Opinión / Columna
 
Horizonte económico 
Presupuesto 2010 insuficiente y ausente de medidas anticrisis
El Sol de México
20 de noviembre de 2009

  Carlos Loeza Manzanero

* Concluyó la formulación del PEF 2010; con pena y sin gloria para los legisladores

* Se eliminaron condicionamientos a reglas de operación y pari-passus

Fue aprobado el Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2010 por un monto de tres billones 176 mil millones 332 millones de pesos, monto superior en 3972.1 millones de pesos al propuesto por el Ejecutivo Federal en su Proyecto de Programa Económico del 2010, enviado a la Cámara de Diputados el pasado 8 de septiembre.

Como se ha comentado en este espacio la característica central de la Ley de Ingresos y el PEF 2010, es la ausencia de una estrategia a la que respondan dichos documentos y en general de acciones a realizar el próximo año. En el caso de la Ley de Ingresos el objetivo fue totalmente recaudatorio en cuanto al Presupuesto de Egresos la disputa fue entre diputados para tratar de llevar el mayor monto de recursos a sus estados.

En el primer caso, ni siquiera se llegaron a plantear lineamientos que pudieran encaminarse a sentar las bases para un cambio estructural en la materia, es decir, una Reforma Hacendaria que es evidente que es resultado de todo un proceso que rebasa con mucho un año, pero el esquema era asentar las bases acciones encaminadas a ese propósito cuyas medidas son amplias y complejas pero sin duda que las principales son el incremento de la base de contribuyentes, la revisión de los regímenes preferenciales, un combate más eficaz a la evasión y elusión fiscales y desde luego una simplificación administrativa para el pago de impuestos.

Lo más relevante es que se hizo caso omiso del agotamiento del modelo que en materia económica el país ha seguido durante las tres décadas; ese modelo de corte monetarista que hizo crisis a nivel internacional siendo el signo principal la crisis registrada en la economía de Estados Unidos hacia finales del año pasado y caracterizada por una crisis financiera-hipotecaria que rápidamente se transformó en una crisis económica.

Estados Unidos y los países desarrollados identificaron de inmediato que el modelo estaba agotado y que requería de ajustes estructurales; el Gobierno federal inició sendos procesos de rescate de manera vertiginosa el Estado se convirtió en accionista de bancos, empresas automotrices y otros giros manufactureros con la certeza de sus otros accionistas que el Estado se retirara tan pronto se logre sortear la crisis.

Un incremento sustantivo del Gasto Público, estímulos específicos para estimular la demanda y crecimiento del Déficit Público pero bajo el control de la autoridad. Todo ello con la certeza de que el nuevo modelo se está gestando y que muy probablemente implicara una adecuación e inclusión de medidas entre monetaristas y keynesianas, porque realmente no son tiempos de inventar agua caliente.

Nuestro país por su parte, aún no reacciona, sigue esperando la reactivación de Estados Unidos para reanudar para colgarse y reiniciar una etapa de crecimiento, pero las circunstancias han cambiado y a pesar de la lentitud de nuestra reacción, tendrá que ocurrir, pero lamentablemente mientras se registra los mexicanos estaremos pagando el costo, vía principalmente mayor desempleo y pobreza.

Pero en este contexto he de destacar dentro del Presupuesto de Egresos de Federación avances relevantes en ciertos aspectos favorables a las Entidades Federativas y los Municipios, estos últimos conjuntamente con las Delegaciones del Distrito Federal, donde vivimos la totalidad de los mexicanos.

Se eliminaron condicionamientos de PARI-PASSUS de Programas Federales y se hicieron menos tortuosas las reglas de Operación de dichos programas e incluso hasta podrán opinar las Entidades Federativas en su formulación.

Al menos, un rayo de luz en medio de una cortina de obscuridad.

* Director de la Revista Economía y Democracia
 
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