Opinión / Columna
 
Ignacio Altamirano Marín 
Mi agradecimiento
Diario de Xalapa
21 de septiembre de 2009

  En estas líneas que semanalmente redacto para Diario de Xalapa quiero expresar mi agradecimiento a todas las personas que me acompañaron en el Centro Cultural "Rubén Pabello Acosta" con motivo de la presentación de mi libro autobiográfico intitulado "Mi vida. Mi esfuerzo".

En primer término, agradezco a Susana, mi esposa, la organización y conducción del evento, ya que fungió como moderadora de dicha presentación, que resultó muy concurrida por familiares, compañeros y amigos.

Todavía con la emoción del acto en esa tarde de diluvio, el pasado 9 de septiembre, agradezco la participación de mis amigos Dionisio Pérez Jácome e Ignacio González Rebolledo, quienes fungieron como presentadores de mi libro. Pérez Jácome hizo varias reflexiones sobre la vida de los ferrocarrileros que, como digo en mi obra, son trashumantes y peregrinos de trabajo e hizo una profunda reflexión sobre el sistema ferroviario que, con el curso de los años, ha decaído y ahora casi no tiene presencia en el territorio nacional. También se refirió a los concursos de oratoria en que participé. Asimismo, hizo referencia a la época en que colaboré con él cuando fungía como subsecretario de Comercio al lado de Jorge de la Vega Domínguez. Pérez Jácome, que hizo a la vez las carreras de Licenciado en Derecho y de Contador Público, político brillante, que ha desempeñado relevantes cargos en la administración pública federal, concluyó refiriéndose a lo sólido de nuestra amistad.

Por su parte, Ignacio González Rebolledo, un político talentoso y también brillante, se refirió a que la historia de los hombres no constituye un destino manifiesto y convino conmigo en que una biografía es la historia de todo y de nada...

Abundó sobre la personalidad de don Octavio Sentíes, nuestro líder en el congreso en 1970 y mediados de 1971 y después nuestro jefe y amigo en la jefatura del departamento central del Distrito Federal. Hizo alusión a las grandes dotes de orador que tenía el licenciado Sentíes y contó sus grandes intervenciones en política.

González Rebolledo también se refirió a nuestra amistad de tantos años y la coincidencia en diversos cargos políticos, en que él me tendió la mano.

A ambos, Pérez Jácome y González Rebolledo, les agradecí sus conceptos, más nacidos de la amistad que de mis méritos personales.

También agradecí la presencia de mis compañeros de la prepa Juárez y de la facultad de Derecho, de la actividad política, de la universidad, a las damas de la Mesa Redonda Panamericana, de la Cruz Roja, del Club de Escritoras, del sexenio de Acosta Lagunes, a ex colaboradores en distintos cargos públicos, etc., etc.

En la parte central de mi discurso me referí a los esfuerzos que realicé en la vida para superar lo difícil y, con humildad, vivir los aciertos.

Concluí mencionando el pensamiento de Erich Fromm cuando afirma que "En el arte de vivir el hombre es, al mismo tiempo, el artista y el objeto de su arte; el escultor y el mármol; el médico y el paciente".

Añadí que en esta etapa de la vida, la senectud, lo que deseamos es "una madera vieja para arder; añejos vinos para beber; viejos amigos en quien confiar y viejos libros para leer", según lo dice Francis Bacon.

Terminé con una frase que expreso al final del libro en que siento que ahora sólo espero la última estación del eterno adiós.

Aprovecho estas líneas para expresar mi agradecimiento al licenciado Fidel Herrera Beltrán, gobernador del Estado, por haber aceptado escribir el prólogo de mi libro.
 
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