Opinión / Columna
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Ramón Ojeda Mestre
No vaya a Grecia
Organización Editorial Mexicana
5 de octubre de 2009
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Los mexicanos con cualquier cantidad de sangre indígena deben ser advertidos en las escuelas sobre los riesgos de visitar Grecia. Lo mismo quienes carecen de esos antecedentes étnicos. Y es que allí cualquiera de nosotros sufre por su ignorancia. Lo mismo en los más elementales temas de escultura al hablar de los estilos Dórico, Jónico y Corintio, que al visitar el extraordinario nuevo museo de la Acrópoli en Atenas, exactamente enfrente del Partenón y que fue inaugurado hace un par de meses.
También se evidencia nuestro desconocimiento si los atenienses se dan cuenta de que no sabemos que el nombre de Platón el filósofo no era más que un apodo por sus anchas espaldas, que nació el año 428 a. C., descendiente de Solón por línea directa. Su verdadero nombre era Arístocles, según Diógenes Laercio en su "Vida de los filósofos ilustres", Platón fue educado por Pericles, aunque a los veinte años conoció a Sócrates y lo tomó como su preceptor y amigo hasta su muerte, de allí abandona Atenas y se instala en Megara, donde tenía su escuela Euclides, nada más y nada menos que el padre de la Geometría, cosa que todos sabemos.
Muchos mexicanos saben que Philippo de Macedonia, un grande (aunque sólo medía 1.65 de estatura física según se comprobó en su asombrosa tumba repleta de oro en la ciudad de Vergina descubierta apenas en 1977) e inteligente monarca, le puso de maestro a su hijo Alejandro Magno (aunque éste era más chaparrito aún y no pasaba de un metro cincuenta centímetros) nada menos que al gran filósofo Aristóteles en una escuela especial que le fundó en el Nynfheum de Mieza, lugar hermosísimo con su vegetación exuberante, su límpido río y sus cavernas, donde Aristóteles le daba sus clases a Alejandro Magno cuando llovía o nevaba. Si usted tiene brújula o acceso al satélite, lo localiza en 40°37"51' N y 22°5"54'E. De nada.
Enamorarse de Grecia es muy fácil para los mexicanos pues somos tan sensibles como ellos, que aman la música, la comida, la cultura, el buen vino, los deportes, la belleza el mar y la montaña. El mexicano que tiene la oportunidad de conocer las islas griegas nunca las olvidará, como la Mykonos, la de Creta, con su arte fantástico, o la de Égina. Pregúntele a cualquiera que cuántas islas hay en Grecia y ninguno le responderá. Si no sabemos las que existen en México, mucho menos las que hay en ese país helénico que tiene elecciones este grandioso 4 de octubre. Todos saben que ganará el Pasok con Papandreu.
Pero para conocer y disfrutar Grecia hay que acostarse tarde y levantarse temprano y eso también implica un reto para nosotros, aunque si llega usted hasta Naoussa puede encontrar lugares sorprendentes o bañarse en las gigantescas cataratas y en Loutraki Pozar puede darse un baño de aguas termales a 38°, naturales y limpísimas que resucitan al más exhausto, pero esto ya es en la frontera con la antigua Yugoslavia.
Si usted es de los mexicanos que les gusta codearse con las celebridades, entonces tiene que ir al Hotel Aristotelis en la ciudad de antigua Epidauros, famosa por su grandioso teatro y por el santuario de Esculapio; allí cerca se encuentra con facilidad a famosas cantantes de Ópera o a grandes actores como Jeremy Irons ¡tocando la guitarra! muy quitado de la pena, pues adora ese lugar, o a Ethan Hawke, ya sin Uma Thurman, pues lo atienden a uno como rey los dueños que son el joven historiador Aristóteles Mbekas y Lefki Rallidis.
Grecia es la cuna del Derecho, de la Filosofía, de la Geometría, las Matemáticas, la Ingeniería, la Medicina, el Teatro o las Olimpiadas y desde luego del esoterismo y otras vetas iniciáticas de las que no estoy autorizado a hablar, pero usted me entiende. No venga a Grecia, es difícil salir. Parakaló, Evharistó Polí, o como dijo Leonidas en las Termópilas a Jerjes de Persia "µ???? ?aße".
rojedamestre@yahoo.com
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