Opinión / Columna
 
Rubén Ricaño Escobar 
Xalapa inundada
Diario de Xalapa
19 de septiembre de 2009

  Se ha dicho hasta el cansancio ¿por qué llueve tanto? Porque gracias a la contaminación y a la acción depredadora de los humanos sobre la naturaleza hemos provocado un galopante cambio climático que trae como consecuencias que las lluvias, las sequías y las heladas sean más intensas, que los huracanes y tornados sean más severos, que haya incendios forestales y que los asentamientos humanos sufran graves daños.

Diario de Xalapa dio cuenta detallada de las inundaciones que se suscitaron este 16 de septiembre en 18 colonias de Xalapa por las intensas lluvias que alguien del ayuntamiento calificó como atípicas, pero que más vale que las vayan considerando como lo más típico de ahora en adelante. Hace unos días el encargado de la Protección Civil en Xalapa decía que hay inundaciones en la ciudad porque los ciudadanos tiran basura en las calles tapando las coladeras y drenajes, ésta es una mínima verdad de lo que realmente ocurre.

Si bien es cierto que la basura tapa los drenajes, la solución va más allá que de echarle la culpa a los ciudadanos. Por un lado la manera en que el ayuntamiento gestiona los recursos sólidos es obsoleta, arcaica y no resuelve el problema ambiental y mucho menos el de limpia, así es que la solución a esta parte es implantar un nuevo sistema de limpia pública que sea moderno, eficaz y sustentable.

¿Por qué razón se inunda la ciudad en la actualidad? Para contestar este cuestionamiento habría que remontarse a la historia y veremos cómo irá surgiendo otro cuestionamiento más preocupante que el anterior: ¿Por qué nos vamos a seguir inundando en el futuro? Lo hemos venido diciendo desde hace 12 años en que comencé a escribir esta columna: Debemos construir la ciudad de tal manera que satisfaga las necesidades de sus habitantes, que sea funcional y profundamente respetuosa del medio ambiente. Sin ser pagano, les comento que no se equivocaban nuestros ancestros al darle la categoría de dioses al trueno, al viento, al sol y a todo lo que hay en la naturaleza, porque esa cosmogonía los obligaba a respetar a la madre tierra. Nos inundamos porque hemos perdido la armonía con la naturaleza, el agua arrasa con el patrimonio de los humildes porque no hemos sido respetuosos de las cuencas hidrológicas y construimos casas y edificios en donde no debemos, porque pavimentamos calles sin construir drenajes pluviales y, peor aún, porque no tenemos serios estudios hidrográficos y si los hay, no los tomamos en cuenta a la hora de construir la ciudad.

Las inundaciones del miércoles se dieron principalmente en colonias asentadas sobre terrenos que en algún tiempo fueron lagunas, pantanos o pasos naturales de torrentes en épocas de lluvias, pero hoy hay casas y calles por las rutas del agua y como es lógico, ésta trata de abrirse paso para desembocar en los resumideros naturales, en los arroyos y ríos para finalmente buscar el mar, es el ciclo natural del agua que nosotros, simples mortales, nos hemos atrevido a trastocar. La naturaleza nos pasa la factura.

¿Por qué nos seguiremos inundando? Porque seguimos cometiendo los mismos errores, construimos en donde no debemos, pavimentamos sin construir drenajes pluviales, sin siquiera saber cuáles son los caudales máximos de agua que fluyen por donde ahora hay una calle. Para muestra basta un botón, la avenida Avila Camacho que fue excelentemente planeada y construida a mediados del siglo XX cuenta con un magnífico drenaje fluvial. Hace unas semanas fue bruscamente levantada para realizar una obra que pretende -¿acaso vanamente?- mejorar la imagen urbana; pues bien, dada la longevidad de ese drenaje al menos se debió verificar su estado para ubicar posibles fisuras o daños causados por las raíces de los árboles, pero esto no se hizo, no quiero imaginar si este cincuentenario drenaje se rompe en uno o dos años porque se tendrá que volver a abrir, huelga decir que esta nueva "remodelación" no incluyó el poner por el subsuelo los demás servicios, como lo son el cable, la energía eléctrica y el teléfono, es más no alinearon los postes, peor aún ni siquiera enderezaron los postes chuecos que simulan, ojalá eso fuera, la torre de Pisa por su marcada inclinación. Este tema da para más, ojalá aprendamos a gestionar mejor la ciudad.

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