Opinión / Columna
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Ignacio Altamirano Marín
Los diagnósticos del doctor Carstens
Diario de Xalapa
5 de octubre de 2009
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Quizá la temática les suene recurrente, repetitiva, pero ahora, por el momento, no hay de otra.
Más que el problema de la inseguridad o de la corrupción, lo que preocupa es la economía tan devastada y tan crítica que azota a una gran mayoría de mexicanos, sobre todo a los que viven en extrema pobreza.
En este estado de cosas, en este proceso, vemos con escepticismo que la economía del país no mejora y que las medidas que se proponen para mitigarla no son exitosas ni auguran buenos resultados.
El paquete fiscal que envió el presidente Calderón al Congreso, a mi juicio, y de millones de connacionales, no es idóneo, ni práctico para resolver la problemática.
No es bueno porque el dos por ciento que se proyecta para combatir la pobreza por ser un impuesto generalizado, cuya única misión es dedicarlo al programa "Oportunidades", es un programa electorero, cuya finalidad es captar votos para el PAN en los próximos comicios.
Se ha repetido hasta el cansancio que el gobierno debe crear infraestructura para que haya empleos; debe ampliar la base contributiva y no apretar sólo a los causantes cautivos; debe incorporar nuevos causantes, sean estos de "cuello blanco" o los que nada pagan ahora.
Por eso el secretario de Hacienda debe moderar su lenguaje oficial y no darnos recetas médicas que no sirven.
Primero nos dijo que era un "catarrito" y resultó una pulmonía. Luego compareció en la Cámara de Diputados y no convenció.
Ahora que acompañó al presidente Felipe Calderón a la reunión de grupo G-20, expresó que "el enfermo" (refiriéndose a la economía) se va recuperando lentamente. Creo que es un mal diagnóstico de un pésimo médico.
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