Opinión / Columna
 
Carlos Bravo Matus 
¿Zona de desastre?
Diario de Xalapa
24 de septiembre de 2009

  He estado viendo en las noticias que Xalapa es una zona de desastre, debido a las lluvias, y como la nota sale a nivel nacional, he recibido mails y llamadas para saber cómo estamos y preguntando por la situación de la ciudad, lo cual agradezco a mis buenos amigos y familiares distantes. Lamentablemente es cierto, nuestra ciudad es una zona de desastre, pero no tanto por las lluvias, aunque sí por los charcos que se hacen en las calles y que no dejan ver los baches que parecen cráteres, dañando la suspensión de los autos, incluso algunos sufriendo reventones de llantas y ruptura de los rines.

Ha habido desgracias personales, es cierto y es lamentable, pero eso se debe a los gobiernos municipales principalmente y algunas a la gente que, asentándose de manera irregular en lugares de alto riesgo, están pagando el precio de su error, ya que, apoderándose de terrenos inadecuados para la vivienda, empujados por pseudolíderes sociales que los conminan a dejar sus ejidos y lugares de origen, son traídos engañados de que les donarán dichos predios que se encuentran en los cauces o márgenes de ríos o al pie de laderas y lomas que, con tanta lluvia, se desgajan, cayéndose o arrastrando sus casuchas. Pero mientras eso pasa, los gobiernos municipales, desde hace varios trienios, se han hecho de la vista gorda, prefiriendo evitarse problemas y tomar las riendas del asunto, dejándolo pasar para que el siguiente candidato a alcalde o a diputado, llegue a esas llamadas colonias novedosas, prometiéndoles servicios que las más de las veces es imposible llevar a lugares remotos, inaccesibles o ejidales, lo cual ha ocasionado que la ciudad crezca como la hiedra o sea a lo "pen", mientras que los gobernantes dejan pasar y crecer el problema, para heredarlo a su sucesor. Así tenemos varias colonias bajo y encima de los cerros, al margen del río Sedeño o el Carneros o en zonas que siempre, se sabía, eran áreas lagunares, como diversas zonas de la colonia Revolución o La Lagunilla e, incluso, en terrenos muy bajos como el Sumidero y colonias aledañas, que reciben toda el agua de declive y los deslaves.

En cuanto a las zonas edificadas por compañías constructoras fraudulentas, han sido los gobiernos municipales y los encargados de los permisos de construcción, que, seguramente mediante alguna dádiva, otorgan las autorizaciones para hacer edificios en terrenos fangosos, con las consecuencias que hemos visto.

Y esas mismas autoridades se promocionan tanto con el Dragón Rojo que ha pavimentado calles y avenidas con materiales de tan mala calidad que toda la ciudad parece zona de guerra. A eso hay que agregar el desastre de tránsito por la lentitud en las obras viales de la principal avenida que hace las veces de libramiento camionero, y todavía algún genio de escritorio pretende cambiar el sentido de las principales avenidas de desfogue, Américas y 20 de Noviembre, que no son paralelas, y que las calles intermedias en algunos puntos álgidos son un verdadero laberinto como para poder cruzar de una a otra avenida.

Es verdad, Xalapa es zona de desastre, pero no por las lluvias que han sido exageradas este año, sino por todos los errores y desperfectos que persisten y crecen día a día por falta de obra pública bien hecha, mientras que las obras, que tanto trastornan la vialidad, no tienen para cuando terminar.

En otro punto, el Nobel de Economía critica la intención de incrementar los impuestos, ya que eso acrecentaría el problema económico y alargaría la recesión, pero tal parece que Felipillo y el rector de nuestra universidad no le entienden muy bien al mensaje.

Ni modo, hay que seguir aguantando tanta necedad, ignorancia, corrupción y falta de planeación de una ciudad que a los gobernantes se les ha salido de las manos.
 
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