Opinión / Columna
 
Tito Domínguez Lara 
Contra La Corriente / El sistema, la Universidad y los rechazados
Diario de Xalapa
15 de agosto de 2009

  A veces, cuando me molesto con mis alumnos de la Facultad de Medicina porque no estudian, les lanzo un rollo socioeconómico, en parte a modo de reproche y también para que surta un efecto concientizador. Entre otras cosas, les hago saber su condición de privilegiados en este sistema, por haber llegado a la universidad. "Pónganse a pensar la cantidad de compañeritos que desde la primaria se fueron quedando en el camino y no dieron continuidad al estudio". No tengo a la mano las cifras de deserción escolar que existen en la primaria, en la secundaria y la preparatoria. La deserción escolar, a nivel universitario es menor, pero en los otros niveles tal deserción es considerable. Ya para obtener un lugar en la preparatoria se hace difícil, pero esto se acentúa en el tránsito a la universidad, no sólo aquí en Veracruz, sino en todo el país. Les digo a mis alumnos que los jóvenes que logran llegar a la universidad, no precisamente son los más dotados intelectualmente, sencillamente el sistema económico imperante, a través de sus leyes ciegas, hizo su selección. No quiero decir que los que llegan a la universidad sean los más burros; no, de ninguna manera, hay excelentes estudiantes que sortearon el filtro que impone el sistema.

Lo que me parece una incongruencia es que un estudiante que acredita haber terminado la secundaria o la preparatoria con diploma y constancia debidamente legalizados, no le sirva para ascender al siguiente escalón académico. Por supuesto que sé de lo que se trata: de un sistema que no le interesa educar a la gente, que se declara impotente para dar empleo a los profesionistas egresados de las universidades; si ya de por sí no puede ocupar a tanto joven en edad de trabajar, y todavía más, no puede parar el desempleo progresivo que le ocasiona sus crisis casi permanentes. Estamos, pues, ante un sistema que ni quiere ni puede resolver el problema de la educación y el empleo, pero no por eso habrá que sentarse a esperar que se derrumbe por sí solo este sistema. Hay opciones alternas posibles que, aunque contravengan lo dicho por el rector Raúl Arias de que si se abrieran las puertas de la UV a todo mundo, después no se tendría dónde dar empleo a tanto egresado, habría que plantearse la disyuntiva en base a esa opinión, si preferimos desempleados ilustrados o desempleados ignorantes, porque este razonamiento habría que llevarlo al extremo de la enseñanza elemental.

Entiendo perfectamente la posición de Arias Lovillo, no es fácil lidiar en un sistema y con un gobierno que desprecia la inteligencia y la preparación académica. El sistema para sobrevivir y reproducirse ya tiene sus escuelas donde se forman los cuadros que necesita, y no son tontos, cooptan a los mejores, aunque no sean de su clase, los prepara para que le sirvan. Esto por supuesto no es tan exacto y lineal como decir dos más son cuatro; no, pero esa es la línea general de la política del sistema. Vea usted la posición de un intelectual que desempeña una gran responsabilidad; el rector de la UNAM, José Narro Robles, dijo, entre otras cosas, en un simposium organizado por el Congreso de la Unión, dizque para discutir las medidas para enfrentar a la crisis, lo siguiente: "La educación es la inversión más redituable para cualquier sociedad, es un bien público social y debe ser derecho fundamental de todo ciudadano... la educación es un factor clave para el crecimiento económico, pero también para la movilidad social. La educación en general, pero sobre todo la de nivel superior, así como la ciencia y la tecnología, debe jugar un papel central para replantear el futuro". Para replantear el futuro, porque muchos creemos que la política actual, derivada de gobiernos panistas, priistas y también perredistas, que no cantan mal las rancheras, no va a ser eterno. Se gesta, o ya rompió el cascarón, un movimiento no sólo por cambiar la política en la educación, sino en la economía, en la justicia y en la forma de hacer política y tenemos que preparar el futuro. Lenin en los momentos críticos del inicio de la Revolución bolchevique, decía a modo de campaña propagandística, pero que mostraba la importancia que tenía la preparación técnica y científica en esos momentos de cambios revolucionarios: "Cambio diez bolcheviques, por un técnico calificado". Con la visión de José Narro se debe ver este problema de la educación.

Sí entiendo que es pedirle peras al olmo, pero sí hay salidas transitorias. Ya en su momento López Obrador habló de construir una universidad por cada estado. Hay que enfocar la lucha porque no se recorte el presupuesto a la educación y a la salud como lo está haciendo este gobierno que de sobra ha dado muestra de ineptitud, lo único que se le ocurre ante el déficit en la recaudación hacendaria, es aumentar impuestos, gravar también los alimentos y medicinas. Pero nada dice de reducir salarios a funcionarios, de castigar a los que saquean el dinero público. Aquí cabe la pregunta: ¿dónde está el dinero, producto del excedente petrolero del pasado sexenio foxista? Hasta ahora no existe un pez gordo de los que saquearon y saquean al país, en cambio "la justicia" se ensaña con luchadores sociales como los presos de Atenco donde algunos rebasan penas de los cien años de cárcel. Aquí un claro ejemplo que muestra a quién sirve el sistema y su gobierno.

Los rechazados veracruzanos de la UV se están organizando y empiezan a protestar junto con estudiantes de otras universidades; no habrá que subestimar este movimiento, dado en una situación del país, cuya población está siendo agraviada constantemente por el gobierno. Hay un descontento generalizado, todavía no organizado; los partidos, llamados de izquierda, viven otro mundo, el de la grilla, la disputa por los puestos y los huesos. Para muchos un estallido social pudiera parecerse a un trueno en día sereno, pero no; las condiciones que han creado los gobiernos son propicias para que cualquier chispazo incendie la pradera. Espero que los estudiantes sepan enfocar bien sus baterías. No es cuestión del rector, él quiere comprarse la bronca que no le corresponde.
 
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