Opinión / Columna
 
Fernando Hernández Flores 
Atención a la madre tierra
Diario de Xalapa
18 de agosto de 2009

  Estamos viviendo en el año diez casa (matlactli kalli Xihuit) del calendario meshica.

Nuestra madre tierra ha tocado el corazón de los pueblos originarios y de todos los que vivimos en esta gran Patria y durante el pasado Encuentro de Pueblos Originarios en el mes de abril de 2009, iluminó a nuestros hermanos, suscribiendo la histórica "Declaración del Tajín", en la que se establecen las exigencias actuales de nuestros pueblos y se destaca la última oportunidad que tenemos todos para alcanzar la justicia social, en un marco de igualdad, transparencia y rendición de cuentas.

Los indígenas del país hemos decidido que no seremos más carne de cañón, ni permitiremos historias cíclicas: 1810, 1910, 2010; ahora estamos preparados académicamente, tenemos visión de futuro y esta evolución a su vez representa la Nueva Revolución Indígena.

Ayer se pedía permiso para cortar un árbol, para edificar una casa, para darse un baño en un río o arroyo, para hacer una limpia de nuestros campos y para agradecer a Tlaloc por las lluvias otorgadas para la fertilidad de nuestras semillas y productos, que son alimentos, generadores de energía y vida.

Somos más del 10 por ciento de la población nacional y los Hueytlatoanis nos siguen teniendo en la marginación, el olvido y la pobreza extrema. Los 63 pueblos étnicos, somos dueños de estos suelos, somos los herederos legítimos de la energía renovable.

Han explotado nuestras tierras y no nos hemos visto beneficiados ni por Pemex, ni por la Comisión Federal de Electricidad, ni por muchos programas productivos.

¡Ya es tiempo! La preocupación es fuerte, es la hora de ser atendidos, escuchados e impulsados por organizaciones, instituciones y fundaciones que saben que en el desarrollo sustentable están muchas soluciones estratégicas y sistémicas del campo; siendo Hilario Valenzuela, junto con todo su equipo -tan dinámico e inquieto-, quienes han creído fielmente en un verdadero desarrollo social, económico, productivo y armónico de México a través de la incubación, la inversión y capitalización de los pueblos con una visión prospectiva e innovadora.

Aquí en este territorio de la gran Tenochtitlan, en la generación del Quinto Sol, en el quinto aniversario de la Fundación Desarrollo Sustentable, al quinto siglo de haber llegado Hernán Cortés, la madre tierra exige a los líderes de las naciones que ya no la contaminen, ni la dañen más, porque como diría el arquitecto, poeta y tlatoani de Texcoco, Nezahualcóyotl: "Toda la tierra es una tumba y nada escapa a ella; nada es tan perfecto que no caiga y desaparezca. Lo que fue ayer ya no es hoy, y lo que es hoy, no puede esperar ser mañana". Cenco tlazohcamatic. venandiz@hotmail.com
 
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