Opinión / Columna
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Sandra Hazas Arroniz
Después del uno por uno
Diario de Xalapa
16 de octubre de 2009
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La cultura de ceder el paso a los vehículos se ha ido extendiendo en nuestra ciudad. Aunque en los lugares donde no está señalado el "uno por uno" todavía falta iniciativa para dar el paso. Sin embargo, los conductores estamos muy contentos de esta nueva medida porque favorece la fluidez del tránsito y permite practicar la cortesía en el volante. Creemos que lo que sigue es promover la cortesía con el peatón.
Si usted tiene necesidad de caminar por las calles y avenidas de Xalapa no exageramos en decir que a veces expone la vida. Hay puntos donde es imposible cruzar de una acera a otra. Hay un flujo constante de vehículos, se carece de puentes y semáforos peatonales, y no hay suficientes líneas amarillas que indiquen por dónde debe cruzar el peatón. Ya no decimos de la ausencia de condiciones para las personas que se desplazan en sillas de ruedas o para las mamás que transportan a sus bebés en los cochecitos o carriolas.
En ocasiones algunos conductores ceden el paso a los caminantes pero son presionados por los coches que van atrás o incluso hay gente desesperada e irresponsable al volante que invade el carril contrario para rebasar al vehículo que está cediendo el paso y coloca al peatón en un verdadero peligro. También los coches que dan vuelta a la derecha sólo voltean al lugar que les permitirá esquivar vehículos pero no se fijan nunca si hay peatones cruzando la calle.
Es común ver a los camiones urbanos pasarse los altos o colocarse sobre las líneas amarillas quitándole su único espacio al peatón, situación amenazante.
Otro foco rojo para la seguridad peatonal es sobrepasar el límite de velocidad permitida. Si hay tráfico todo mundo va lentamente. Pero si no hay tráfico los conductores se aceleran y pasan a toda velocidad junto a las banquetas donde circulan las personas, a unos cuantos centímetros. No queremos imaginar lo que se está arriesgando.
Si usted camina por el centro tendrá que llevar un buen pañuelo de tela para no acabar ahogado por el smog.
Por último también a los peatones nos falta tener más claro cómo, cuándo y dónde cruzar. A veces cruzar en la esquina resulta más peligroso que cruzar a la mitad de la calle. Pero si la esquina proporciona las condiciones de seguridad no habrá por qué desacatar las indicaciones viales.
Ojalá se inicie una cruzada en nuestra querida ciudad, permanentemente "ahorcada" por los vehículos, a favor del peatón. Los médicos recomiendan caminar en función de la buena salud y el ejercicio. Que caminar por nuestra ciudad no se convierta en una bomba de tiempo.
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