Opinión / Columna
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Luis M. Bueno Castillo
Manifestaciones y ambulantes
Diario de Xalapa
16 de octubre de 2009
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Todos los días, desde temprano, nos enteramos, por algún medio informativo, que en diferentes lugares de nuestro país hay manifestaciones de personas inconformes, protestando por no haber tener servicios o por sentirse víctimas de atropellos cometidos por autoridades o por paraestatales como Pemex. De este último, se quejan de que les ha prometido obras comunales que no ha llevado a cabo, en compensación a los daños que causan a las tierras y aguas que contaminan con derrames de productos que las perjudican para sus cultivos, para su ganado y -lo que es peor- para el consumo humano, independientemente de que, con su maquinaria pesada, destrozan caminos y puentes. Además, están las tuberías que conducen diferentes gases y líquidos peligrosos que pueden incendiarse y en ocasiones hacer explosiones como ya ha ocurrido. Esas tuberías están diseminadas por muchas ciudades y pequeñas comunidades y son un peligro latente.
Tal vez tengan razón los que se manifiestan, lo único malo es que tomen carreteras y calles para sus protestas, con el natural perjuicio y malestar para terceras personas, ajenas a sus demandas. Posiblemente piensan equivocadamente que los afectados (terceros) apoyarán sus manifestaciones y protestas; lo peor de todo es que no siempre sus demandas y exigencias son justas y razonables, y hay quienes quieren que todo lo conceda "papá" gobierno, lo que sin duda es materialmente imposible. Siempre será mejor enseñarlos a pescar que la dádiva del pescado; sin embargo, hay personas que las encabezan y las "embarcan" con el afán de obtener algún provecho económico o concesiones.
Nuestra capital frecuentemente es invadida por personas de otros lugares, que se apoderan del centro, afectando las actividades productivas de los comerciantes que tienen sus negocios en esas áreas y de quienes con sus vehículos se ven impedidos a seguir por las rutas normales, teniendo que buscar vías alternas. Ojalá los manifestantes razonen y eviten causar daños y molestias a terceros. Que lo hagan sí, pero con organización y evitando ocupar todos los carriles de circulación.
Por cuanto al ambulantaje y tianguistas, vemos con simpatía que puedan tener una fuente de ingresos con sus ventas y llevar el alimento a sus familias, siempre que sus ventas sean lícitas y con orden, sin invadir las banquetas y evitando también dejar basura en las calles. Cuando decimos con orden, nos referimos a que no se apoderen de las calles, que, si bien les autorizan a ponerse en determinados lugares, no se vayan extendiendo hasta estrangular las vialidades. Y sólo lo hagan en los días previamente convenidos con las autoridades, respetando al vecindario y los lineamientos reglamentarios. Hemos visto cómo los tianguis generan empleos; lo hemos visto en Altotonga, donde en los domingos las calles que circundan su mercado son cerradas al tráfico para la instalación de puestos de propios y extraños que llegan de entidades vecinas. Ese tianguis ha crecido al parejo de la ciudad.
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