Opinión / Columna
 
Agustín Basilio de la Vega 
Luz y Fuerza
Diario de Xalapa
14 de octubre de 2009

  En la noche del domingo pasado el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, se dirigió a todos los mexicanos con un mensaje televisivo en cadena nacional para darnos a conocer su decisión de desaparecer a la empresa Luz y Fuerza del Centro, encargada de abastecer con energía eléctrica al Distrito Federal y diversos municipios del Estado de México, Hidalgo, Puebla y Morelos.

La razón más importante que él comentó, entre otras que ya muchos conocemos por experiencia propia o por diversos comentarios, es que Luz y Fuerza "enfrentaba una situación financiera insostenible, sus costos de operación eran casi el doble de sus ingresos", y señaló: "Para seguir manteniendo a la empresa hubiera sido necesario subir desproporcionadamente las tarifas eléctricas o aumentar constantemente los impuestos".

De igual modo hizo mención a las causas más recurrentes de que la empresa se fuera a la debacle: pérdidas por robos, fallas técnicas, corrupción y diversas ineficiencias en la distribución de la energía.

A la par de esta decisión que el presidente nos compartió a todos los mexicanos dejó en claro que el servicio eléctrico no se privatiza ni en el centro del país ni en ninguna otra parte de la República y que ahora el suministro de electricidad estará a cargo de la Comisión Federal de Electricidad.

Para garantizar justicia el presidente informó que serán liquidados conforme a la ley y sus respectivos contratos colectivos de trabajo y que recibirán adicionalmente un bono y se garantizarán las pensiones de los jubilados.

Con esto lo que se busca no sólo es mejorar de manera inmediata el servicio de energía eléctrica sino también incentivar el desarrollo económico e industrial así como la generación de empleos de todos aquellos estados directamente involucrados con esta decisión presidencial.

El objetivo que busca el gobierno federal es dejar de subsidiar las pérdidas de esta empresa paraestatal para no utilizar recursos necesarios en otras áreas cubriendo la ineficiencia y las pérdidas que ésta produce.

La crisis mundial ha detonado muchas acciones también en otros países, en empresas privadas y públicas, las que buscan trabajar con números negros y de esa manera no quebrar.

Ahora esperamos que esta acción sea respaldada con responsabilidad y sirva como ejemplo para que otros reflexionen sobre la conveniencia de hacer más con menos y evitar gastos innecesarios que en muchos casos representan privilegios de unos cuantos.

El presidente Felipe Calderón Hinojosa una vez más ha actuado con firmeza como lo prometió en su campaña, pero sobre todo ha demostrado su interés porque el gobierno federal sea cada vez más eficiente, ya que con los ahorros económicos que esto implica se pretende destinar dichos recursos a otras prioridades nacionales como son: el combate la pobreza, la salud, la educación, la infraestructura y la seguridad, principalmente.

Aquí en Veracruz ya hemos tenido alguna experiencia parecida cuando se realizó la requisa en el puerto de Veracruz. El extinto sindicato de estibadores fue un verdadero lastre para las tareas portuarias, pues los barcos preferían otros puertos al grado que Veracruz dejó de ser el primer puerto del Golfo. Hoy el gobierno federal puede rendir cuentas del gran desarrollo que ha alcanzado el Puerto gracias a las decisiones que se tomaron en su momento.
 
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