Opinión
Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Hipócrates... su juramento sigue siendo actual

El Sol de México
6 de mayo de 2007

Juro que observaré perfectamente, según mi capacidad y mi juicio, este juramento y este pacto escrito por quien me ha enseñado este arte y a él tendré igual respeto que por mis padres, y lo haré partícipe de mi vida y si tiene necesidad compartiré mis bienes con él, y consideraré a sus descendientes al par de mis hermanos varones y les enseñaré este arte si desean aprenderlo, sin compensación ni contrato, y transmitiré la doctrina escrita y la oral y toda otra enseñanza a mis hijos y a los hijos de mi maestro, y a los discípulos que se han comprometido a observar el pacto y han pronunciado el juramento según la ley médica, pero a ninguno otro.

"Me valdré de las prescripciones dietéticas para ayudar a los enfermos según mi capacidad y mi juicio, pero me abstendré de hacer daño o injusticia.

"No daré a nadie, ni siquiera en el caso de que se me solicite, un remedio mortífero ni una sugerencia para tal fin; del mismo modo, no le daré a una mujer una pócima para provocar el aborto.

"Conservaré pura y santa a mi vida como a mi arte, y cuanto vea o escuche en el ejercicio de la profesión, o aun fuera de la profesión en la convivencia con los hombres, si no se debe divulgar en el exterior, lo callaré, considerándolo un secreto sagrado".

HIJO DE MEDICO

El padre de Hipócrates fue el médico Heráclides, perteneciente a la rama de los Cos del genos en Asclepíades, y de Fenareta, descendientes de los Heráclidos. Fue discípulo de su padre y de Heródico de Cnido.

Según la leyenda, su progenitor descendía de Esculapio, dios griego de la medicina. El nombre de "genos" indica que él mismo reconocía en su origen al dios de la medicina, Aselepio, hijo de Apolo.

Platón, en sus obras "Prótagoras y en el Fedro", hace la primera referencia al vínculo de Hipócrates con los Asclepíades. Ambos, el filósofo y el médico, se conocieron e hicieron amigos en Atenas.

Nació el 26 de mayo de 460 antes de Cristo en Cos, isla del mar Egeo, y murió en Larissa, Grecia, el 9 de septiembre de 370 antes de Cristo.

Realizó numerosos viajes a la península y a las islas griegas del Egeo, al Asia Menor griega, a Egipto y Cirene.

Según la costumbre, el niño fue iniciado por su padre en los secretos del arte de curar y como mostró tanto aprovechamiento en sus estudios, se buscó a los maestros más sabios, a fin de darle la mejor educación posible.

Demócrito fue uno de sus maestros, quien viajó por el mundo para aumentar sus conocimientos de ciencias naturales, matemáticas, filosofía y bellas artes.

Ser singular, Demócrito, quien nació el mismo año que Hipócrates, se arrancó los ojos para mejor meditar y se reía de todo, para demostrar su razonado optimismo opuesto al pesimismo de Heráclito que lloraba por todo.

Heráclito sostiene: "La única realidad es el paso del ser al no ser o al contrario. Lo único verdadero es el cambio. El bien es el mal destruido y el mal es el bien que desaparece. Nada puede ser otra cosa que lo que es necesario que sea. Todo pasa y nada subsiste".

Estas ideas y estos personajes influyeron en Hipócrates.

Hipócrates y Demócrito, que eran grandes amigos, viajaron juntos a Egipto.

LA FAMA

La celebridad de Hipócrates trascendió las fronteras, llegando a Asia y así, Atajerjes le llamó para atajar los estragos de una epidemia que diezmaba al ejército persa.

Rehusó Hipócrates las magníficas ofertas con que se intentaba seducirle y contestó al sátrapa encargado de la misión de convencerlo y llevarlo ante Atajerjes: "Mi honor me impide socorrer a los enemigos de mi patria".

SU PRACTICA MEDICA

Tras sus estudios y tareas en el templo de Cos, como miembro de su cuerpo de médicos, Hipócrates se trasladó a Atenas, donde estuvo varios años dedicado a la enseñanza y a la práctica de la medicina según él la entendía.

El insistía en que "el médico debe estudiar a su paciente, no sólo su enfermedad, ya que para hacer un diagnóstico correcto es menester averiguar cuanto sea posible acerca del estado del enfermo: su vida diaria y su ocupación, sus antecedentes familiares y el medio donde vive".

Como al tratar al paciente se debía hacer todo lo posible por ayudar a la naturaleza a realizar la curación, el diagnóstico debía deducirse de observaciones cuidadosas.

Desde Hipócrates hasta los días de hoy transcurriendo, todavía es común recomendar "que la naturaleza obre".

NI CONJETURAS NI REMEDIOS, AL "AHI SE VA"

Luchó por eliminar de la práctica médica las conjeturas y los remedios aventurados, y aceptó la doctrina "humoral" de su época, rechazando la mayoría de las teorías especulativas propuestas por los filósofos para explicar el comportamiento y la salud del ser humano.

Según la doctrina humoral, los "hombres son flemáticos o animosos, coléricos o melancólicos; esto depende de la mezcla de los cuatro humores líquidos en el cuerpo: frío, caliente, seco y húmedo".

El exceso o deficiencia de cualquiera de los humores del cuerpo "se traduce en un comportamiento anormal, mala salud o inclusive la muerte, así el deber del médico es reestablecer y conservar el equilibrio de los humores del cuerpo".

Con Galeno, la teoría humoral se convirtió en dogma fundamental de las doctrinas médicas en el siglo II. Esta teoría se siguió enseñando y fue aceptada durante la Edad Media, el tiempo de la Peste Negra y la Edad del Hielo, que tanto cambió el clima del norte y centro de Europa, causando la muerte a casi la mitad de la población en Europa.

El médico griego Galeno nació en el año 129 y murió en el 199 antes de Cristo. Es el médico más importante después de Hipócrates y fundador de la medicina racional.

Paracelso, el notable químico, médico y cirujano suizo que estimuló el desarrollo de la química farmacéutica a través de sus descubrimientos y remedios médicos, en el siglo XVI insistió en que cada enfermedad tenía una causa y un remedio concreto, y "mostró desprecio por la teoría humoral al quemar en público la obra de Galeno".

El verdadero nombre de Paracelso es: Philippus Aureolus Theophrastus Bombast von Hohenheim, nombrándose a sí mismo Paracelso, que significa "mejor que Celso", antiguo médico romano.

En el año de 1843, Claudio Bernard, fisiólogo francés descubridor del glucógeno, sustancia formada por el hígado a partir del azúcar de la sangre, que constituye una reserva de hidratos de carbono que puede transformarse de nuevo en azúcar cuando el organismo la necesita, señaló la importancia del papel que representan los líquidos del cuerpo para conservar un constante ambiente interno y así, en la actualidad, también se considera esencial lograr un equilibrio dinámico de las sustancias químicas de la sangre para el funcionamiento normal y la salud del cuerpo.

DE LAS FRACTURAS Y LAS HERIDAS

Hipócrates, en el tratado "Fracturas y dislocaciones", escrito reconstruido por Galeno, perteneciente a la lista elaborada por Erotiano, un estudioso de los libros de Hipócrates, dada a conocer en tiempos del emperador romano Nerón, se encuentra un conocimiento adelantado de la estructura y función de los huesos, ligamentos, músculos y tendones.

AZTECAS, FORMIDABLES ANATOMISTAS

Entre los antiguos mexicanos, las nociones y prácticas relativas a la enfermedad y la medicina se presentan como una mezcla inextricable de religión, magia y ciencia. El doctor, hombre o mujer, era ante todo un hechicero, pero un hechicero benévolo, admitido y aprobado por la sociedad, que reprobaba al echador de suertes, al brujo o la bruja.

En los tiempos de hoy, atribuyéndose esto a la credulidad de la gente y a la necesidad de superar los problemas existenciales y económicos y al no encontrar respuestas en las religiones católicas, muchísimos acuden a hechiceros y brujos buscando salud, amor y dinero.

Los aztecas obviamente nada sabían de la existencia de Hipócrates hasta después del encontronazo, y sí eran expertos en anatomía y en tratamiento de heridas, fracturas óseas y desgarres musculares.

Toda esta terapéutica debida al conocimiento que tenían del cuerpo humano a través de los miles de sacrificios humanos que llevaban a cabo frecuentemente. Era su tiempo y su credo, y de allí su ciencia.

El primer anatomista del mundo, el primero en practicar disecciones en cuerpos humanos en el año 250 antes de Cristo, fue el griego Erófilo de Caledonia, autor además de comentarios a las obras de Hipócrates.

LA EPILEPSIA

En el tratado "Sobre la enfermedad sagrada", Hipócrates habla de la epilepsia, enfermedad caracterizada por convulsiones y pérdida del conocimiento.

Muchos médicos la consideraban como la posesión del paciente por un dios o un demonio y, ante tal certidumbre, llevaban a cabo exorcismos, recurriendo a encantamientos, hechizos o amuletos.

"La enfermedad a la que se denomina sagrada, en nada es más divina ni más sagrada que las otras enfermedades, sino que tiene carácter y causas naturales: por inexperiencia e inclinación a sorprender, los hombres la consideraban una obra divina, porque no presentaba semejanzas con las otras enfermedades", escribe Hipócrates.

Así, Hipócrates eliminó de la práctica médica los vestigios de mitos y supersticiones, reuniendo una serie de preceptos y sentencias en sus aforismos, algunos de los cuales todavía en la actualidad se han convertido en parte del lenguaje común y varios de los procedimientos que aconseja son aún remedios caseros muy populares.

Entre otros: "Las enfermedades terribles requieren de remedios terribles", "Lo que es alimento para un hombre, puede ser veneno para otro" y "Es menester dejar que la naturaleza actué".



MAS QUE HIPOTESIS, DESCUBRIMIENTOS

En su libro "La medicina antigua", la primera de todas sus 70 obras, Hipócrates establece su doctrina médica:

"La medicina no debe ser tratada como las cosas celestes o las subterráneas, para las cuales es necesario recurrir a hipótesis, dado que en las mismas no existe ningún punto de referencia para obtener la certeza.

"Desde el tiempo antiguo la medicina posee todos los medios necesarios y se ha hallado el principio y la vía mediante los cuales en un largo curso de tiempo se han hecho muchos e importantes descubrimientos; y el resto será hallado si personas capaces y conscientes de los descubrimientos ya hechos, partiendo de los mismos desarrollan la investigación.

"Quien, en cambio, se aparte y rechace todo ello y emprenda la búsqueda por otra vía y con otro esquema, y declare haber hecho un descubrimiento, se ha engañado y se engaña porque es imposible".

LA MAS NOBLE DE TODAS LAS ARTES

Hipócrates escribió: "La medicina es la más noble de todas las artes, pero debido a la ignorancia de quienes la practican, va muy a la zaga de las demás".
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