Opinión / Columna
 
Carlos Darío Martínez Brash 
Defendamos a los jóvenes
Diario de Xalapa
12 de octubre de 2009

  Impactante fue el enterarnos de las cifras que reporta el director del Centro de Integración Juvenil Sergio Mayoral Barranca, quien comunica que existe una alerta roja porque mujeres menores de edad ingresan al mundo del alcohol, de la cocaína y el crack. Y nosotros agregamos que gran numero de niñas y varones de hasta 10 años de edad, usan y se drogan con diluyentes, removedores de pintura, thinner, acetona, líquidos de lavado en seco, quitagrasas, gasolinas, pegamento y tintura de zapatos, encendedores de gas butano, perfumes ambientales; todo esto lo realizan aspirándolas, calentándolas, poniéndolas en recipientes. Estos químicos provocan un efecto psicoactivo, produciendo alucinaciones auditivas y visuales, así como el peligroso "sentimiento de grandeza", que los vuelve temerarios, agresivos, dispuestos a cualquier cosa en el estado de euforia.

Médicos especializados reconocen que esto es un problema endémico que crece día a día, dado que compañeritos hacen proselitismo con sus amigos, invitándoles el "trompazo de hule", que consiste en inhalar, de una bolsa de plástico, pegamento de zapatos u otros inhalantes psicoactivos que pueden adquirir en cualquier tienda que los despacha sin ningún problema, ya que son fabricados para fines industriales.

¿De quién es la culpa de este grande problema? Para ser sincero, de los padres de familia, que descuidan a sus hijos, los ignoran y son incapaces de mandarlos a hacer una prueba de orina sencilla y mensual, que detecta drogas como marihuana, cocaína, barbitúricos, opiáceos y drogas de moda, o tomar un cabello de ellos que, analizado en laboratorio, demuestra si son o no adictos.

En lo que respecta al alcohol, se necesita ser irresponsable para no esperar al hijo o hija a su regreso del antro a las tres o cuatro de la madrugada después de darle el dinero para su parranda del viernes o sábado, y no darse cuenta del grado de intoxicación que presenta. Y en lo que respecta a los inhalantes, la intoxicación es evidente, y se nota en el habla.

La única hija que tengo, es propietaria, en la ciudad de México, de una escuela secundaria y preparatoria particular, llamada Rafael Guízar y Valencia, donde, con el permiso de los padres, todos los alumnos, que son más de 700, son vigilados quincenalmente con antidoping. Además, los padres por Internet pueden ver a sus hijos en clase, ya que la escuela cuenta con cámaras en toda la escuela que vigila salones, jardines, canchas, fuentes, pasillos, donde pudiesen fumar o tomar algo estos jóvenes que transitan en esa edad peligrosa que propicia que estos jóvenes quieran experimentar ingiriendo, fumando psicotrópicos.

La cuestión es esta: estamos seguros, incluyendo médicos, psicólogos y maestros, que el 90 por ciento de la culpa en las adicciones a las drogas ligeras y fuertes, se debe al descuido de los padres que, por no "ofender" a sus hijos, no les ordenan un antidoping particular, que evitaría problemas a futuro. Este es tan sencillo que la efectúan a los policías y a los funcionarios públicos.

Cuidemos a nuestros jóvenes. No seamos irresponsables inútiles.

carlosdariomtz@hotmail.com
 
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