Opinión / Columna
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Tito Domínguez Lara
Contra la corriente / Otro frente de guerra abre Calderón
Diario de Xalapa
10 de octubre de 2009
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Tal y como sucedió con la guerra de Calderón contra el crimen organizado, que no fue otra cosa que una pedrada al avispero, dando como resultado el reguero incontrolable de crímenes por todo el país que todavía no cesa ni se le encuentra forma de pararlo, la misma actitud torpe e ilegal pretende el gobierno federal aplicar ahora al movimiento obrero; no toma en cuenta la situación crispante que vive la sociedad en su conjunto, ante la crisis también incontrolable y que esta actitud del gobierno puede aumentar y acelerar estallidos sociales reiteradamente anunciados.
El secretario del Trabajo y Previsión Social (STPS), Javier Lozano Alarcón (aquel que le dijo al chino-mexicano: "Copelas o cuello", situación que la justicia mexicana ignoró olímpicamente), es el encargado de ejecutar las órdenes de Calderón de desconocer la dirigencia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) que encabeza Martín Esparza Flores, atribución que no le corresponde. A la STPS le corresponde darse por enterada, toma de nota le dicen, de que las organizaciones sindicales eligen a sus dirigentes. De ninguna manera esto faculta a la STPS a calificar, convalidar o desconocer procesos electorales internos, funciones que le corresponderían a las juntas de Conciliación y Arbitraje. Pero evidentemente no se trata de un problema administrativo como quiere hacerlo aparecer Lozano Alarcón, es un problema político, para lo cual han desatado una campaña mediática de satanización en contra de los electricistas del SME y sus dirigentes, además de retener las cuotas sindicales por la dirección de la empresa Luz y Fuerza del Centro.
Evidentemente en este nuevo frente de guerra de Calderón contra México no está solo, detrás están los grandes empresarios, dueños reales del poder, los que ven en este sindicato un obstáculo para la política privatizadora que quieren aplicar a la compañía de Luz y Fuerza y mañana en la Comisión Federal de Electricidad y pasado mañana a Pemex. El SME se ha caracterizado por ser un gremio independiente que ha apoyado las luchas de diversos sectores de la población por mejorar sus condiciones de vida, que negó el apoyo incondicional a Calderón, de ahí también la actitud vengativa de éste en contra del gremio electricista.
El jueves pasado los electricistas, acompañados de otros gremios, de habitantes de Atenco y ciudadanos no organizados, realizaron una multitudinaria manifestación en la ciudad de México, del Angel de la Independencia a Los Pinos, donde expusieron ante Luis Felipe Bravo Mena (ante la negativa del otro Felipe), secretario particular de Calderón, la decisión de defender la autonomía sindical, el reconocimiento de su dirigencia sindical y de defender la compañía de Luz y Fuerza del Centro como empresa estatal. En esta manifestación estuvieron acompañados por los trabajadores de la UNAM, telefonistas, mineros, trabajadores de UAM, de bachilleres, de la industria nuclear, tranviarios, etcétera.
Entre otras demandas manifestadas está la de no aceptar ningún despido y que se suspendan los proyectos de concesión de la red de fibra óptica a empresarios privados, tal y como denunció Porfirio Muñoz Ledo en la Cámara de Diputados: que exigió una investigación de la cesión para la operación de fibra óptica a la empresa WL. Telecomunicaciones, "en un mecanismo similar al que se ha seguido desde el año 2000 en la transferencia de contratos de Pemex a parientes y amigos para precipitar la privatización". Esto es lo que está en el fondo de este nuevo frente de guerra de Calderón.
El pleno de la Cámara de Diputados aprobó por mayoría, con excepción del PAN y Nueva Alianza, exigir al secretario Lozano Alarcón entregar de manera inmediata la toma de nota a la dirigencia de SME y resolver a la brevedad la validez de los comicios en ese gremio. Entendemos que el gobierno de derecha, que encabeza Calderón, esté contra este gremio que no puede manipular a su antojo como lo hace con Romero Deschamps y Elba E. Gordillo, "charros" incondicionales que disfrutan de completa impunidad en sus actos de corrupción y represivos contra la base trabajadora. "Charros", así tienen toda la tolerancia y comprensión del gobierno federal.
El gobierno ha desatado una campaña en contra de las conquistas sindicales del gremio electricista, haciéndolo aparecer como poseedor de un contrato colectivo de trabajo de privilegio, y hay cierta razón, el gobierno quisiera mantenerlo, como al resto de los trabajadores, con salarios de miseria y sin prestaciones. Cuando deberían ser señalados como ejemplo para el resto de la clase trabajadora que aspira a tener una vida digna y un mejor pago por su trabajo. Si el día de mañana los petroleros y sus dirigentes se movilizan por defender la industria petrolera porque no se privatice, entonces también tratarán de satanizarlos, señalando sus logros sindicales como afrenta ante el resto de los trabajadores. Este mismo "argumento" han utilizado en contra de los trabajadores del Seguro Social; ahora los malos son los electricistas. Mal hace el gobierno que, ante un rosario de agravios y fracasos en la seguridad y en la economía, ahora abra otro frente en contra de la clase obrera que el más superficial observador puede dar cuenta de lo peligroso de esta "guerra".
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