Opinión
René Ramírez Molina
Hacia la reforma integral de la educación básica

Diario de Xalapa
18 de febrero de 2009

A decir de la Secretaría de Educación Pública en diversos documentos oficiales, el acelerado cambio demográfico, social, económico y político de nuestro país exige que la educación se transforme, a efecto de estar en mejores condiciones de cumplir con los fines establecidos en el artículo tercero constitucional.

Por otra parte, si consideramos que hay pobres e indeseables resultados en lectura, matemáticas y ciencias, en los años 2000, 2003 y 2006 -según informes de la OCDE derivados de la prueba PISA-, es lógico que hay consenso entre diversos sectores del sistema educativo nacional de que se deben efectuar urgentes cambios educativos que trasciendan la revisión convencional de planes y programas de estudio, y se evalúe además el proceso educativo y las formas de gestión escolar, atravesando por un gran esfuerzo y compromiso del magisterio nacional para afrontar y mejorar los resultados y hacer que se alcancen los rasgos deseables del egresado de la educación básica

Este perfil de egreso fue establecido a partir de las reformas realizadas en educación preescolar (2004) y educación secundaria (2006); para su logro se han propuesto las llamadas competencias para la vida, que se refieren al aprendizaje permanente, el manejo de la información, el manejo de situaciones, la convivencia y la vida en sociedad.

En este marco, en el presente ciclo escolar se ha puesto en operación la primera fase piloto en 5 mil escuelas primarias del país, aplicando la primera versión de nuevo currículo para primero, segundo, quinto y sexto grados. El objetivo de esta integración curricular es hacer un análisis que permita la articulación horizontal y vertical de los contenidos disciplinares, pero sobre todo, de los transversales. Se pretende además ajustar las competencias y estándares de desempeño entre las asignaturas.

El actual proceso de reforma de la educación primaria habrá de articularse gradualmente con las reformas sustanciales de preescolar y secundaria, replanteando inicialmente los materiales educativos, los conceptos fundamentales, los enfoques, las didácticas, así como los criterios de planeación y evaluación.

El Programa Reforma Integral de la Educación Básica (Prieb) contempla dentro de sus objetivos y actividades sustantivas la generalización y consolidación del currículo de primaria en el escolar 2009-2010; de modo que para el ciclo escolar 2011-2012 se contará ya con los currículos de educación básica instalados y operando en forma articulada en todos los niveles, escuelas y modalidades.

En cuanto al trabajo docente, el Prieb plantea centralmente que debe orientarse al desarrollo de competencias, lo cual implica que la actualización y capacitación deben enfocarse al conocimiento puntual de esta propuesta que deberá reflejarse en una nueva práctica y mejores resultados educativos.

Se requiere de voluntad para estudiar, analizar y adquirir como visión conjunta el que la educación responda eficientemente a las necesidades del país y a las demandas que plantea el complicado mundo de nuestra época, permeado por la pérdida de valores, la violencia, el consumismo... El reto es tremendo. Hay que aferrarse a la utopía como sueño de lo posible.

Lo antes dicho obliga a dar pasos ya para la nueva reforma en educación normal; de lo que se trata ahora es formar docentes más competentes, de un alto nivel profesional. Razón por la cual no es aceptable que ingresen al servicio personas con formación ajena a la docencia, como recién ocurrió a través del examen nacional para ocupar plazas de secundaria.

Como hemos señalado en colaboraciones anteriores, el Estado no debe abandonar la responsabilidad histórica de formar a los docentes de educación básica. De aquí que nos opongamos al examen selectivo que no considera los rasgos del perfil de egreso normalista.

Es mejor establecer un cuidadoso proceso de selección, que vaya más allá del examen del Ceneval, para que ingresen a las normales públicas los jóvenes que tengan realmente espíritu de servicio. Se trata de evitar que la preparación de profesores sirva para aumentar el ejército de desempleados de nuestro país.

En otras palabras, con dicho examen, que no es referente confiable para la obtención de plazas, el Estado contradice en los hechos su intención de elevar la calidad de la educación. Al tiempo.
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