Opinión / Columna
 
Carlos Darío Martínez Brash 
Puntos de vista
Diario de Xalapa
9 de noviembre de 2009

  Observamos en días pasados tres noticias que pensamos merecen un comentario aparte. Una de ellas es el hecho que comentan los agentes de Tránsito, que el automovilista desconoce el Reglamento de Tránsito y al cometer infracciones, y al ser infraccionado discute y genera desacuerdos en la legalidad de la infracción. Claro que reconocemos lo imprudente y negativo que es no obedecer el reglamento, como es estacionar el vehículo en sitios prohibidos, como entrada de cocheras, pasos peatonales, etcétera; pero los agentes culpan al automovilista por no traer el reglamento que se imprimió en pequeños volúmenes. Sólo que resulta que el que debe traer el multimencionado reglamento es el agente vial, que al detener al automovilista, debe sacar y mostrar al conductor cuál fue el artículo que violó y levantar la respectiva infracción sin discusiones, sino con la ley en la mano. Mientras así no sea, automovilistas y agentes se la pasarán discutiendo hechos sin base. Así que señores agentes pidan su reglamento impreso, y háganlo cumplir, porque de oídas nomás no.

Y con lo que respecta a las salas para juicios orales que no han sido ocupadas, tal como se hace en otros países como en Estados Unidos, reconocemos que es opción buena, pero los mismos abogados son reacios a ello y no quieren capacitarse para esta clase de juicios, los cuales, según ellos dicen, les resulta más complicados, laboriosos en grados extremos, y los pueden desprestigiar. Varios amigos míos, abogados de profesión, me confirmaron que están más seguros e informados conforme se llevan los juicios hasta la fecha, pero que se van a perfeccionar en esta modalidad, ya que en ocho años más, los 32 estados de la República, solucionarán los problemas de justicia en esta forma, y, quieran o no, tendrán que entrarle a la nueva modalidad.

Y por último, vecinos de la colonia Cerro Colorado advierten que, de ocurrir otro hecho violento en su colonia, lincharán al que lo cometa. Entendemos perfectamente el dolor, la impotencia y el miedo que provocó en ellos los abominables hechos de sangre que escenificaron en esa popular colonia, pero sí quisiéramos que reconsideraran su decisión y que desarrollaran un plan para en conjunto detener, sólo detener, y entregar a las autoridades cualquier clase de delincuente, tal como lo manda la ley, sólo in fraganti; De otra forma, por una decisión drástica como la que anuncian, ellos mismos se convertirían en delincuentes acusados de ese grave delito. No, sólo se debe tratar de guardar la paz. De cualquier forma los delincuentes ya recibieron el mensaje de estos indignados vecinos que no encuentran paz por los maleantes desbocados. Esperemos que todo se solucione en el futuro.

Correo electrónico carlosdariomtz@hotmail.com
 
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