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Barroco
Luís de Tavira
Diario de Querétaro
17 de agosto de 2008
O. Salas
Querétaro, Querétaro. El Primer Encuentro Nacional de la Voz y la Palabra fue convocado por el Centro de estudios para el uso de la voz del 29 de junio al 5 de julio pasados en la ciudad de México con el propósito de conocer "una amplia muestra de alternativas para el entrenamiento vocal profesional, no sólo con el afán de lograr voces bellas o armoniosas, sino fundamentalmente, voces que logren significar lo que se dice, comunicar por medio de la palabra y el cuerpo..." Para atender una agenda de diez horas diarias durante cinco días Querétaro estuvo representado por los actores Julieta Márquez y Fabián Verdín. ¿Qué le ha aportado a un recién egresado de la licenciatura en Artes Escénicas con especialidad en Actuación, donde existe especial atención al uso de la voz, un encuentro nacional de la materia? La comparación con treinta entidades del país -Zacatecas estuvo ausente- con y sin estudios de licenciatura me ha permitido ver que nos encontramos en un muy buen nivel. Pero también advertí que entre los aspectos que habremos de mejorar está la educación musical, tanto solfeo como canto como rítmica, entre los elementos que la música permite al actor hacer un uso pleno de la voz, por citar un ejemplo. La insistencia en la vinculación de la voz con la interpretación y la expresión corporal es muy importante porque realmente constituyen una unidad, aunque para su estudio las separamos. En el escenario van de la mano. Hay instituciones, entre las doce que ofrecen la licenciatura en el país, que continúan con la vieja escuela -la de las 30 calabacitas-- descartada desde principios de los años 80, porque está comprobado que al actor no le funciona en el escenario, sólo lo lleva a tensar el cuerpo: tensar el diafragma, tensar la laringe, tensar las cuerdas; la voz no sale, la dicción se estropea. Esta técnica proponía al actor más como el declamador renacentista de pie en el proscenio, y manejar el cuerpo banderita, banderita, banderita tricolor. De esta manera no hay organicidad en el cuerpo del actor, no hay interpretación porque no hay una correcta intencionalidad de las palabras, éstas y el texto no caen donde tienen que caer, y obviamente no le llega al público como le tiene que llegar. Frente a un declamador, o un merolico, el público se aburre o se aturde. La organicidad va muy de la mano con las técnicas de apoyo como la eutonía, la Alexander que me dicen cómo me resuenan las palabras todavía sin personaje, sintiéndome cómodo diciéndolas, sin sentirlas forzadas ni impostadas ni declamadas. La organicidad implica la interiorización de las palabras desde mi perspectiva de actor con un análisis previo del personaje para que sean dichas como éste requiere. No quiero decir que cada personaje tiene una forma de ser dicho. Esa es una de las bellezas del Teatro, cada actor puede darle a un personaje su interpretación. Con la Técnica encuentras herramientas para darle la vida que escojas al personaje. El énfasis estaba puesto en la cantidad de aire a manejar más que en su calidad. En el otro extremo están los sistemas de enseñanza que hicieron a un lado la técnica vocal como tal, se fueron por la eutonía, la Técnica Alexander que en el escenario se han traducido en deficiencias mayores y menores. El programa estructurado por la maestra Pamela Jiménez, en este sentido, está muy equilibrado. Es cuestión de la propia aplicación, primero como estudiante, y después en el escenario encontrar la utilidad de cada una de las técnicas. ¿Cómo fue visto Querétaro por las otras entidades representadas en este encuentro nacional? Nos tocó a Julieta y a mí preparar una ponencia del trabajo vocal en Querétaro y hablamos del contraste que existe entre los actores egresados de la Facultad de Bellas Artes de la UAQ con quienes tienen años en el escenario pero sin una educación vocal. El plan de estudios se oye muy bien, nos dijo la maestra Luisa Huertas, una de las organizadoras del Encuentro, faltaría verlo en escena. Por parte de los delegados de las otras entidades recibimos muchos elogios y muestras de interés, por ejemplo de Chiapas y Guerrero. Una experiencia muy gratificante y reafirmante como egresado de la primera generación de esta licenciatura que cuenta con el respaldo de diez años de la carrera de Técnico Superior, y en cuanto al uso de la voz, quince años de experiencia docente de la maestra Pamela. ¿Cuál es el resultado de la contrastación entre los actores egresados de la UAQ con los formados básicamente en las tablas? Una diferencia palpable está en los textos que montan. Es obvia la diferencia entre unos y otros en la intencionalidad de la interpretación desde la voz: en el darle giros y matices al personaje. El actor sin educación vocal se apoya mucho en un carisma muy bien trabajado por años, pero llega el momento en que les hace falta encontrar ese clic orgánico con su voz. Esto lo vemos en montajes del Siglo de Oro, o que llevan años en cartelera y que son tradicionales en la ciudad. Lo digo para subrayar que la preparación del actor nunca termina, y nunca es tarde para retomarla. En una segunda entrega presentaré las impresiones de la actriz Julieta Márquez como delegada de Querétaro en el Primer Encuentro Nacional de la Voz y la Palabra. |
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