Opinión / Columna
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Joaquín Alcántara Hernández
Escuchamos al presidente
Diario de Xalapa
11 de septiembre de 2009
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En días pasados, el Presidente de la República me causó buena impresión al escucharlo, dando su mensaje. El hombre con valor civil manejó la autocrítica. Vi un presidente con preocupación real. Eso me pareció. Lo cierto es que el tiempo se acaba, los recursos naturales se esfuman. El petróleo ya bajó considerablemente su producción. 300 mil millones de dólares dejaron de entrar a México este año y ese faltante se reflejará el próximo. Hoy, gobernantes y gobernados, sin prejuicios partidistas, debemos ser una generación capaz de dar el paso definitorio para corregir el rumbo.
Porque de hecho somos un país técnicamente quebrado. Pareciera que estamos en nuestro hogar, pero con todo el mobiliario ajeno. Las empresas paraestatales desaparecieron. Tabamex, Conasupo, Inmecafé, etcétera. Y lo que no hagamos para recuperar este país, jamás lo van hacer los extranjeros. La muestra son los banqueros cobrando los intereses más caros del mundo. Ya no hay bancos que impulsen el desarrollo, hoy son viles mesas de dinero. Calderón debe corregir ese rubro para darle certidumbre y congruencia a su mensaje antes que los nuevos invasores legalicen la esclavitud.
Ya hemos escrito nuestro desacuerdo con los despilfarros que vienen desde los irresponsables gobiernos anteriores. Esa política codiciosa de políticos sin escrúpulos tocó fondo. Como país llegamos a una situación extrema y no será la solución aumentando más impuestos a la misma base cautiva, porque este país explota. Muchísimos los hay que no pagan nada. Y debe entender Carstens que aumentando más impuestos automáticamente nos quitan más de nuestro bolsillo, o sea, baja nuestro poder de compra y aparece también el fantasma de cerrar más fuentes de empleo que hoy apenas sobreviven.
De ahí que el presidente debe tomar ya las decisiones de emergencia nacional que la propia Constitución le confiere. No es posible tampoco, por ejemplo, que siga esa política de bajos aranceles que trae como consecuencia la invasión de productos extranjeros que desplazan la mano de obra mexicana. Es una aberración que hasta las banderas septembrinas, que son símbolo de nuestra mexicanidad, vengan de China. Y en la próxima Navidad veremos otra vez la saturación de miles de productos y juguetes extranjeros que desplazan lo hecho en México. Esta política arancelaria barata provoca el cierre de empresas nacionales y a la vez más desempleo. Aparte, dinero nuestro que se va.
Dijo el Presidente que llegó el tiempo de hacer el cambio que muchos años atrás reclama México. Dio cifras comparativas irrefutables pero lo que vemos hoy es el cobro de 'facturas atrasadas' de los gobiernos que cavaron con su voraz rapiña la tumba de nuestro país. Pero es el momento de rectificar con medidas justas, inteligentes, urgentes.
Calderón, pues, reiteró su decidida política contra el crimen organizado. Anunció cambios radicales para reducir la pesada carga burocrática que representan miles de funcionarios inútiles. Ya vimos la desaparición de varias secretarías.
Vimos bien en su mensaje la asistencia de los gobernadores sin distinciones partidistas. Efectivamente el tiempo se agotó. Algunos muy atentos meditaban las palabras del Presidente. Otros, evidenciaban su visión torcida para continuar con sus trinquetes. Pero México no resiste un sexenio más de estupidez gubernamental. La verdad merecemos mejor destino y también en nuestra patria chica. Porque hoy vemos en Coatepec el descaro de algunos ineptos que teniendo cargos de elección popular no han hecho una sola gestión oficial de trascendencia para beneficio de su distrito. Aún así no falta el iluso que ahora quiera ser alcalde. ¡Vaya cinismo!
El presidente, pues, instó a la ciudadanía a participar en el compromiso de poner, todos, nuestro grano de arena para lograr ese México deseado. Finalmente, ¡todos somos México y México somos todos! Y en ese sentido fraterno, sepa usted, gentil lector, que el martes 15 habrá Noche Mexicana en esta centenaria Hacienda Zimpizahua que es también casa de usted. Habrá los clásicos antojitos mexicanos, las ya famosas enchiladas que prepara Juan López Contreras, el rico pozole imperdonable, juegos pirotécnicos, lotería clásica y la alegría muy nuestra del 'mariachi loco' desde las ocho de la noche. Sólo costará 200 pesitos. El chiste es rescatar nuestro ambiente familiar muy mexicano.
Y como estamos en el mes patrio, con usted damos este grito muy viril, muy nuestro: ¡Viva México, cabrones! Ajúa.
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