Opinión / Columna
|
Tito Domínguez Lara
El potro, preso político de Prian segunda parte
Diario de Xalapa
9 de agosto de 2009
|
Calderón nos ha recetado más de 30 aumentos a la gasolina, la electricidad ha aumentado considerablemente, por lo que ya se gesta un movimiento nacional en contra de estos atropellos a la economía popular. Todavía más, ya aprobó un nuevo aumento a la electricidad y al peaje de las autopistas; está maquinando con los priistas el impuesto a los alimentos y medicinas. Ya no hablemos de la inseguridad y del crecimiento exponencial del crimen organizado, de la corrupción e impunidad; por eso digo que es absurdo, como en los mejores tiempos de Díaz Ordaz, buscar "agitadores" y "alborotadores". No nos engañemos, el mejor agitador social es el gobierno. Los partidos políticos, llamados de izquierda, que deberían aprovechar esta ingobernabilidad e ineficacia, para mover a la sociedad a que reclame los abusos del gobierno, están inmersos en una lucha interna que ni interesa ni educa a sus seguidores.
El Potro estaba haciendo lo que deberían hacer los partidos de izquierda, y por supuesto que su partido el PAN no compartía esta política. Se trata no sólo de señalar el peligro, sino que la empresa construya la infraestructura que dé confianza y seguridad. Muchos pueblos no tienen el camino o la carretera para que, en un momento no deseado, tengan que evacuar de emergencia; al mismo tiempo deben retribuir el peligro potencial que significa tal planta ante un eventual estallido o la contaminación radiactiva que genera constantemente. Lo menos que puede hacer es condonar las tarifas eléctricas a la población que ocupa dicha área, en un radio de 40 kilómetros. Esto por supuesto que encontró un eco de aceptación masivo en la población, y el gobierno (federal o estatal o ambos) tuvo que parar este mal ejemplo. El Potro dice que el PAN le ofreció la candidatura a la diputación federal a cambio de que parara su lucha, o de lo contrario iría a la cárcel. Ya sabemos qué es lo que eligió. El PAN, a pesar de ser contrario al activismo del Potro, quería asegurar el triunfo en un distrito más, previendo la avalancha roja que se le venía encima. Por otro lado, el PRI estaba coqueteando también con el Potro, y éste se dejaba querer. Ambos partidos querían utilizar la popularidad del Potro, pero también es cierto que ambos partidos (el Prian) se oponen a que la gente se organice y luche por su cuenta frente a cualquier atropello del gobierno. No sé si el Potro lo sepa o lo intuya que él es un cuerpo extraño en el PAN y también en el PRI; su lucha y sus métodos no son de la derecha, son de la izquierda, y no lo digo por los partidos que dicen representar a esta corriente, corresponde más a la política y método de López Obrador que anda alertando a todo el país de lo nefasto de la política de Calderón, que sería la misma del PRI, aunque menos grosera y torpe.
Francisco Fernández Morales, el Potro, es un preso político, su lucha no es sólo de los vecinos de Laguna Verde, es la de todo el país contra el abuso y la impericia del gobierno que, aumentando el precio de la gasolina y de la electricidad, inevitablemente produce la inflación que estamos padeciendo y que todavía prometen más. Se le podrán inventar los delitos más absurdos al Potro, pero la población no se engaña, y sabe y entiende que el Potro está preso porque no se dejó domar por los partidos (Prian), por la política conservadora de éstos. Lo que no saben, ni siquiera intuyen los burros que lo metieron a la cárcel y los que aceptan mantenerlo ahí, es que la razón de su causa crece lo mismo que su popularidad. Si Pemex o la Comisión Federal de Electricidad arguyen razones económicas, no es subiendo tarifas, tienen que hacer una limpia al interior de su casa para barrer a tanto sinvergüenza y corrupto que está saqueando estas empresas.
Columnas anteriores
Columnas anteriores