Opinión
Nuevo Inventario: Historia de la Ciudad
Aurelio Regalado H.
El conflicto de 1924 en la "Mexican Gulf Oil"

El Sol de Tampico
2 de febrero de 2009

Aurelio Regalado Hernández

Las huelgas estallaron en 1924 en muchas de las compañías que explotaban los pozos de la Huasteca. Una de éstas -que devino en una de las más significativas- fue la de la Mexican Gulf Oil Company, con oficinas en Tampico y pozos en Chinampa Toteco y Zacamixtle.

Según el jefe del Departamento del Trabajo de Tampico, hacia mediados de septiembre ésta era la situación en que se encontraba el conflicto, antes de que los trabajadores fueran a la huelga:

"Tuve conocimiento de que los representantes del Sindicato de Obreros de la Mexican Gulf Oil Company se encontraban en pláticas con el subgerente de la empresa y que éstas iban por buen camino en virtud de haberse accedido a muchas de las cláusulas contenidas en el pliego de las peticiones. Poco después supe que el gerente, señor Tompkins, que en esos días llegó a este puerto, había cerrado las pláticas entregando a los comisionados del sindicato una circular en la que... se concretaba a hacer algunas promesas de mejoramiento", anulando los acuerdos previos de los obreros con el subgerente.

En seguida estalló la huelga, faltando pocos días para la llegada a Tampico de dos personajes comprometidos con la suerte y la lucha de los trabajadores: el periodista magonista-anarquista Librado Rivera y el joven activista e ideólogo José C. Valadés. El primero abrió en seguida una imprenta en Doña Cecilia, y el otro se incorporó de inmediato a los movimientos de huelga de los obreros de la Mexican Gulf, de la Huasteca Petroleum Company y de los maestros.

José Esteves T., investigador del Centro de Estudios Históricos del Movimiento Obrero Mexicano, refiere que las demandas de los trabajadores de la Mexican Gulf eran esencialmente las mismas de las otras huelgas iniciadas en otras compañías, a saber: reconocimiento del sindicato, jornada de ocho horas, pago de extras, indemnización por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, no separación de los trabajadores que participaran en el sindicato, dotación de los instrumentos necesarios para la realización de las labores, etc.

Pero resultó que debido a formalismos y tecnicismos legales no seguidos al pie de la letra por los dirigentes de los trabajadores "la autoridad laboral desconoció la validez de la huelga", con lo que la empresa reanudó sus operaciones. "El conflicto -dice Esteves-- se tradujo en un despido masivo de trabajadores".

En su informe, el jefe del Departamento del Trabajo refiere que la Mexican Gulf atendía poco las excitativas que se le hacían para que cumpliera con la ley, y ofrece varios ejemplos de ello: "La ley impone a la compañía la obligación de establecer una enfermería para la curación y atención médica, gratuita, a los obreros y empleados. La compañía ha creído llenar esta obligación habilitando de enfermería un cuarto desaseado que existe cerca de la terminal".

Tenemos así que la ley se aplicaba con precisión y rapidez contra los obreros, y se soslayaba y retardaba contra las empresas extranjeras (algo tuvo que ver en este caso concreto, el que en esos días estuviera en trámite el préstamo de una fuerte suma que el gobierno había solicitado a los magnates petroleros. Esto explica también por qué las instalaciones de la empresa estaban custodiadas por elementos del Ejército Mexicano, disuadiendo a los obreros de que las ocuparan.

En tales circunstancias los obreros en huelga decidieron endurecer su discurso y sus acciones, como se aprecia en una circular de la federación Local de la CGT: "Estamos siendo demasiado consecuentes con los atropellos de que hemos sido víctimas, pero es nada menos porque sabemos que el apoyo de la soldadesca, por decidido que sea, será una medida tan infructuosa como todas las demás que puedan tomar... De cualquier manera no estamos dispuestos a dejar que los atropellos sigan..., para lo cual ya tomamos determinaciones que atinadamente vendrán a poner coto a cada uno de los menguados".

Según Esteves, "el 1º de octubre los huelguistas se trasladaron en masa para protestar porque la empresa había reanudado sus labores, y cuando llegaron al centro de trabajo, sus protestas fueron airadas", intentando luego desalojar a los obreros que se habían prestado a boicotear su movimiento, lo que motivó que "la tropa disparara matando a dos huelguistas"

En realidad, el numeroso grupo de huelguistas se presentó en la Terminal de la Mexican Gulf alrededor de las cinco de la tarde de ese primero de octubre de 1924. Su intención era la de desalojar por la fuerza "a unos cuantos obreros nacionales y extranjeros que no habían secundado la huelga y que la compañía empleaba para cargar barcos que habían atracado en el muelle de la terminal". Sin embargo, el jefe del destacamento militar que custodiaba la empresa negó el acceso a los huelguistas a las instalaciones, y como éstos hicieron el amago de ingresar de todos modos, los soldados recibieron la orden de hacer fuego contra ellos, hiriendo ipsofacto a once y dando muerte a uno. Un hombre de apellido Araujo registró que "los heridos fueron trasladados al hospital de Tampico y el obrero muerto quedó ahí en la terminal de la compañía". Asimismo, hubo varios huelguistas detenidos por orden del jefe de la guarnición".

La represión hizo que Librado Rivera escribiera en "Sagitario":

"...Comienzan a llegar quejas de varias partes de este privilegiado suelo de explotación, narrando vergonzosos atropellos cometidos por la burguesía y las autoridades encargadas de mantener por medio de las bayonetas, el presente orden de cosas, imposibles de continuar así por mucho tiempo. Estos atropellos que no han hecho más que ahondar el ya profundo descontento en el corazón de las masas proletarias, confirman nuestras aseveraciones de otras veces, que el gobierno por sincero que parezca ante los ojos de los trabajadores, obra siempre con la estrategia del enemigo, hipócritamente".

aurelioregalado@yahoo.com.mx

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