Opinión / Columna
 
Gilberto Nieto 
Niñez, juventud y ciudadanía
Diario de Xalapa
2 de marzo de 2010

 



Los niños son el capital social que alimenta y recicla la esencia misma de la ciudadanía, la materia prima que puede darle a la nación la esperanza de mejores momentos sociales, económicos y políticos. Son el corazón y la inteligencia con los que se construirá la nueva sociedad y en quienes descansará la calidad de los futuros ciudadanos, creada por ellos mismos, por su entorno, su familia, su educación escolar, sus amigos, sus creencias, los medios de comunicación...

La niñez es la frescura inocente de la posibilidad, la promesa del potencial naciente en vertiginosa evolución, el tesoro a resguardo del tiempo, semejante a la piedra que se convertirá en diamante. Los niños son el capital más importante de la nación, el reflejo fiel de lo que es nuestra sociedad, pero mucho más importante de lo que puede llegar a ser.

La juventud, en cambio, es la etapa de asentamiento, de reflexión, de encuentro y reencuentro, capaz de burilar una filosofía de vida. Los jóvenes son animosos, considerados rebeldes por su tozudez, por la insistencia en probar sus facultades y capacidades, por la necesidad de cosas nuevas que sustituyan lo que a su visión parece caduco, viejo y oxidado.

La juventud es impaciencia, fuerza, energía que busca afianzar sus preferencias e inquietudes. Quiere conocer, medir sus facultades, probar hasta dónde puede llegar. Los jóvenes parecen inseguros en sus desplazamientos, pero en ocasiones esa inseguridad es un escudo contra el mundo de los adultos.

Cuestionado su sentimiento de pertenencia a la sociedad actual porque realizan críticas acerbas a la realidad cotidiana, yo me pregunto: ¿Cómo se puede hablar felizmente de ciudadanía a jóvenes y niños, cuando alrededor de ellos proliferan muchos tipos de conflictos, de incongruencias, de sinrazones? ¿Por qué no intentar comprender esa rebeldía y los exabruptos por un sistema social injusto?

Algunos analistas se preocupan por el supuesto distanciamiento de los jóvenes con la política y los asuntos públicos. En el primer mundo este fenómeno ha causado alarma. Para contrarrestar esta "apatía generacional" han desplegado una serie de actividades políticas y educativas buscando vigorizar el aprendizaje escolar de una ciudadanía activa, que pueda ser fortalecida desde el hogar y desde los medios.

El desinterés, la indiferencia y la pasividad de las nuevas generaciones cuando se trata de asuntos relacionados con la esfera pública, proliferan en los análisis y diagnósticos pesimistas que subrayan la impresión de que las democracias actuales no son capaces de satisfacer las necesidades y demandas de unas sociedades cada vez más complejas. (Jorge Benedicto y María Luz Morán, «Aprendiendo a ser ciudadano», Instituto de la Juventud, Madrid, 2003).

Según esta visión, las instituciones políticas y sus gobernantes no ofrecen soluciones eficaces a los problemas colectivos. Dentro de las exigencias implícitas en la globalización figura la redefinición del alcance de la esfera pública, que desafía las nociones tradicionales de ciudadanía. Las decisiones tomadas en ámbitos más amplios afectan a las tomadas en el Estado-nación, y el ciudadano participativo e informado adquiere una mayor responsabilidad.

Esto lleva a muchos a pensar que la educación necesita promover una ciudadanía que se interese por los demás, enterada, capaz de seleccionar y hacer buen uso de la información, reflexiva, autónoma como requisito de progreso permanente, que sea generadora de sus propios valores a los cuales respete y se circunscriba, y que cuando asuma funciones de gobernante tenga presente todo lo anterior.

Una nueva generación más comprometida y consciente haría falta para darle también nueva cara a nuestro país. Pero se necesita la participación de los adultos, la definición de una política de Estado efectiva que el gobierno esté dispuesto a cumplir sin simulaciones ni dobles discursos, que los ciudadanos que "alguna cosa han logrado hacer en la vida" estén dispuestos a sacrificar la comodidad personal en aras de una patria mejor. Sueños de hoy que podrían ser realidades del mañana.

gnietoa@hotmail.com
 
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