Opinión
Fernando Hernández Flores
Zapata y los herederos de la Revolución

Diario de Xalapa
7 de abril de 2009

El viernes pasado tuve el grato gusto de conocer a un descendiente del caudillo del sur, de aquel hombre que la misma historia lo recuerda como el gran líder agrario de la nación. Emiliano Zapata Salazar es un ejemplo de lucha fiel a favor de los indígenas y campesinos, y desde la tierra que lo vio nacer y formarse, Anenecuilco, Morelos, el pueblo en el que compartió su niñez y juventud, surgieron sus ideales que posteriormente quedarían plasmados en el Plan de Ayala. El joven de 28 años de edad, con el que compartí unos momentos de charla, se le conoce como Edgar Zapata, quien es bisnieto del prócer agrarista y dirigente nacional de la Fundación Zapata y los Herederos de la Revolución.

Edgar Zapata nos comentó que el 10 de abril a las 11 de la mañana se realizará la "Cabalgata Nacional Rumbo al Centenario de la Revolución" en Cuautla, Morelos. En ella participarán las esposas de los personajes que murieron en la lucha revolucionaria, a la vez que se contará con la presencia del medio internacional Discovery Channel para proponer un documental de carácter nacional y así conozcan los países del mundo quién fue, es y sigue siendo Emiliano Zapata.

Emiliano Zapata, desde pequeño, vistió con manta y ya en su juventud comenzó a comprarse pantalón y sombrero. Fue apasionado de las carreras de caballo, peleas de gallo y jaripeo. Zapata convivió siempre con el campesinado de su región y desde pequeño vio cómo, a quien le llamaban el patrón, les quitaba las tierras a sus gentes; por lo que le dijo a su padre, que siendo mayor, lucharía por los campesinos e indígenas de Anenecuilco.

Zapata aprendió el náhuatl desde su infancia, idioma que le favoreció para convocar a la lucha revolucionaria a los habitantes de esas regiones. A la gente sencilla, humilde y pobre, Zapata Salazar les daba atenciones especiales y consejos como si fuera padre de ellos.

"Miliano" -así le decían sus amigos cercanos- se une con Madero en la lucha contra del dictador Díaz. Francisco I. Madero lo engaña con la supuesta promesa de considerar las ideas de Zapata en el Plan de San Luis; y al momento de asumir la Presidencia este personaje no toma en cuenta el otorgamiento de las tierras a los campesinos. En los tiempos revolucionarios el Caudillo del Sur coincide con el Centauro del Norte, sus ideas así como sus vidas se asemejan; los dos vienen de la cultura del esfuerzo -como diría Colosio- y los dos son traicionados. Emiliano Zapata no se deja llevar por la ambición desmedida, por el ofrecimiento de haciendas, ni por las delicias del poder. El se apegó siempre a los derechos de los campesinos, es historia y prueba de un líder que rebasa fronteras. Hoy a 90 años de su muerte, allá en la hacienda de Chinameca, en un 10 de abril, se le recuerda como alguien que vive y sigue moviendo los corazones de la lucha social por el campo de México. Zapata vive y la lucha sigue. Cenco tlazohcamatic.

venandiz@hotmail.com
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