Opinión / Columna
 
Carlos Bravo Matus 
Qué envidia
Diario de Xalapa
12 de noviembre de 2009

  Hace unos días, estuve invitado a la ciudad de Chihuahua, con motivo del 60 aniversario del Hospital Infantil de Chihuahua, el cual, hasta hoy día, cuenta con excelentes especialistas, atención integral en todas las áreas de la infancia y adolescencia, incluyendo una clínica del niño maltratado.

Si bien es un hospital ya con muchos años y donde ya los servicios están un poco apretados, su actual gobernador comprendió la necesidad de modernizar los servicios en beneficio de su niñez y empezó a construir el nuevo edificio que albergará a dicho hospital, equipándolo con toda la tecnología de vanguardia, misma que estará al alcance de la niñez chihuahueña, incluido el grupo más humilde de ese estado, los niños tarahumaras.

Tal parece que el edificio estará concluido el próximo año, antes de que el gobernador entregue la estafeta a su sucesor, lo cual seguramente dejará una huella trascendente en la historia del estado más grande del país y su nombre será recordado por dicho beneficio.

Vale la pena recordar que, aunque es el estado con mayor extensión territorial, no es el que tiene la mayor concentración poblacional; que sus ciudades y poblaciones están muy distantes unas de otras, incluso el traslado de una ciudad a otra lleva al menos hora y media y hasta tres o más horas, y aún así, la gente con niños enfermos llegan o son enviados a dicho hospital infantil, lo que seguramente llevó a su gobernante a tomar en sus manos el compromiso de dejar salud a la niñez.

Escuchando el mensaje del gobernador en el que anunció que en breve se concluirá la obra, me trajo de nuevo el entusiasmo de seguir picando piedra, llamando la atención de los gobernantes y candidatos a gobernantes para hacerles entender la necesidad de contar con un hospital infantil a la altura de lo que merecen los niños veracruzanos, debiendo estar en esta ciudad capital y no en el puerto de Veracruz, donde por cierto abundan los servicios médicos de todos los niveles e instituciones incluidos los hospitales de especialidades.

Para los desmemoriados, recordemos que Xalapa tuvo uno de los primeros hospitales infantiles en el país, al que incluso acudían especialistas y residentes del Hospital Infantil de México "Federico Gómez" para atender a la niñez xalapeña en áreas como oftalmología, traumatología, cirugía y otras, atendiendo a niños de todo el Estado, además de pacientes de Tabasco, Puebla, Tlaxcala, Oaxaca y el sur de Tamaulipas, trabajando con eficiencia hasta que Agustín Acosta Lagunes tomó la absurda decisión de cerrarlo, pasar todas las salas de un edificio propio a un solo piso con muchas menos camas y dependientes del hospital civil, perdiéndose misteriosamente todos los materiales e insumos de manera sospechosa, lo cual me costó tras hacer las denuncias respectivas.

Desde entonces, he pugnado por reabrir ese hospital y que se construya de manera digna, presentándole el proyecto a cada candidato a gobernante y reiterativamente a cada gobernador sin que hasta ahora hayan tomado en cuenta dicha necesidad que otros estados han tomado como prioridad; incluso, en el gobierno anterior, Mauro Loyo expresaba que no era factible hacer un hospital así, porque el Estado era muy grande y muchas las distancias entre ciudades y que dicha obra no tenía valor político para el gobierno. Fernando Gutiérrez Barrios, entusiasmado con la idea, terminó haciendo el CEM, que si bien resuelve muchos problemas, es un hospital general de especialidad.

Y ahí seguimos, atendiendo niños en hospitales generales con pocas camas y en espera de que el siguiente sí voltee la mirada a la niñez, entre tanto una felicitación al gobernador y a los pediatras chihuahuenses por su interés y esfuerzo para su niñez.
 
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