Opinión / Columna
 
Gilberto Nieto 
El rumor en la política
Diario de Xalapa
16 de febrero de 2010

 



"Los rumores suelen hacerse realidad cuando son desmentidos oficialmente". JFK



El rumor es definido en el diccionario como voz que corre entre el público, noticia vaga u ociosa. Los rumores, vulgarmente llamados chismes o cotilleos, suelen afectar profundamente la reputación de una persona o de una institución, y sus características principales consisten en ser un mensaje interesante, seductor, ambiguo, destinado a ser creído y de fuente secreta.

El rumor ha arraigado en las sociedades del mundo como entretenimiento social, pues gran parte de la conversación es intercambio de rumores. Pero se vuelve una costumbre corrosiva cuando las personas le dan un valor por encima de la información objetiva o de lo que pueden comprobar con la observación directa.

Las murmuraciones y las calumnias son algunas de las formas concretas que suele tomar el rumor. Son especulaciones no confirmadas que rara vez se difunden abiertamente pero que resultan de rápida propagación. A pesar de todo, la gente puede creer los rumores sin dudarlos y convertirse en la voz que los populariza.

Algunos estudios al respecto que revela tendencia21.net aseguran que lo que se rumora acerca de un individuo determinado, entre un grupo de personas, tiene más poder en el comportamiento y juicio de la comunidad a la que pertenecen, que las observaciones directas acerca de lo que es o hace el individuo cuestionado.

Con el uso de Internet se ha adquirido un enorme potencial manipulador que se escuda en el anonimato y se apoya en imágenes y música agradables para extender todo tipo de comentarios. Si consideramos que las personas tienden a ajustar su propia visión del mundo a la percepción de otros, existe allí un potencial sin límites.

En el libro "Marketing en el siglo XXI" de Rafael Muñiz González, Ed. CEF, Madrid, 2008, ubica al rumor como una comunicación oral interpersonal que requiere la mediación de una serie de actores que, en complicidad, deciden presionar a un grupo o a una persona mediante la creación de un mensaje interesante y ambiguo, que puede contener elementos de verdad para parecer cierto. "Su transmisión es encadenada y exponencial ya que el emisor del rumor transmitirá el mensaje a otros receptores cómplices y éstos, a su vez, a otros que lo seguirán difundiendo de forma rápida y creciente...".

Durante ese lapso el rumor habrá cumplido su propósito de desprestigiar, desacreditar, predisponer, desestabilizar y hasta destruir. En cualquier caso habrá cumplido su objetivo de influenciar en las mentes débiles o faltas de criterio. "La única forma de atajarlo es yendo a la raíz del problema gracias a un buen plan estratégico de comunicación... que garantice la credibilidad, la transparencia y la fluidez de la información", dice Muñiz González.

El libro mencionado reconoce que son varias las funciones del rumor, aunque cabe destacar tres: como barómetro de la situación, ya que no siempre el rumor encuentra la tierra abonada para su expansión sino que hay que saber escoger el momento idóneo para su propagación; como elemento de persuasión en la toma de importantes decisiones empresariales y políticas; o simplemente como algo gratificante para los actores que lo emiten.

El rumor ha existido desde siempre, pero en política se ha convertido en una ciencia sujeta a intereses, venganzas y otras manipulaciones por el poder. Generalmente pretenden afectar la reputación de alguien encumbrado, para bien o para mal, aun cuando esté claramente constatado que son falsos, pues el efecto que produce en las personas seduce y perturba a la vez.

En los medios de comunicación encontramos que la realidad está compuesta de dos elementos: hechos objetivos fácilmente comprobables, y suposiciones subjetivas de dudosa comprobación. Pero los hechos objetivos pueden fácilmente perder la objetividad con cualquier sutileza, información a medias u omisión, voluntaria o involuntaria, y provocar de esta manera el rumor.

gnietoa@hotmail.com
 
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