Opinión / Columna
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Pedro Peñaloza
Lágrimas de cocodrilo
Organización Editorial Mexicana
5 de noviembre de 2009
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Los hipócritas, como las manecillas de las encrucijadas, señalan el camino que ellos no siguen.
T. Moore.
Una vez que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de Acción Nacional (PAN) pactaron una escuálida e injusta reforma fiscal, la siguiente estación de esta ruta a la nada, es la repartición de los recursos públicos para las entidades del Gobierno federal y el apoyo a los estados.
Ahora, se evidenciará públicamente para que quiere cada quien los ansiados dineros de la captación gubernamental. Empecemos: para abrir boca, la oficina de la presidencia de la República, solicita un presupuesto 98.6 por ciento superior al que le fue autorizado en 2009, para pasar de 73.5 millones a 145.9 millones de pesos.
De acuerdo con el presupuesto, la responsable de la oficina de Los Pinos, tendrá un salario anual de tres millones 273 mil 593 pesos, cifra apenas inferior en 51 mil pesos al salario del Presidente de la República.
Para seguir en la línea de "austeridad", en la Secretaría de Gobernación (Segob) se solicita un aumento de 62.7 por ciento para la dirección general de coordinación de entidades federativas, y de 94 por ciento, para su unidad de enlace federal.
Para no quedarse atrás, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), está plantea un aumento en el presupuesto de la dirección general para África y Medio Oriente, por 45.1 por ciento real, al pasar de 71.9 millones en 2009 a 104.4 millones de pesos al próximo año.
La que también se quiere despachar con la cuchara grande, es la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, quien pide que el presupuesto del servicio postal mexicano se incremente de 485 a mil 130 millones, es decir, 132.9 por ciento de aumento.
El duelo de los pedigüeños no tiene límites. La Cámara de Senadores, el Consejo de la Judicatura Federal y la Suprema Corte de Justicia, en conjunto, quieren un presupuesto 20 por ciento superior al que ejercieron este año.
Claro, algún lector (a), pensara que esto es una riña para el próximo año. No, el problema es de orden sistémico. Detrás del demagógico discurso de "ahorro" y "cuidado" de los recursos públicos, la lógica de la política oficial ha ido en sentido contrario.
Veamos: a pesar de la crisis económica que azota al país, en el período de enero-septiembre, el gasto en servicios personales -pago de sueldos a la burocracia- creció tres por ciento anual, al contabilizar 547 mil 86 millones de pesos.
Las erogaciones se centraron básicamente en los entes autónomos y en el Poder Ejecutivo. En los primeros se incremento en 27 mil 210 millones de pesos, cuando en el mismo período del año pasado se gastaron 23 mil 645 millones.
Aprovechándose de la "ola" contra la delincuencia, los servicios personales de las actividades de orden, seguridad y justicia, crecieron 18.8 por ciento, mientras que comunicaciones y transportes crecieron 17.1 por ciento. La Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF) crearon nuevas plazas, mostrando el privilegio que tiene la política punitiva en el régimen calderonista. Mientras que en contraste, los cirujanos del presupuesto de la secretaría de Hacienda, le regatean recursos a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y a las universidades públicas ¿Hay duda de cuál es la prioridad del grupo gobernante?
Así que, queda claro que la ofensiva contra la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y en especial contra el SME, es simplemente política. Argüir "eficiencia" y rentabilidad económica, cuando vemos la dilapidación de recursos de un gobierno obeso e improductivo, desnuda a los emisores de autenticas lágrimas de cocodrilo. Y hasta el licenciado Calderón aparenta reñir con los poderosos. Sólo basto un manotazo de los empresarios para que la "valentía" presidencial se transformara en timidez.
pedropenaloza@yahoo.com
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