Opinión / Columna
 
Derecho Familiar 
Julián Güitrón Fuentevilla 
¿Sabe usted lo que significa igualdad y perspectiva de género?
Organización Editorial Mexicana
26 de julio de 2009

  * Síntesis

CINCINNATI, Ohio. En coincidencia con las vacaciones de la Universidad Nacional, hoy les escribimos desde esta hermosa ciudad, en la cual verá en unos días, probablemente el próximo domingo, la luz del día mi segundo nieto. Con el afán de cumplir con esta estimulante encomienda, de acudir puntualmente a la cita con quienes me hacen el honor de leer estas líneas, dentro de la alegría y satisfacción de la noticia que mencioné antes, trataré la segunda y última parte de este importante tema, trascendente no sólo para las mujeres, sino también para la familia, la sociedad y el Estado.

Ha quedado claro que más que diferencias, lo que tenemos con las mujeres, o ellas con nosotros, son características comunes, lo que permite afirmar que más bien son cuestiones por reminiscencias del pasado, que involucran aspectos culturales, de hábitos e idiosincrasia, que si en realidad aceptáramos la igualdad del género, no habría ni necesidad de crear o proponer leyes que expresamente digan, como ha ocurrido con el segundo artículos del Código Civil para el Distrito Federal, que ha exagerado los términos de la igualdad.

* Interrogantes

A manera de recordatorio, sobre todo para quienes nos honran leyendo estas líneas y no lo hubieran hecho la semana pasada, traemos a colación las preguntas que fueron el sustento de éste y el anterior artículo. ¿Cuál es el problema que impide el desarrollo para alcanzar una verdadera igualdad y perspectiva de género? ¿Cuál es el concepto de género? ¿Qué significa igualdad de género? ¿Qué se entiende por perspectiva? ¿Cómo se puede conocer mejor el género? ¿Cómo incrementar la sensibilidad respecto a éste? ¿Cuáles son ejemplos en la materia de criterios sostenidos por la Suprema Corte de Justicia en Derecho Familiar? ¿En qué consisten las políticas públicas de esta materia? ¿Qué requiere el enfoque de género, referido específicamente al trabajo? ¿Servirá para algo la capacitación en la materia? ¿Hay diferencias en los conceptos femenino y masculino, de acuerdo con el diccionario de la lengua? A continuación citaremos alguna de las respuestas a las preguntas anteriores.

Decíamos que en los orígenes de esta problemática, porque así se ha asumido y así se sostiene por varios sectores, la mujer es discriminada, y no recibe el mismo tratamiento que los hombres, no sólo en materia laboral, sino en general, desde su casa, desde su nacimiento; la familia mexicana propone y así lo practica, que las mujeres deben servir a los hombres en el más amplio sentido de la palabra. Decíamos que ahí está el quid de esto, en que el Ministro Cossío Díaz sostuvo, en la entrevista que le otorgó al Instituto de Mujeres, que vale la pena preguntarles a las féminas en general, si no sería conveniente atacar este problema en las raíces y proponer una revolución cultural que se inicie en el hogar, desde el nacimiento de los nuevos niños o niñas, para que sean tratados por sus padres en la misma forma, y ellos, sus progenitores, no hagan diferencias, atendiendo precisamente al sexo; que como lo dijimos, es más lo que identifica al hombre y a la mujer que lo que los diferencia.

Planteamos una serie de cuestionamientos; propusimos algunas respuestas, que en este artículo retomamos, sobre todo para dejar clara nuestra posición, que junto con la del ministro Cossío, va en el sentido, no sólo desde la Universidad y la enseñanza profesional, sino que también debe incluirse la situación de la igualdad desde el propio hogar.

¿En qué consisten las políticas públicas de esta materia?

Francamente, las desconocemos. Decir que existen como tales es una falacia, porque los gobiernos federal, local y municipal se han concretado a hacer una difusión mediática; a celebrar días festivos; pero los criterios, proyectos, presupuestos, planes y, por supuesto, políticas que avalen el Estado no están a la vista; ni siquiera las mujeres que ocupan puestos de secretarias de Estado, senadoras, diputadas, presidentas municipales y otros cargos semejantes poco o nada difunden o manejan esta materia; y el común denominador es buscar la igualdad, que en la mayoría de los casos ya está en las leyes y, sin embargo, los resultados no han sido los idóneos, porque la discriminación y el maltrato en género siguen vigentes; a trabajo igual, salario desigual, sobre todo si se trata de mujeres, y si bien es cierto que las Cámaras legislativas tienen esta materia como prioridad, los resultados no se ven ni siquiera a corto plazo. Bastaría con darse una vuelta a la República para constatar fehacientemente, para darse cuenta que el problema no es de leyes, sino de cultura, de educación, de cambiar los parámetros en el hogar, de educar al hombre en las labores del hogar, como cotidianamente se hace con las mujeres, y además, con ejemplos, predicar que el hombre y la mujer son iguales y no hay diferencias si uno hace la cama, el otro lava los trastes o si atienden a los hijos.

¿Qué requiere el enfoque de género, referido específicamente al trabajo?

Para empezar, una nueva ley laboral. En segundo lugar, cursos de capacitación y adiestramiento para las mujeres; además de darles las facilidades para aspirar a cualquier puesto y recibir la percepción que recibiría cualquier hombre, a condición de que estén preparadas, se hayan sometido a los cursos correspondientes y puedan disputar de igual a igual, por conocimientos, por capacidad, por habilidad un puesto, lo cual permitirá que se dé la igualdad de género, que, como decíamos, más que en las leyes, está en las costumbres y en la organización familiar mexicana.

¿Servirá para algo la capacitación en la materia?

Definitivamente, la respuesta es categórica. Como hemos sostenido no hay diferencias entre hombres y mujeres, sin embargo, sí habrá preferencias en cuanto a la capacitación de uno y de otra, porque ahí sí vamos a encontrar divergencias en cuanto a lo que un hombre y una mujer saben. Probablemente la materia bancaria sea la idónea para ilustrar nuestras afirmaciones. Si usted, distinguido lector, entra a cualquier banco, haga el siguiente análisis: la mayoría de los puestos son ocupados por mujeres para atender el público. Las ejecutivas han asumido un papel de responsables, con lo que los bancos han mejorado su imagen y su eficiencia, hablando de ellos en general. Estadísticamente, en la materia señalada, hay más mujeres empleadas que hombres, y usted será quien nos pueda corregir o ratificar las afirmaciones que hemos hecho en este espacio.

Siguiendo con el tema de la capacitación, le voy a hablar de un caso personal, que es constatable, en virtud de que durante 42 años que tengo de cátedra ininterrumpida en la Facultad de Derecho de la UNAM, he tenido el privilegio entre alumnos de la licenciatura, maestría y doctorado, haber tenido un promedio en el lapso señalado, de aproximadamente 20. Hace ocho lustros, los hombres eran más en número que las mujeres. En la misma forma tenían mayor capacitación; situación que fue cambiando y hoy, en el año 2009, hecho que ha ocurrido ya de tiempo atrás, la Facultad de Derecho de la UNAM tiene más del 50 por ciento de mujeres, y como ha ocurrido en mi caso, son alumnas más brillantes, más acuciosas en los trabajos de investigación, más detallistas en los exámenes, lo que ha dado como resultado que muchas de ellas ocupen puestos importantes, por su capacitación y no por su género. Por su grado de escolaridad, y no por sus atributos físicos. Por su madurez y honestidad, y no por la improvisación o la transa.

Estas mujeres que he tenido como alumnas no se sienten afectadas por la expresión género, y así me lo han hecho saber una gran mayoría, sino que están convencidas de que el único camino para triunfar y el que les da un lugar, y las diferencia de los hombres es lo que tienen en su cabeza, la preparación, los conocimientos, en una palabra, así sí hay diferencias entre un burro y una mujer inteligente, o entre un hombre capaz y preparado y una mujer tonta.

¿Hay diferencias en los conceptos femenino y masculino, de acuerdo con el diccionario de la lengua?

Decíamos la semana pasada al respecto, que los diccionarios utilizan los conceptos fundamentalmente para señalar la diferencia en el sexo, sin que esto sea algo que deba maltratar al hombre o a la mujer. Algo que los ubique en oposición, respecto a su vida propia o familiar; en otras palabras, como no sea lo femenino y lo masculino, sobre todo en el ser humano, no hay mayores diferencias.

* Programas del Canal Judicial

El Programa Derecho Familiar se seguirá transmitiendo los lunes de 20:00 a 21:00 horas, por el Canal Judicial, con repetición los jueves de las 9:30 a las 10:30 horas. Durante estas vacaciones, del 24 de julio al 2 de agosto, se repetirán algunos de los programas grabados anteriormente; a partir del 3 de agosto, primer lunes del mes citado, en el horario y canal mencionados, usted podrá ver y escuchar a los maestros de la Universidad, Julio Hernández Pliego y Armando Quirasco Hernández, disertar sobre los efectos y consecuencias de la reforma constitucional en materia penal, vinculados con la familia; reforma que tiene un lapso para entrar en vigor de ocho años, del cual ha transcurrido uno, y que esperemos en su momento, dé los frutos y resultados planeados.

El día 10 de agosto de este año, con la presencia de dos profesores eméritos de la UNAM, Rolando Tamayo y Salmorán y Jorge Mario Magallón Ibarra, programa que también será conducido por el suscrito, se tratará el tema de la filosofía del Código Napoleón, aplicada al Derecho Familiar; el 17 del mismo mes y año, se realizará el primer programa de consejería jurídica en Derecho Familiar, que será realizado por quien esto escribe, el cual se dedicará todo el tiempo a los televidentes y personas que nos han pedido consejos jurídicos, o sugerido temas, para que reciban las respuestas adecuadas, en algunos casos con la anuencia de la teleaudiencia, se citarán sus nombres y apellidos, en otros, se guardará la secrecía correspondiente.

* Consejería jurídica gratuita

Le ratificamos a ustedes, que este Programa que es conducido por el suscrito, quien además es responsable de la temática respectiva, usted lo puede enriquecer, además uno de sus objetivos, porque es el único programa social que existe en la televisión abierta o de paga en México, usted puede comunicarse al teléfono 56 39 22 35, que es el del Colegio Nacional de Estudios Superiores en Derecho Familiar, A. C., institución fundada en 1973, en la cual se le puede dar asesoría jurídica gratuita para sus problemas de Derecho Familiar, si solicita una cita en el teléfono citado de las 10:00 a las 14:00 horas y en su momento se traslada al domicilio del CONESUDEF, en Nicolás San Juan No. 308, 6º piso, despacho 11, colonia del Valle, Delegación Benito Juárez, c.p. 03199, México, D. F.
 
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