Opinión / Columna
 
Heli Herrera Hernández 
La locura total
Diario de Xalapa
13 de octubre de 2009

  No conforme con el caos que su gobierno ha generado en el país, Felipe Calderón y el grupo económico, político y religioso que representa, han asestado un duro golpe a la vida sindical en México, al asaltar las instalaciones de la compañía Luz y Fuerza del Centro, el sábado pasado, por la madrugada, como operan los ladrones y asaltantes cuando cometen sus fechorías.

Acostumbrado a entrar por la puerta de atrás, de manera subrepticia, a hurtadillas, como sucedió cuando tomó posesión como presidente de la República en la Cámara de Diputados, Felipe Calderón ordenó a su "general sin estrellas" Genaro García Luna, asaltar las instalaciones centrales de la paraestatal, ubicadas en las calles de Circuito Interior y Marina Nacional en el Distrito Federal, en una acción sorpresiva y efectiva, sin herido alguno como se lo reportó al Ejecutivo su subalterno.

Alegre y satisfecho dijo a los medios de comunicación que la operación había sido un éxito, y cómo no, si para empezar no había prácticamente nadie en esas instalaciones, y si alguna guardia hubiera existido, se trataba, en efecto, de electricistas y no narcotraficantes, a los que ni Calderón ni García Luna les dan la cara.

No conforme don Felipe con la crisis en que ha metido a la nación, la noche del sábado abrió otro frente más de batalla, ahora con un sindicato independiente, de aquellos que no ha doblado la burguesía reaccionaria hecha gobierno desde 1988, a quienes primero le negaron la toma de nota del registro de la nueva dirección sindical, luego congelándoles las cuentas bancarias a dicho sindicato, y anoche, asestándoles una puñalada, y todo por su forma de pensar.

Así, mientras el gobierno federal ha multiplicado a los pobres y miserables a lo largo y ancho de la República, y ha seguido enriqueciendo a las familias que lo ayudaron económicamente en su campaña, don Felipe golpea a los sindicatos democráticos, pretendiéndolos aniquilar mediante argucias legaloides como "La liquidación de la Compañía Luz y Fuerza del Centro", mientras que a los sindicatos, cuyos líderes son el vivo ejemplo de la corrupción sin límites, que en su camaleonismo a veces pactan con el PRI y otras ocasiones con el PAN, les otorgan puestos públicos en su gabinete y les conceden beneficios económicos que ninguna otra compañía similar podría ofrecerles.

Garrote y cárcel a los líderes de sindicatos no alineados, no charros, pero para las Elba Esther Gordillo, para los Romero Deschamps y para los otros electricistas: cargos en su gabinete, impunidad en el manejo de las cuotas sindicales y la permisión de vender plazas al mejor postor.

Los líderes protegidos por el sistema político-económico pueden tener departamentos en París, Francia; en San Diego, Estados Unidos, en los fraccionamientos más exclusivos del Distrito Federal o de las zonas turísticas de mayor plusvalía del país, sin que se les abra una investigación por enriquecimiento inexplicable, ni siquiera por todas las joyas que llevan puestas, o los lujosos carros que poseen.

En lugar de andar combatiendo al crimen organizado para brindar mayor seguridad a los mexicanos, don Felipe Calderón se convierte en policía de calle para garrotear a los obreros sindicalizados. En lugar de impulsar políticas públicas que generen empleo, tal y como fue su promesa de campaña, el presidente de la República anda con el tolete desenvainado amenazando a los obreros electricistas democráticos con cárcel, si no aceptan la liquidación, "por demás generosa", como lo afirma el secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont.

¿Pues no que la hacienda pública está en quiebra y por ello nos andan queriendo enjaretar nuevos impuestos?

¿Qué acaso nadie de los miembros de su gabinete o de su círculo de amigos o algún militante cuerdo del PAN puede advertirle a Felipe Calderón de que el nuevo frente de batalla que acaba de abrir puede generar un caos, que podría llegar a paralizar las actividades económicas, dado que miles de obreros se van a solidarizar con los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas?

Por lo que se ve, no, y allí está lo grave del caso, porque entonces podemos afirmar que la locura total se ha apoderado de todo el gobierno federal, lo que significa que el país no tiene capitán que pueda conducir a México a estadios que superen la crisis económica, política y social que ya permea a lo largo y ancho de nuestra nación, y que al contrario, la está hundiendo más.

Cuando un gobierno en cualquier parte del mundo utiliza la represión en lugar del diálogo para resolver los conflictos que se generan, por la dinámica misma del modelo capitalista, se acerca tremendamente al fascismo.

Desgraciadamente este gobierno está ayuno de ideas, tan necesarias y urgentes para poner a flote la averiada nave del Estado.

plazacaracol@hotmail.com
 
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