Opinión / Columna
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Juan Carlos Andrade Guevara
Los niños y la astronomía
Diario de Xalapa
17 de octubre de 2009
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Nuestras mortificaciones cotidianas nos han hecho olvidar que existen las estrellas. Vivimos como si lo único importante fuera resolver los problemas que como sociedad humana nos hemos creado y hemos perdido nuestra capacidad de asombro ante la vastedad del universo.
Desde la invención del telescopio por Galileo, hasta las magníficas imágenes que ha obtenido el telescopio espacial Hubble, nuestros descubrimientos del universo no han parado. Sin embargo, parece que el gozo por descubrir el cosmos se ha reservado para unos cuantos estudiosos que se empeñan en escudriñar el pasado a través de las lentes y telescopios. La gente común ignora cosas tan fundamentales como las fases de la luna o las razones por las cuales existen los eclipses.
Los niños en cambio son profundamente curiosos. Cuando hay oportunidad de observar una noche fuera de la ciudad, a los niños se les revela el universo y ello provoca su interés. Tienen preguntas, quieren saber dónde viven y la naturaleza de su mundo. Viven lo que Pierre Lená en un artículo reciente llama "La edad dorada de la curiosidad".
Esa curiosidad debería ser acrecentada y alimentada tanto en la familia como en la escuela. Y efectivamente, los libros de texto y los planes de estudio de la SEP contienen temas de astronomía; sin embargo, no pasan de meras lecciones en donde hay que aprenderse los nombres de los planetas y algunas cosas incomprensibles para la edad de los niños como la teoría del Big Bang o el origen del Universo. Ello no siempre es significativo y éstos acaban detestando aquello que originalmente fue motivo de su interés.
Para interesar a los niños en la astronomía necesitamos saber algunas cosas mínimas. Que todas las estrellas son soles, que la luz que vemos de las estrellas escapó de las mismas hace miles de años, que lo que los astrónomos observan es en realidad una fotografía del pasado, que nada viaja, según las leyes de la física, más rápido que la luz y que el universo es vasto y se está expandiendo y que no conocemos aún si tiene límites o no.
Desarrollar una cultura astronómica es fundamental en nuestros días para los niños. Quizás a ellos les toque presenciar la colonización del planeta Marte por el hombre o el descubrimiento confirmado de vida o inteligencia en otros planetas. Asomarse a un telescopio puede ser un buen comienzo para ello.
Observar los anillos de Saturno y las lunas de Júpiter tal como lo hizo Galileo es una experiencia inigualable. Saber que somos capaces de indagar el aspecto de algunos de nuestros planetas y asteroides vecinos es sumamente motivante y gratificante. De ahí surgen muchas preguntas y eso nos lleva a la investigación y a la indagación científica. Si lo hacemos en familia puede ser aún mejor.
El 24 de octubre próximo habrá un evento para atraer la atención de la gente en la astronomía. Se llama Reto México 2009 e intenta tener al mayor número de personas, mirando al cielo a través de los telescopios en un día. Este esfuerzo, encabezado por la UNAM, el Politécnico Nacional y muchas otras instituciones, se repetirá en 29 estados, entre ellos Veracruz y forma parte de los festejos por el año Internacional de la Astronomía.
Aunque en este escrito me he enfocado en los niños, sobra decir que no hay edad para el descubrimiento y que siempre tenemos la oportunidad de hacer un alto en nuestras mortificaciones cotidianas para conocer más del mundo y el universo del que nos ha tocado formar parte. La invitación está abierta. Para mayores detalles puede consultar el siguientes sitio:
www.retomexico2009.org.mx
andradeg25@prodigy.net.mx
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