Opinión / Columna
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René Ramírez Molina
PRD: ¿Refundación o creación de otro partido?
Diario de Xalapa
14 de octubre de 2009
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QUINTA PARTE
Hacia finales de los años 70, el PCM decide acogerse a la Reforma Política lopezportillista para participar en los procesos electorales. Hacia 1981, en un intento por unificar a todos los grupos de izquierda, el PCM decide su disolución para conformar el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) en el que se fusionaron, además del PCM, el Movimiento de Acción y Unidad Socialista (MAUS), el Movimiento de Organización Socialista (MOS) y el Partido Revolucionario Socialista (PRS).
El 25 de marzo de 1987 se constituyó el Partido Mexicano Socialista (PMS), al disolverse el PSUM para fusionarse con el Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), el Partido Patriótico Revolucionario (PPR), una fracción del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT).
A su vez el PMS se integró a finales de mayo de 1988 al Frente Nacional Democrático (conformado entre otras fuerzas por el PARM, el PPS y el Pfcrn) que impulsó la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas para la Presidencia de la República.
Tras el fraude electoral de julio de 1988, el ingeniero Cárdenas planteó la necesidad de organizar un nuevo partido político con una clara tendencia nacionalista revolucionaria. Así, hacia el 6 de mayo de 1989 se fundó el Partido de la Revolución Democrática (PRD) al fusionarse entre otras organizaciones la Corriente Democrática proveniente del PRI, la Organización de Izquierda Revolucionaria - Línea de Masas (OIR-LM); el Movimiento al Socialismo (MAS); la Organización Revolucionaria Punto Crítico (ORPC); la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR); la Asamblea de Barrios y el Partido Mexicano Socialista que cedió su registro al PRD.
En las circunstancias actuales que indican un claro deterioro del perredismo, sin planes concretos de organización, con fuerte indisciplina estatutaria, de animosidad e intolerancia entre las corrientes, de pérdida de la orientación política e ideológica, vamos, de incapacidad para superar a corto plazo los conflictos internos, no es descabellada la idea de buscar una fusión -tal vez con el PT y Convergencia en primera instancia-, más otros grupos de tendencia unitaria; sería lo más saludable para retomar con nuevos bríos la lucha por el poder político con derroteros claros y estrategias audaces.
Los que apoyamos esta alternativa estamos listo para el debate. La consigna no es renovarse o morir, sino morir para renacer, como el ave Fénix, pero regenerado. Si no se crea otro partido, el PRD se hundirá. Al tiempo.
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