el hogar, a sus hijos y marido para hacer su vida y no por otro hombre. Un escándalo en aquellos tiempos, situación que era bastante común aunque se ocultaba y disimulaba.

Nora representa el ideal femenino, la emancipación de la mujer, y es un antecedente del feminismo.

En 1953, en México se hizo la primera versión cinematográfica de "Casa de muñecas", dirigida por el alemán asimilado al país Alfredo B. Crevenna, llevando como actriz principal en el papel de Nora a Marga López.

UN TRIUNFADOR MUY AUSTERO

En 1891, "a los 63 años de edad, decidí regresar a mi patria definitivamente".

Ibsen es acogido "triunfante", se le dispensa reconocimiento y es admirado por sus conciudadanos, por la Universidad, la gente de letras, la nobleza y la Casa Real.

A pesar de la exaltación de su obra y su persona, el autor no sale de su casa, llevando una vida tranquila, austera y laboriosa.

SU MUERTE

En marzo de 1900 y enero de 1901, Ibsen tiene ataques de apoplejía y los médicos "me prohíben trabajar, lo cual me disminuye muchísimo emocionalmente".

De enero a mayo, tanto su capacidad mental y física se va extinguiendo, hasta quedar completamente paralítico. No se movía de la cama y permanecía allí como "un cadáver insepulto".

Finalmente, el 23 de mayo de 1906, muere a los 78 años de edad.
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