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Comunidad y Cultura Local
Concierto Bicentenario ofrece la OSX
Diario de Xalapa
3 de septiembre de 2010
Jorge Vázquez/Diario de Xalapa
Xalapa, Veracruz.- Un concierto con carácter de extraordinario, en el que se incluirán los himnos Nacional Mexicano y de Veracruz, así como la Cantata a la Patria de Blas Galindo, ofrecerá esta noche la Orquesta Sinfónica de Xalapa, bajo la dirección del experimentado Fernando Lozano. Lo anterior se anuncia en el horario de costumbre, 20:30, en la sala grande del Teatro del Estado, con el detalle de que los asistentes que porten indumentaria propia de la época de la Independencia (vestimenta de chinaco, por ejemplo) o con motivos nacionalistas tendrán acceso de cortesía. El programa se desarrollará de la siguiente forma: Himno Nacional Mexicano e Himno a Veracruz; composiciones de Macedonio Alcalá, Alberto M. Alvarado, Juventino Rosas, José Mauro Garza, Abundio Martínez y Rodolfo Campodónico, en arreglos de Manuel Enríquez y Gonzalo Romeu. Finalmente, se interpretará la Cantata a la Patria, del citado maestro jalisciense Galindo. Se dará también la participación del Coro de la Universidad Veracruzana que encabeza artísticamente Alfredo Domínguez, así como del Coro de Cámara del Estado de Veracruz, que dirige Alfredo Elías. Jornada de himnos No deja de sorprender que muchos cantantes de oficio olviden la letra del Himno Nacional Mexicano y, lo peor, que ocurra en ceremonias formales. Eso no refleja otra cosa que un lamentable descuido en el conocimiento que todos deberíamos poseer acerca de un canto representativo de la mexicanidad. Por lo mismo, nos parece conveniente mencionar algunos detalles de esta creación emblemática. Antes de lograr su versión definitiva, el Himno Nacional atravesó por un derrotero de experimentos y rectificaciones. Uno de los primeros intentos fue de José Torrescano, quien estrenó su obra en 1821 con poca aceptación por parte del público. Dieciocho años más tarde, la Academia de San Juan de Letrán lanzó una convocatoria para la creación de una letra acorde con la intención, que fue atendida por una treintena de autores, entre quienes destacaron el estadounidense Andrew Davies Bradburn (con música del austriaco Henry Hertz) y el poeta nacional Félix María Escalante. Tampoco registraron una buena recepción. Se sabe también de una propuesta del poeta cubano Juan Miguel Lozada, así como del compositor italiano Giovanni Bottesini. Hacia 1853, el gobierno de Antonio López de Santa Anna convocó a otro concurso y la letra premiada resultó ser de Francisco González Bocanegra, originario de San Luis Potosí. Sin embargo, la música elegida por el jurado no fue bien recibida, por lo que hubo necesidad de lanzar otra convocatoria. El 12 de agosto de 1854 se dio a conocer que el autor de la partitura elegida era Jaime Nunó, músico de origen catalán que había llegado a México procedente de La Habana, donde se dedicaba a dirigir bandas militares. Esta composición, ya adoptada como Himno Nacional, fue interpretada por vez primera la noche del 15 de septiembre de 1854, bajo la dirección de Giovanni Bottesini (1821-1889), quien, como hemos citado, había propuesto una partitura de su autoría. Calificado actualmente como uno de los himnos patrióticos más hermosos del mundo, el texto y la música originales permanecen resguardados en el Archivo General de la Nación, por mandato constitucional. Por lo que respecta al Himno a Veracruz, una convocatoria procedente del gobierno del Estado, hacia la parte inicial de la gestión de Fidel Herrera Beltrán, instó a escritores y músicos para presentar sus propuestas de un canto dedicado a la entidad. Los ganadores resultaron ser Francisco Morosini, profesor y escritor originario de Coatzacoalcos, mientras que la música elegida fue de Ryszard Siwy, músico de origen polaco. De carácter marcial, es una enérgica marcha que se combina con pasajes que reflejan un intenso amor hacia la tierra veracruzana. La obra rápidamente penetró en el ánimo del público y de inmediato se realizaron versiones para grupo folclórico, para banda y para coro con orquesta. También se ha traducido la letra a diversas lenguas indígenas, lo que facilitó su expansión y mejor conocimientos en las comunidades más alejadas. Cantata a la Patria Una buena parte de la producción de Blas Galindo (1910-1993) se distingue por una marcada exaltación nacionalista. El título de muchas de sus obras es un claro reflejo de la intención en su contenido musical, y buena muestra de ello son sus composiciones dedicadas a episodios históricos, como la Cantata a Juárez o la que hoy se interpreta. La Cantata a la Patria data de 1946 y fue escrita sobre el poema Suave Patria del zacatecano Ramón López Velarde (1888-1921). La obra de López Velarde es observada como la expresión suprema de la mexicanidad surgida de la Revolución. Muchos analistas lo consideran el iniciador de la poesía nacional moderna, a lado de Juan José Tablada (1871-1945). Xavier Villaurrutia (1903-1950), al comparar la obra del zacatecano con la de Charles Baudelaire, destacó su formidable trascendencia en la historia de la poesía mexicana. Uno de los estudios más completos en torno de López Velarde lo debemos a un norteamericano. En 1961, Allen W. Phillips dio a conocer un detallado análisis de su trabajo y lo compara favorablemente con autores como Jules Laforgue (Francia-Uruguay; 1860-1887), Leopoldo Lugones (Argentina; 1874-1938) o Julio Herrera y Reissig (Uruguay; 1875-1910). Por otra parte, en un estudio del español naturalizado mexicano, José María González de Mendoza (1893-1967), publicado por la Nueva revista de filología hispánica, se hace hincapié en la notoria influencia que ejerce un escritor joven, como López Velarde, sobre otro formado plenamente y con obra reconocida, como Juan José Tablada. Hay diecisiete años de diferencia entre ambos. Para los interesados en conocer más en torno de este destacado zacatecano, nos tomaremos el atrevimiento de recomendar la biografía de López Velarde que publicó Guillermo Sheridan (1950), Un corazón adicto: la vida de Ramón López Velarde. Se considera que es, hasta la fecha, la más completa. Actualmente, en la Ciudad de México se encuentra el museo Casa del poeta Ramón López Velarde, en un inmueble sobre la avenida Álvaro Obregón -en la colonia Roma- que fue su residencia durante los últimos años de su vida. |
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