Opinión / Columna
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Tito Domínguez Lara
"En mi país, qué tristeza es la pobreza", dijera Zitarrosa
Diario de Xalapa
26 de septiembre de 2009
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I.- La lectura del artículo de Uriel Flores Aguayo, sobre la muerte de la niña Yazmín, por parte de su madre, mueve a la reflexión; con el cual, debo decirlo, estoy de acuerdo. Aunque sí habrá que hacer algunas precisiones.
Si bien es cierto que se aprecia escasa solidaridad y poco interés en general de la sociedad por resolver, o al menos preocuparse por los problemas de los más pobres, el gobierno, el responsable mayor, consciente de este gran problema que es la pobreza, especula y hace demagogia queriendo mostrar interés por paliarla, cuando en la realidad en los últimos 25 años de gobiernos neoliberales de panistas y priistas ha aumentado la pobreza en el país.
Las guerras declaradas de Calderón, sea en contra el crimen organizado, o ahora contra la pobreza, han resultado un fiasco; el crimen organizado se ha fortalecido y la inseguridad también ha aumentado. Su "guerra" a la pobreza ha generado más pobres, y quiere aumentar este mal imponiendo sobrecargas fiscales al consumidor, lo que traería como consecuencia reducción del mismo consumo con afectación directa al crecimiento de la producción, ya de por sí paralizada por la crisis, por la disminución de las remesas que envían nuestros paisanos de Estados Unidos. Y lo peor, el gobierno despilfarra más dinero público diciendo mentiras por la televisión: "más impuestos para luchar contra la pobreza".
Y es eso efectivamente lo que está en el trasfondo de tanta tragedia que a diario se vive: sea las inundaciones, las muertes de todo tipo o por enfermedades curables, la delincuencia no organizada, el desempleo, etcétera. Pero al margen de la insensibilidad e irresponsabilidad de los gobiernos, tiene razón Uriel, como ciudadanos, como vecinos no tomamos la responsabilidad y el deber que nos toca.
II.- Andrés Manuel López Obrador presentó el lunes 21 pasado una propuesta para generar 500 mil millones de pesos que taparía el hoyo financiero de 300 mil millones que dice Calderón padece su administración. La propuesta, el plan de López Obrador, es viable y razonable. Si partimos de la premisa inobjetable de que somos un país de mayoría pobre con un gobierno, o gobiernos ricos que disfrutan de los mayores sueldos, prestaciones y canonjías, debería ser motivo de discusión nacional o al menos de análisis serio y responsable sobre algo que atañe a la nación y está poniendo en peligro la estabilidad y la paz social. Pero esto es pedirle peras al olmo. Ni los gobernantes ni los "analistas" oficiales y oficiosos podrían objetar la vialidad y lo racional de ese plan, optan por la tangente y sólo mencionan a López Obrador para descalificarlo o satanizarlo.
Su propuesta es de sólo dos puntos: que el Congreso apruebe una ley de austeridad republicana y otra de eliminación de los privilegios fiscales de los grandes empresarios. La primera ley reduciría a un 50 por ciento los salarios y prestaciones de los altos funcionarios públicos de los tres poderes y gobiernos estatales. Asimismo, propuso la desaparición de las partidas que cubren los gastos médicos, las cajas de ahorro y los bonos extraordinarios de la alta burocracia. Suprimir las pensiones de los cinco ex presidentes y los gastos por alimentación, publicidad, celulares, asesores, aviones privados. El segundo proyecto de ley, en contra de los privilegios fiscales de los llamados "grandes contribuyentes", que en realidad son los que menos aportan a la recaudación. Puso un ejemplo: en el periodo 2001-2005, las devoluciones de impuestos a los grandes consorcios alcanzaron los 604 mil millones de pesos; y el gobierno se queja que tiene un " hoyo" de 300 mil millones de pesos que faltan para el presupuesto de egresos para el 2010. ¡Y devuelve el doble a esos grandes contribuyentes! Y quiere que los pobres paguen más por lo que consumen.
Cuando López Obrador como gobernador del Distrito Federal redujo el sueldo de los funcionarios públicos en un 30 por ciento e implementó la ayuda económica a los viejitos, que después la hizo ley, la demagogia oficial foxista se lanzó contra "el populismo" lopezobradorista, hoy el gobierno panista de Calderón ni siquiera hace ese tipo de populismo, lo que hace es demagogia y se burla de nuestra inteligencia repitiendo la mentira que ya dijo Fox en su momento, que con el aumento de impuestos (incluido medicinas y alimentos), se los iba a devolver "copeteado" a los pobres. Así Calderón va a combatir, otra guerra más, a la pobreza con más impuestos.
Mientras tanto, el PRI ya dijo no al impuesto a medicinas y alimentos; sobre el dos por ciento al IVA (o sea 17 por ciento de IVA) lo va a estudiar; ya sabemos de las posiciones camaleónicas del priismo, que como la Chimoltrufia, así como digo una cosa, digo otra. Sería bueno leer de nuestro gobernador, don Fidel Herrera Beltrán, su opinión sobre el plan de Calderón y el de López Obrador, porque, como ha manifestado reiteradamente, también tiene su guerra declarada contra la pobreza.
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