Opinión / Columna
 
Raúl Hernández Viveros 
La liquidación institucional
Diario de Xalapa
20 de octubre de 2009

  Las coincidencias llevan a comparar muchas similitudes con el fraude electoral, cuando se cayó el sistema de cómputo de los votos y llegó a Los Pinos Salinas de Gortari. Durante dicho sexenio se remató la empresa paraestatal de Teléfonos de México. Por supuesto no hubo necesidad de aplicar medidas fascistas de la toma policiaca de las instalaciones, edificios y oficinas de una de las que fueran monopolios del Estado. El inmenso regalo a los amigos de Salinas de Gortari tuvo efecto en Nueva York. En una especie de subasta entregaron 10 mil millones de dólares a Salinas de Gortari, cantidad que nunca apareció en las arcas nacionales, porque se inventó la creación de una cuenta en bancos extranjeros como un Fondo de Contención en caso de otra crisis económica.

La historia reconocida por todos los mexicanos permitió el infinito enriquecimiento de un prestanombres llamado Carlos Slim, quien actualmente es uno de los hombres más ricos del mundo. En la lista de la revista Forbes sobresale con sus casi 70 mil millones de dólares semejante a la igual cantidad de pobres en México.

Ahora continúa con el monopolio de teléfonos celulares, televisión de cable y negocio de Internet. Unos de sus recomendados gozan de la privatización de la venta de la fibra óptica que pertenecía a Luz y Fuerza del Centro.

Por lo cual era necesario intervenir por la fuerza policiaca en dicha empresa paraestatal y denunciar que es culpa del Sindicato Mexicano de Electricistas, en lugar de realizar antes un juicio a los directivos o encargados que permitieron involucrarse con los representantes sindicales de llevar a la ruina, la quiebra y el desempleo de miles de trabajadores. En esta voracidad por entregar la industria eléctrica a los consorcios y empresarios extranjeros, aparecen los prestanombres Fernando Canales y Ernesto Martens.

Hay que recordar que en el período de Salinas de Gortari al mismo tiempo se desmanteló la industria textil, y en la región de Orizaba remataron las instalaciones de las principales fábricas. El colmo aconteció con la de Río Blanco, considerado un monumento histórico, en donde también inició la Revolución Mexicana con las huelgas y protestas obreras que culminaron con el fusilamiento de obreros de 1907. Desde el remate de la industria textil dio inicio la venta de energía eléctrica que producen las turbinas de las fábricas de Ciudad Mendoza, Nogales, Río Blanco y Orizaba, gracias al zar de la mezclilla, quien obtuvo remates similares en Puebla con su amigo el "gober precioso".

Durante estos días igualmente se repite la historia con un funcionario federal que declara que "las cosas que no funcionan hay que cerrarlas", y por decreto liquida a un sindicato, y todavía informa no saber si se deja en mano de la Comisión Federal de Electricidad, o se ofrece a la competencia internacional. Sin embargo, cuando las cosas no funcionan es porque no existe el control por parte del gobierno federal, y significa la prueba de la ineficacia, falta de transparencia e inutilidad de los funcionarios. Es tiempo de escuchar otras voces como la del rector de la UNAM, quien dijo que "estamos al borde de la crisis social", por no pensar en los intereses de la nación.
 
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