Opinión / Columna
 
Juan Carlos Andrade Guevara 
El sueño de José, la educación y la ciencia en México
Diario de Xalapa
5 de septiembre de 2009

  José Hernández, el astronauta de la Agencia Espacial de Estados Unidos, de origen y raíces mexicanas, ha sido la noticia de la semana. El despegue del transbordador espacial Discovery, llevando a bordo a dos cosmonautas que tienen vínculos afectivos y familiares con nuestro país, ha acaparado nuestra atención y no es para menos.

El sacrificio y esfuerzo de una pareja de migrantes mexicanos, que permitieron dar educación de calidad a su hijo, en California, hizo posible el sueño. Y es que con educación, con una buena educación y con buenos maestros es posible alcanzar los sueños. Desde luego, no basta soñar, hay que trabajar a diario y perseverar, esa es la lección de José.

José estudió Ingeniería eléctrica en la Universidad del Pacífico de California, donde después cursó una maestría en ciencias. José cuenta que estaba usando un azadón para limpiar cultivos de remolacha (una raíz de la que se obtiene azúcar) cuando de pronto escuchó en la radio que Franklin Chan Díaz, de origen puertorriqueño, sería el primer astronauta latino en ir al espacio. Narra: "Desde ahí, he luchado cada día de mi vida para viajar al espacio". José es, además, carismático, sencillo y muy directo. No duda en hacer evidentes sus convicciones de fe y su admiración por las maravillas del planeta y del universo.

El sueño de José es también el sueño de muchos jóvenes mexicanos que tienen talento y necesitan de una oportunidad para poder demostrarlo. Esa oportunidad sólo puede ser posible con el estudio, con el acceso a una educación universitaria de calidad y con herramientas de pensamiento que sólo es posible adquirir si hay, si existen profesores capaces de inspirar, de despertar fe y vocación por el aprendizaje y el conocimiento.

Sin embargo, la realidad es triste. En general, pero particularmente en épocas de crisis, uno de los primeros rubros en sacrificar por los gobernantes es el presupuesto educativo. Son tormentosas las situaciones donde las universidades públicas y centros de investigación suplican que no se les corten los de por sí escasos recursos. La investigación científica y tecnológica es la primera en padecer, ya que no se puede hacer investigación sin insumos, sin equipos, sin los elementos humanos necesarios para llevar a cabo los proyectos. Eso no lo entienden y al parecer nunca lo entenderán nuestras autoridades.

En Estados Unidos, en los próximos años, la NASA estará jubilando casi a la mitad de su plantilla de ingenieros. ¿Saben cuál es el problema? No hay ingenieros americanos suficientes para ocupar las vacantes. La NASA tiene que importar el talento de los profesionistas de Asia que con visión y liderazgo han sido cultivados por sus gobiernos. La India, China, Japón y Corea tienen el mayor número de científicos en el planeta. ¿Y México? México ni siquiera tenía, hasta hace muy poco, una carrera en Ingeniería aeroespacial.

Cito los datos que me remite mi amigo y colega Alejandro Yáñez- Arancibia, investigador del Instituto de Ecología: "El número de investigadores en ciencia y tecnología es 1.07 (es decir uno) por cada 1000 (mil) ciudadanos dentro de la población económicamente activa del país. Por lo que esta cifra es infinitamente menor (insignificante) si la comparamos contra los 110 millones de habitantes. Pero hay más todavía. La "fuerza" numérica de los recursos humanos en ciencia y tecnología en México forma parte de nuestras vergüenzas; el 1.66 por ciento es de nivel técnico, el 8.26 por ciento es de nivel licenciatura, y apenas el 0.78 por ciento es de nivel de postgrado. Una de las explicaciones la encontramos en que México invierte solamente el 0.36 por ciento del PIB (Datos del Inegi y del Conacyt en 2006), para sostener a las instituciones y los recursos humanos que el país tiene en el área de la ciencia y la tecnología nacional. Esta cifra es la menor comparada con la gran mayoría de los países latinoamericanos, incluso menor que algunos países del sudeste asiático o de Africa". Hasta ahí, la cita.

Nuestro subdesarrollo no es resultado de la magia, es el resultado de las malas decisiones y la falta de visión de nuestros gobernantes. La educación no es un gasto, es una inversión, como lo dijo José Narro, rector de la UNAM.

Basta de mantener a diputados holgazanes y políticos corruptos, que ganan el dinero que quieren y despilfarran los recursos públicos. Ese dinero produciría más en el largo plazo si se invierte en los niños y jóvenes talentosos, que mendigan una beca que apenas les alcanza para tomar el camión de todos los días. No merecemos semejante suerte.

andradeg25@prodigy.net.mx
 
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