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Opinión
![]() Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Margarita de Bonnemain y Magda Fontanges
El Sol de México
1 de abril de 2007
Una conspiradora y la otra mitómana
SUICIDIO DEL GENERAL BOULANGER El general Jorge Boulanger se negó a tomar el Palacio del Elíseo y alcanzar el poder mediante un Golpe de Estado: "Elijo la vía legal", declaró a sus amigos. Lo habían animado hacerlo sus partidarios: Emilo Zolá, León Daudet y el marqués Henri Rochefort, entre otros, y su amante Margarita de Bonnemain. El general era un hombre ambicioso y sin escrúpulos, y se había convertido en un prócer de Francia. Tanto era monárquico como republicano y en los años de la derrota de Napoleón III representaba "la revancha patriótica y la unión nacional". Sin embargo, el Gobierno francés lo declaró en rebeldía y el Senado, constituido en tribunal superior, lo condenó a la pena de deportación perpetua y a permanecer bajo arresto en un recinto fortificado. El general se negó aceptar la condena y el 3 de mayo de 1891 huyó con su amante a Bruselas, donde, en la casa que alquilaron en la calle Montoyer número 79, ella murió el 16 de julio, tras unos días de lucha sin remedio contra la tuberculosis que había destruido su organismo. El general, habiendo perdido todo, días después, el 30 de septiembre por la mañana, se suicidó ante la tumba de ella, en el cementerio de Ixelles, disparándose un tiro en la cabeza. MILITAR Y POLITICO La Tercera República Francesa, que sobrevivió hasta 1940, no dio prioridad a la reforma social y el ritmo lento de la industrialización en Francia pospuso la cuestión, pero no podía permanecer aislada de los cambios que en ese sentido se hacían en Gran Bretaña y Alemania. Así, el retroceso económico mundial en la década de 1870 afectó a Francia, "pues las importaciones masivas de trigo barato norteamericano afectaron gravemente su economía agrícola". En 1880 había un gran descontento contra el régimen republicano, que fue aprobado por la Asamblea Constituyente en 1875. El desencanto ante lo que presuponía ser un cambio, alejándose de la monarquía, se expresó a través del apoyo al "pintoresco general Boulanger", a quien mucho gustaban las armas, las multitudes y las mujeres alegres. Los enemigos de la República lo describían "como un nuevo Bonaparte", conduciendo a una Francia vuelta a la vida contra Alemania. Acusado de corrupción, el presidente de la República, Francisco Pablo Julio Grevy, dimitió en 1887. Un año antes, Boulanger había sido nombrado ministro de la Guerra y ante la crisis política, grupos derechistas, como la Liga de los Patriotas, lo llevaron aceptar la candidatura para la Cámara de Diputados, cuyas elecciones se verificarían en 1889. El año en que se le nombró ministro de la Guerra, Boulanger conoció a Margarita y se hicieron amantes. MARGARITA Margarita Brouzet poseía un millón de francos de dote y así la codicia del capitán vizconde de Bonnemains, hijo de un general de coraceros, la pidió en matrimonio y se casó con ella. Ella tenía 22 años y el capitán, 30. El era un vividor, un mujeriego, bebía "como un cosaco", no aportaba gasto para mantener el hogar y a Margarita, a menudo, la tundía a golpes. Margarita sólo aguantó dos años aquella situación y como era bonita y audaz, pronto se exhibió en todo París acompañada por la conocida madame Francine de Sancey, quien le proporcionaba los mejores clientes. En una de esas acompañó a su tía a Alemania, quien se convirtió en la amante del príncipe Antoine de Hohenzollern y Margarita la secundó haciéndose amante del hijo de éste, el príncipe Leopold, excandidato al trono de España y hermano del rey de Rumania. El príncipe se cansó de ella y Margarita regresó a París, instalándose en la calle Berri número 39, en un gran departamento donde comenzó a recibir a sus distinguidos y generosos clientes, principalmente fieles a la monarquía. CONOCE A BOULANGER En el entretanto ella aguardaba que su matrimonio fuera anulado en el Tribunal de Roma para casarse con su primo Jean Grailly, conoció en la casa de la madame Saint-Priest al general ministro de la Guerra, Boulanger. Ese día hicieron el amor por primera vez. El general estaba casado, era padre de dos hijas y estaba separado. Vivía en el hotel del Louvre, tenía 55 años de edad y Margarita, 33. De inmediato, Boulanger instaló a Margarita en el hotel des Marronniers, en Royat, adonde casi cada noche se apersonaba para hacer sus cositas. Era un hombre público y pronto la policía recibió la orden de buscarle porque el Gobierno temía que fuera a dar un Golpe de Estado. La policía se hizo la desentendida y el general fue cesado en el Ministerio de la Guerra. Habiendo creado su propio partido político con la ayuda financiera de la duquesa de Uzés, hija de la viuda de Cliquot, fabricante de la champaña que lleva su nombre, el general fue electo diputado el 27 de enero de 1889. LOS AMANTES HUYEN Sin embargo, el Gobierno estaba seguro de que Boulanger se aprestaba a tomar el poder dando un Golpe de Estado y ordenó aprehenderlo: "donde se le encuentre y con quien se encuentre". Margarita, aterrorizada porque se tenía conocimiento de que visitaba el Ministerio del Interior, entre las 10 y las 11 de la noche, y porque su amigo el ministro Constans le dijo que sobre su mesa tenía una orden de detención del general, el primero de abril tomó el tren de Bruselas, pidiéndole a Boulanger, que la había acompañado hasta la estación del Norte, que se reuniera con ella lo antes posible. El general, desquiciado y con pánico, provisto de documentación falsa, partió para Bruselas el 13 del mismo mes. En ese retiro, Margarita perdió los dos pulmones y los médicos la desahuciaron. Los amantes, bajo nombres falsos, viajaron a Ostende, luego a Londres, a Jersey y finalmente retornaron a Bruselas. El Gobierno y el Senado, constituido en Tribunal Superior, lo condenaron por rebeldía y permanecer en deportación perpetua en una fortaleza prisión. Los partidarios del general, Naquet, Paul Deroulede y Henri Rochefort, le pidieron que regresase a Francia y se entregase a la justicia "para armar un nuevo escándalo". Boulanger se negó y permaneció al lado de Margarita hasta su muerte y luego se suicidó ante su tumba. LA MITOMANA María Angélica de Secorailles de Roussilhe, duquesa de Fontanges, era una mujer de extraordinaria belleza y fue la favorita del "Rey Sol", Luis XIV. Murió muy joven, a consecuencia de un parto difícil que había alterado considerablemente su salud y su belleza. El apellido, ilustre en la robusta historia de las favoritas de emperadores, reyes, dictadores, presidentes, políticos y millonarios, lo eligió como seudónimo Madelaine Magda Corabeuf, hija de un pintor famoso de La Roche-sur-Yon, para escribir en los periódicos. Primero en La Liberté y luego en L´Ami du Peuple, cuyo director Francois Coty la envió a Roma para entrevistar al Duce, Benito Mussolini. La reportera Magda Fontanges llegó a la Ciudad Eterna el 20 de abril de 1936 y allí permaneció hasta el 10 de julio de ese año. Animosa, se acreditó ante el ministro de Prensa y Propaganda, Dino Odoardo Alfieri, con quien se acostó de inmediato, agradeciéndole haber llamado directamente a Mussolini para que le concediera la entrevista solicitada. El Duce aceptó y fijó una fecha: el 20 de mayo. Entretanto llegaba el día y la hora señalada, Magda entrevistó a Archille Starace, secretario general del partido fascista, acostándose con él para agradecerle la entrevista y la espléndida cena que le dio en un restaurante de lujo. Finalmente, Magda se presentó en el Palacio de Venecia, entrevistó a Mussolini y éste, que era un insaciable sexual, le hizo cositas allí "al pie del balcón del palacio". Para el Duce había sido una más y, atendiendo a su acostumbrada brutalidad expeditiva, la despidió sin más y no volvió a verla jamás. Nota aparte: al muy satisfecho y complacido atleta sexual, su esposa Rachel le ponía el cuerno con el cuñado de un jefe de una estación de ferrocarril del norte de Italia, según lo reconoció su hija Edda Ciano Mussolini, en agosto de 2001, en entrevistas publicadas en los diarios La República y La Stampa. ESCANDALO Y EXPULSION Sin embargo, Magda no se resignó a que Mussolini la despachara así nomás y buscó entrevistarse nuevamente con él. Ella tornó ser insistente, recurriendo a Alfieri, quien no la recibió, ni tampoco el secretario general del partido. Ella comía y cenaba en los restaurantes de moda y de lujo, y allí con algunas copitas de más presumía de ser "la nueva amante del Duce". Nada habría pasado si aquellas presunciones allí hubieran quedado en reserva entre sus acompañantes, pero Magda era mitómana y boca floja, y relató sus "amores con el Duce" a los periódicos escandalosos. Sin más trámites, la policía italiana la aprehendió, fue conducida a la frontera con Francia y expulsada de Italia. DISPARA CONTRA EMBAJADOR Al ser entregada en la frontera, Magda declaró que había sido el embajador de Francia en Italia, el conde Marcel de Chambrun, quien conspiró para impedir que ella volviese a ver a Mussolini: "El embajador está celoso de mi cercanía e influencia ante el Duce". Nadie le creyó, pero sus palabras fueron recogidas por el diario La Liberté, incluyendo un resumen de la entrevista que Magda le hizo a Mussolini. Parecía que hasta allí habría terminado el asunto, pero Magda "era mujer de armas tomar" y provista de una pistola calibre 22, el 17 de marzo de 1937 esperó al embajador a su llegada a la estación de Lyon y, nada más tenerlo a la vista en los andenes, le disparó tres tiros hiriéndolo seriamente. El conde se recuperó del atentado, pero Magda tuvo que enfrentar un juicio en la Audiencia de lo Criminal. El joven abogado René Floriot la defendió, consiguiendo la pena mínima: un año de prisión con sentencia en suspenso. CONFIDENTE DE LA GESTAPO Tres años más tarde, habiendo salido de prisión en 1938, tiempo que la pasó en la oscuridad, durante el verano de 1940 trató de ingresar a España exhibiendo un pasaporte falso. Fue descubierta, detenida y encarcelada en la prisión de Bayona, Francia, en los Bajos Pirineos. Salió de allí poco después, a petición de las autoridades alemanas, y fue a residir a Burdeos, donde durante cuatro años fue confidente de la Gestapo. A principios de 1945 fue descubierta, detenida y juzgada por el Tribunal Militar de Burdeos, comprobándose que estaba registrada con el número 8006 F y dada de alta como informante de la Gestapo con un sueldo de cuatro mil francos mensuales. Se le condenó a 15 años de trabajos forzados en la prisión del fuerte de Ha. Su abogado y amante, Floriot, consiguió una reducción de la condena y obtuvo la libertad de Magda al cabo de cinco años, en 1950. Magda se alejó de Floriot. Se fue a París y allí abrió un bar en la Rivera Gauche, donde acudían los existencialistas de aquellos años, guiados por el filósofo, escritor, novelista y dramaturgo Jean-Paul Sartre. Escribió sus Memorias, que no tuvieron ningún éxito, e intentó casarse con Floriot, pero el abogado era un "solterón empedernido" y se negó al matrimonio. En venganza por el rechazo, ella intentó robarle un valioso óleo de Maurice Utrillo, el pintor de las calles y casas de Montmartre, y al ser sorprendida por el abogado su amante, intentó matarlo. Nuevamente detenida por intento de homicidio y sin disponer ya de la defensa de Floriot, al ser reconocida por los psiquiatras se le declaró "presa de severas perturbaciones mentales", recluyéndola en un sanatorio psiquiátrico durante cinco años. LA MITOMANA SE SUICIDA El primero de octubre de 1960, en Ginebra, Suiza, en el Centro de Protección de la Mujer, situado en la plaza de Longemalle, adonde había acudido en ayuda, se suicidó ingiriendo 30 cápsulas de barbitúricos. Su cadáver fue sepultado en la fosa común. Columnas anteriores
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