Opinión / Columna
 
Clemente Landa Domínguez 
Los ausentes al debate
Diario de Xalapa
17 de junio de 2009

  Como usted, soy un ciudadano que vive la desgracia de transitar por lugares donde se reúnen los candidatos y sus grupos de animación para hacer propaganda. La mayoría de las veces logro evadirlos, lamentablemente este fin de semana no cerré la ventana de mi auto a tiempo antes que varios jóvenes (algunos no tanto) literalmente me aventaran toda clase de panfletos, volantes y proclamas sobre la bondad de los candidatos que cada uno apoya.

Después de la impresión inicial, contemplé la basura que me dejaron e hice algo que quizás muchos me reprochen: leí lo que me dieron. Sí, a sabiendas de esperar elogios personales, promesas vacuas y debates estériles sobre lo maravillosa que será nuestra existencia una vez que vote por ella / él, me dediqué a leer con detalle la "información", llegando a una conclusión muy sincera: la política en nuestro país se encuentra alejada de los temas trascendentes.

No me malinterpreten, muchos temas importantes ahí estaban: corrupción, inseguridad, desempleo, salarios y un largo etcétera. Sin embargo, después de revisar minuciosamente todas las baratijas que me dieron, se percibe una enorme apatía hacia los temas relacionados con las ciencias y el arte entre los políticos.

¿Lo duda? Sólo basta preguntar a cualquier candidato de cualquier partido sobre el cambio climático, la investigación de células madre o la dependencia de energía. Su respuesta no sólo será larga e imaginativa, sino traicionera, pues nadie quiere declarar abiertamente sobre estos temas. El mejor ejemplo sea quizás la gobernadora de Alaska y candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos en 2008, la tristemente célebre Sarah Palin, quien mencionó que el creacionismo podría recibir igualdad de enseñanza en las escuelas.

El creacionismo sostiene que todo ha sido engendrado directamente por una inteligencia superior, negando ideas como la evolución de Darwin y transpirando un enorme tufillo religioso. Para ellos se debería enseñar el álgebra al mismo nivel que las siete bóvedas celestes de Alá o el paraíso de Adán y Eva, ¿puede creerlo? Por supuesto, para mentes como las de Palin o los que alguna vez prohibieron leer Aura, el Medievo regresó para quedarse.

Por supuesto, si habláramos del arte estaríamos peor. Salvo algunas honrosas excepciones (de las cuales Veracruz siempre ha sido vanguardia), hace mucho tiempo que no existe una sola propuesta, en materia de promoción o creación de obras artísticas, seria y continuadamente en nuestro país.

¿Cómo podemos unir la política y la ciencia para ayudarnos? Quizás algún diputado debería proponer una ley para que las grandes empresas nos proporcionaran información de salud sobre las miles de sustancias que se usan para preparar alimentos. O incrementar el porcentaje del presupuesto federal para investigación (el cual es mucho, pero mucho menor al uno por ciento y la mayor parte se utiliza para sueldos o prestaciones). O pugnar por una ley para el fomento del arte en la juventud.

La ciencia está en el corazón de nuestro mundo, el arte motiva nuestra vida. Si ambos se encuentran alejados de la discusión política seguramente no sólo habrá una gran cantidad de abstencionismo y votos blancos, sino una sensación generalizada que nuestros políticos no buscan convertirse en estadistas, únicamente tratan de llegar a una posición que les garantice poder.
 
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