Opinión / Columna
 
Joel Hurtado Ramón 
Magia, ciencia y religión I
Diario de Xalapa
5 de noviembre de 2009

  "Lo que hoy digo al oído mañana gritadlo en los terrados".

El Maestro Jesús

¿Qué es el esoterismo? El esoterismo es una palabra hoy de moda, pero cuyo concepto es tan antiguo como la humanidad misma, que surgió de la reflexión profunda del ser sobre el aquí y el ahora, su presente, su pasado y su futuro.

Esoterismo da la sensación de lo oculto e incognoscible; sin embargo, está más al alcance de nosotros y puede ser tan claro como nosotros queramos, dependiendo de nuestro interés por descorrer el velo que lo oculta.

El esoterismo, desde mi personal punto, no es más que la historia olvidada, esa historia que muchas veces está llena de sufrimiento y dolor, porque nos recuerda lo que no hicimos bien o cuyo resultado fue consecuencia de no respetar las leyes de la madre natura o del padre cosmos que nos rigen, pero que por negligencia o ambición violentamos una y otra vez, hasta convertirse en una constancia absurda y permanente que nos lleva a las tragedias más terribles, como tal parece que está sucediendo en nuestros días.

Este ensayo pretende ser una síntesis, un compendio de cómo lo que llamamos esotérico puede ser tanto o más útil que todo aquello que llamamos exotérico y que está al alcance de todo el mundo, pero también sumamente desperdiciado.

Aquí hablaremos de las ciencias sagradas que nunca han tenido un principio y no tendrán un final porque siempre se estarán retroalimentando de la sabiduría del Cosmos que es el que las nutre con su alimentación permanente que viene de El, el que es, ha sido y siempre será, el que tampoco tiene un principio ni un final porque es la esencia sagrada de todas las cosas, ya que no es creación del ser humano sino de El mismo en su absoluta pureza y grandeza celestial.

Recordemos que la forma siempre es y será transitoria y pasajera, que no es más que la presencia de El que a final de cuentas siempre será esencia. De aquí que siempre hablemos del todo y la nada, aun cuando es de elemental conocimiento que la nada no existe, y que todo es todo, pero que para nuestra comprensión lo simbolizamos como cero o uno, derivando de ahí todo lo demás, y simbolizándose mediante números y letras como sucede con la numerología y la cábala que a final de cuentas es una misma cosa, porque, como dije más arriba, todo deviene del todo y la nada a final de cuentas se integra al todo, en su esencia infinita y divina. Esta esencia infinita y divina también la encontramos simbolizada por la antigua y sagrada cultura de los mayas, mediante el cuadrado y el círculo que ellos llamaban el Hunab Ku o señor del tiempo y la medida. Curiosamente este simbolismo también lo encontramos entre los egipcios, los griegos y donde quiera que queramos posar nuestra mirada.

Aquí, en esos dos mágicos símbolos, el círculo y el cuadrado, está representado todo el Cosmos y los universos que derivan de él, porque así como existen planetas, soles, constelaciones y galaxias, así también existen universos que aparecen y desaparecen a través del tiempo como acertadamente lo señalan los libros sagrados de los hindúes y tantos otros pueblos de culturas sagradas que fueron y que con el tiempo volverán a ser.

No debemos olvidar que el Gran Maestro Pitágoras enseñaba que Dios geometrizó y que ese hacer permanente de geometrizar tampoco tiene principio ni final.

La enseñanza sagrada siempre será la misma en todo tiempo y en todo lugar. Geometrizando precisamente es como le podemos encontrar la cuadratura al círculo y a través de esa geometrización llegamos a la conclusión de que la esencia es la misma en todas las cosas, tanto arriba como abajo, dentro y fuera, en lo vacío y en lo lleno. Por eso esa esencia se simboliza con el número nueve precisamente, porque cualquier múltiplo de nueve nos dará siempre nueve en sus sumandos, esto es obvio en las pirámides y sus bases que son cuadradas. Si multiplicamos los ángulos de los triángulos nos dará siempre nueve, así mismo si multiplicamos los ángulos de la base nos dará siempre nueve, porque en él se refleja la esencia divina. Lo mismo nos pasa con el cuadrado y el círculo, cuya circunferencia nos dará los 360 grados, y los cuatro ángulos del cuadrado igualmente nos darán 360 grados, cuyos sumandos a final de cuentas nos darán nueve, el número divino por excelencia. Volviendo nuevamente a la naturaleza de las ciencias sagradas como son fundamentalmente la magia, la astrología y la alquimia, que es el origen básico de todas las ciencias actuales, aun cuando a algunos científicos no les haga ninguna gracia, es importante señalar que huellas de ellas las encontramos en todos los textos sagrados de todos los pueblos y en occidente, es cuestión de reflexionar en el nuevo testamento, cuando aparece el simbolismo de los reyes magos entregando incienso, mirra y oro al niño prodigioso; el incienso simbolizando la astrología, la mirra a la magia y el oro a la alquimia.
 
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