Opinión / Columna
 
Fernando Hernández Flores 
¿Que se aprieten el cinturón?
Diario de Xalapa
5 de agosto de 2009

  Ser precursores de un modelo de desarrollo neoliberal y globalizador, hace que un país al que le urge crecer económicamente decaiga. Tras la firma de tratados de libre comercio, los beneficiados son las transnacionales, especialmente los países más consolidados económicamente; ellos son quienes presentan ventajas superiores, ya que impulsan y apuestan firmemente a sus diversas ramas, a la ciencia y tecnología, a la educación, a la infraestructura carretera, a la salud, a los empresarios y si cuentan con zonas rurales, le destinan mayor subsidio al campo. Esa es lo que no han aprendido en nuestro país los actuales gobiernos neoliberales y conservadores.

Por citar un ejemplo: ¿Cómo pretenden otorgar un proyecto productivo de ganado, exigiéndole al campesino e indígena un sinfín de requisitos, sabiendo que es una persona pobre, que requiere realmente el apoyo y que además sólo cuenta con escasas hectáreas de proporción de tierras; y más aún, le piden que compruebe con facturas y fierro quemador, al igual que tenga un determinado número de animales para poder ser merecedor a dicho programa? ¿A dónde llevan a los campesinos con estos tipos de programas?

Las importaciones hacia nuestro país de granos como maíz y frijol van en aumento. En las tiendas de la esquina y en los megamercados, la canasta básica está por los cielos, en tanto el salario no le suben, pero eso sí se devalúa el peso ante el dólar, el euro y cualquier otra moneda extranjera.

México es un país que cuenta con más de 30 mil ejidos, tiene agua dulce y salada, sus suelos son ricos en su biodiversidad de plantas y animales. Hay mucho para producir y la tierra es prodigiosa, hace falta incrementar la producción agropecuaria, forestal, artesanal y minera; promover el turismo y ecoturismo, así como sus zonas arqueológicas, entre otras.

En estos tiempos de crisis alimentaria, calentamiento global y crisis económica mundial y nacional, es indispensable que los funcionarios recorten un poco a sus jugosos salarios, que practiquen la austeridad, que inyecten más recursos a donde sea más prioritario para una seguridad alimentaria saludable y propia de la gente. El pueblo siempre se aprieta el cinturón cuando hay crisis, ya es tiempo que el gobierno también se apriete el cinturón y sume los buenos proyectos que la sociedad exige cada día. Cenco tlazohcamatic.

venandiz@hotmail.com
 
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