Opinión / Columna
 
Pedro Peñaloza 
Candidatos de temporal
Organización Editorial Mexicana
5 de enero de 2012

  La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.

Woody Allen

1.- Entre las proclamas y los intereses. Se sabe que nuestros partidos tienen grandes defectos, quizá uno de los más vergonzosos, es su persistencia en disociar promesas y perfil de candidatos. En efecto, ese doble discurso que recrean con orgullo y cinismo.

2.- La anemia estructural y el vacío ideológico. ¿Cómo se puede ser candidato de un partido? Es una pregunta difícilmente fácil: basta pertenecer a alguna cofradía, corriente, secta o simplemente ser amigo de quienes deciden y palomean. Y no se trata de un rumor o leyenda urbana, no, así funcionan los procesos "selectivos" de los partidos. No hay evaluación académica, política, ética y mucho menos de algún bagaje ideológico.

3.- La lejanía ciudadana y el utilitarismo vulgar. Así que si algún lector (a) incauto (a) aspira a llegar a ocupar un cargo de elección popular le recomiendo que evite corajes y mejor dedíquese a leer una buena dosis de libros, viajar a donde sea, ir al cine, amar con desenfreno, todo esto y más, pero nada de sueños guajiros.

4.- La orgía de los nombramientos y la simulación de las campañas. Según información pública, en el PRD se han registrado ¡cuatro mil aspirantes! Para 300 distritos uninominales, 100 plurinominales, y decenas para el Senado, en sus dos vías (por estado y lista). ¿Quiénes son estos posibles padres de la patria? Puro intelectual y probos luchadores sociales encabezados por: René Bejarano, Dolores Padierna, Pablo Gómez -que por cierto, como una contribución a la picaresca, se registró para diputado federal y para jefe de gobierno- entre otros muchos, que generalmente han aportado poco a la construcción de nuevas instituciones democráticas. Y que sus campañas previas son tan repetitivas como insulsas.

5.- El forcejeo y el duelo de mediocridades. ¿Cómo decidirá el partido del sol azteca lograr conciliar los intereses de tantos científicos sociales? Pues muy sencillo: se reunirán los capos de cada corriente o grupo de presión, se insultarán, tirarán sus cartas sobre la mesa, jerarquizaran a sus prioridades y anunciarán que llegaron a un "gran acuerdo de unidad". Así, se evitarán rupturas y escándalos. La imagen de la izquierda saldrá venturosamente pulcra.

6.- Los desconocidos y los muy conocidos. Una vez que firmen su pacto de sangre, los partidos acompañantes del PRD (PT y Convergencia) -con su respectiva cuota de candidatos- saldrán a "pedir el voto a los ciudadanos". ¿A quién representan estos ungidos candidatos? Por lo pronto, no a los ciudadanos de a pie; eso sí, a sus corrientes o bloques, y a eso irán al Congreso de la Unión, a realizar acciones que fortalezcan a su pequeña capilla interna. ¿Se entiende el perfil de estos candidatos? El único perdedor será el sufragante, que no verá plasmadas iniciativas de políticas públicas que lo beneficien.

7.- El Congreso de la Unión: del ridículo al aburrimiento. Ya con esos representantes populares es explicable la improductividad del Poder Legislativo. Asistirán los de antes y los nuevos. Todos unidos a favor de minúsculos intereses y vanidades efímeras.

EPÍLOGO. ¿Alguien podría informarnos donde está la distinción entre los procesos de selección de la izquierda y de los otros partidos? Sabemos que es una pregunta sin respuesta. ¿Está claro por quién se votará?

pedropenaloza@yahoo.com
 
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