Opinión / Columna
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Guillermo H. Zúñiga Martínez
Don Fernando, fundador del Cobaev
Diario de Xalapa
2 de noviembre de 2009
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Hice uso de la red privada para hablarle al estimado y distinguido xalapeño José Luis García Mercado. Con la caballerosidad que le caracteriza, me contestó: "En qué le puedo servir". "Un favor, necesito una audiencia con el señor gobernador". -"Le llamo en un momento", expresó. Efectivamente, antes de que el sol declinara se comunicó para decirme que don Fernando Gutiérrez Barrios me recibiría el día 26 de julio.
Asistí a la cita. Recuerdo con gran nitidez a ese generoso político: estaba de pie, atrás de su escritorio republicano, pulcramente vestido y con su singular mirada escrutadora. -"Maestro, me da gusto saludarlo; dígame". -"En primer lugar, don Fernando, le agradezco mucho que me dé la oportunidad de conversar con usted; el asunto que le quiero plantear es el siguiente: el Estado que usted gobierna con tanta diligencia e interés por servir a sus semejantes, cuenta con muy pocos colegios preparatorios; lo que mucho se ha difundido en la Entidad son los telebachilleratos, pero hacen falta más escuelas de este nivel para atender una demanda real de los jóvenes que egresan de las secundarias".
-"Platíqueme, en qué consiste su propuesta". -"Señor Gobernador, lo que le quiero informar es que las autoridades de la Secretaría de Educación Pública han organizado el Colegio de Bachilleres y tuvieron la gentileza de dialogar con un servidor sobre el tópico. Le transmito noticias buenas: si el Gobierno estatal edifica las aulas y los anexos de un centro de esa naturaleza tiene que pagarlo al cien por ciento, pero si firmamos un convenio, la SEP aporta un 80 por ciento y el Gobierno del Estado únicamente el resto, por lo que resulta muy ventajoso. Eso es por un lado; por el otro, en lo que se refiere a la contratación de personal, la dependencia federal pagaría el 50 por ciento y lo demás el Estado, así es que, don Fernando, creo que es algo muy positivo para el desarrollo de la Entidad el que usted pudiera ponderar la posibilidad de la firma del convenio y de la expedición de un decreto".
Con decisiones sabias correspondientes a un hombre culto y entregado al servicio de sus paisanos, me dijo: "Informe usted que el Gobernador de Veracruz acepta firmar el convenio y que está dispuesto a formular el instrumento jurídico para que el Colegio de Bachilleres nazca como un organismo descentralizado; debemos hacer lo que sea necesario para bien de la juventud veracruzana", determinó.
Me ordenó don Fernando que elaborara el documento respectivo, lo que hice a la brevedad; después de analizarlo y hacer sugerencias precisas, lo autorizó considerando que el Ejecutivo a su cargo tenía la preocupación de fomentar la educación y el mejoramiento social de los habitantes y que era un imperativo crear colegios de bachilleres a través de los cuales se diera la oportunidad a los jóvenes de incorporarse activamente a campos de acción más amplios, en los cuales tuvieran la oportunidad de desarrollar trabajos productivos y remunerados. Agregaba que por ser el bachillerato el acceso a la educación superior, se requería de un plan de estudios, cuyo tronco común tuviera como finalidad unificar el desarrollo programático que relacione y afiance los objetivos alcanzados en la enseñanza media, razones por las cuales expedía el decreto respectivo. Una vez firmado, se publicó en la Gaceta Oficial del Gobierno del Estado número 99 de fecha 18 de agosto de 1988.
Recuerdo claramente que el primer director nombrado por don Fernando para que condujera las actividades del naciente Cobaev, fue el destacado e inteligente antropólogo, maestro normalista, polígloto y gran conocedor de las lenguas autóctonas, Jesús Morales Fernández.
Hace unos días me enviaron un libro muy bien editado e impreso a todo lujo. La obra se titula "El Colegio de Bachilleres, 20 Años de Historia". Lo leí ávidamente y para mi sorpresa en ninguna de sus páginas -ni tan siquiera por equivocación- aparece el nombre del Gobernador que nutrió de vida jurídica a tan importante subsistema educativo; en otras palabras, a los historiadores se les olvidó consultar el Decreto firmado por don Fernando Gutiérrez Barrios, lo que considero un error exorbitante, porque se falta a la verdad.
Confío en que la pifia haya sido involuntaria, porque de lo contrario sería imperdonable, ya que no se deben presentar a los veracruzanos memorias con inexactitudes tan evidentes.
Sirvan estas líneas para reiterar, en el noveno aniversario de su desaparición física, mi reconocimiento a un constructor del Veracruz moderno que tuvo la sensibilidad e inteligencia para dar a la sociedad los Colegios de Bachilleres del Estado. Ese veracruzano fue y debo decirlo y escribirlo con mayúsculas DON FERNANDO GUTIERREZ BARRIOS.
zmgh12@gmail.com
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