Opinión / Columna
 
Eduardo Pabello 
Noche en forma de lluvia
Diario de Xalapa
11 de noviembre de 2009

  Faltaba sólo una inundación para cerrar con broche de oro uno de los años más difíciles, en lo económico, en nuestra Entidad. La región del sureste veracruzano, hoy bajo el agua, es una de las porciones del territorio nacional de mayor contribución en el abasto de carne de ganado bovino a la zona metropolitana del valle de México.

Son miles los kilómetros cuadrados de superficie que se destinan a la ganadería en los municipios de Minatitlán, Jesús Carranza, Hidalgotitlán y Las Choapas; en esa región la mayor parte de los propietarios y poseedores de la tierra son medieros o aparceros que dependen absolutamente de la cría y engorda de ganado.

Los estragos que causa el reciente fenómeno meteorológico a la principal actividad económica de los ganaderos del sureste tendrá un inmediato impacto en el abasto de carne de res y por lo tanto en el precio de ese satisfactor al consumidor.

Las intensas lluvias de las dos últimas semanas han destruido caminos de saca, de terracerías, puentes; han podrido la madera de los cercos perimetrales y divisorios, derruido el alambre de púas de miles de hectáreas de potreros; dejarán una cantidad aún no contabilizada de reses muertas; miles de hectáreas de praderas perdidas; cantidad incuantificable de peso vivo perdido del hato; miles y miles de litros de leche no obtenidos, ni comercializados; inmunodepresión del ganado y el consecuente efecto negativo en el desarrollo y producción del hato; en fin, daños y pérdidas a los bienes de producción, cuya cuantificación demandará de un intenso trabajo y que difícilmente podrán ser resarcidos por el Estado.

Ante este escenario, pudiera considerarse demasiado pesimista, pero infortunadamente real, los requerimientos económicos necesarios para reactivar la región afectada serán cuantiosos. Tan sólo en el rubro de caminos y estructuras la inversión que se requerirá será de cientos de millones de pesos; por lo que se refiere a infraestructura productiva (cercos y praderas) también se requerirán de varios millones de pesos, así como para la alimentación, el control y la prevención zoosanitaria del hato.

Ahora bien, la carestía, el desabasto de artículos de primera necesidad para los habitantes de la región, aunado a las pérdidas económicas que sufren y a la imposibilidad de obtener recursos al paralizarse toda actividad comercial en tanto y no se restablezcan las vías la comunicación terrestre, quebranta sensiblemente la economía de cientos de miles de familias damnificadas.

Desde lo lejos, en tierra seca, es difícil imaginar cómo la noche cayó en forma de lluvia en una de las regiones con mayor dinamismo económico del territorio veracruzano, la región que reviste mayor importancia en el abasto de ganado en pie para la zona metropolitana de la capital del país, y en la que se producen millones de litros de leche y miles de cabezas ganado anualmente, una región que genera una cantidad increíble de empleos indirectos y mantiene en continuo movimiento la actividad comercial de las principales localidades y cabeceras de los municipios del sureste de Veracruz.

Se espera que las autoridades responsables de evaluar y reparar los daños ocasionados por las lluvias actúen pronto, de manera efectiva, a fin de que la región se reincorpore lo antes posible a las actividades productivas; de no ser así, el impacto económico incidirá negativamente en la economía nacional, en el sector que más duele a la población, que es en el de los alimentos.

Dentro de todos los efectos adversos derivados de las inundaciones a las que nos referimos, es necesario significar que una vez más el saldo respecto a vidas humanas es blanco, lo que habla, primero, de que la población afectada tiene plena conciencia y sabe actuar y protegerse en situaciones extremas como por la que atraviesan y, segundo, que las autoridades de Protección Civil, en ese sentido, han hecho formidablemente la tarea; trabajo encabezado, el de la protección civil, siempre, por el gobernador del Estado y que fue seguido y articulado con eficiencia por el ex secretario de Protección Civil.
 
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