Opinión / Columna
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Ezequiel Castañeda Nevárez
Terrorismo en septiembre
Diario de Xalapa
12 de septiembre de 2009
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Hasta hace pocos años, la única referencia notable que asociaba yo con el mes de septiembre, además de diversas fechas conmemorativas de la Independencia de México y con mi natalicio el 11 de este mes patrio, era el asalto al Palacio de la Moneda en la República de Chile por parte de Augusto Pinochet y el asesinato del presidente Salvador Allende. Ahora, no sólo porque la acumulación de años nos hacen recordar que, en la lógica biológica, los que llegamos primero a este mundo nos vamos también primero, el aniversario del terrible atentado a las torres gemelas en Estados Unidos hace que me ponga en alerta máxima ante el arribo del noveno mes del año -aunque en el calendario romano es el séptimo, de ahí su nombre. Y no es para menos. Por algo los croatas llaman a este mes Rujan, que significa "mes rojo".
Septiembre fue inaugurado con un mensaje incierto de Felipe Calderón, en donde nos asegura que vamos muy bien en todo. Y como todo va muy bien, excepto un pequeño gran hoyanco en las finanzas públicas, atribuible a muchos factores externos, todos ellos ajenos al ciudadano común, desde luego, lo que le hace tomar medidas terroristas a partir de este pavoroso mes.
El destino nos ha alcanzado, ya no cabe duda, por eso el presidente Calderón nos receta, como tratamiento para este padecimiento financiero, un discutido paquete económico en donde la única víctima resulta ser el ciudadano común, a quien le toca restablecer las finanzas públicas a través de nuevos impuestos o del incremento de los que ya existen como el 2 por ciento generalizado al consumo, lo mismo que al impuesto sobre la renta. Con estos anuncios, pronto habrán de venir en cascada los incrementos a los precios de los servicios que presta el Estado como la gasolina, la energía eléctrica y otros productos de alto consumo, lo que resulta ser un verdadero acto de terrorismo gubernamental.
La propuesta presidencial ante esta crisis no parece ser la mejor solución cuando no se percibe en ésta el aliento a la inversión ni la conservación del empleo, lo que nos hace pensar que no sólo este septiembre habremos de vivir en zozobra y temor.
Por si no fuera suficiente, otro desequilibrado secuestra un avión mexicano para advertir a Felipe Calderón sobre más desgracias en nuestro solar patrio. Como si no fuera suficiente con lo que ya tenemos. Muy confortable resulta, ante este escenario, que la selección mexicana esté jugando cada día mejor. Eso refresca nuestro ánimo. Esa es la cuestión.
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