Barroco
Las cúpulas
Diario de Querétaro
14 de julio de 2008

Armando Arias

Querétaro, Querétaro. Hace once años, la revista Proceso, publicó una entrevista a Juan Sánchez Navarro, importante financiero mexicano creador de algunos grupos empresariales como el Consejo mexicano de Hombres de Negocios y el Consejo Coordinador Empresarial. Considerado ideólogo de la iniciativa privada mexicana, además de hombre fuerte del Grupo Cervecero Modelo, Sánchez Navarro emitía un mensaje coherente con el humanismo y consecuente con su posición patronal. El clima cultural y político en que el reportero Rafael Rodríguez realizó dicha entrevista (tres años antes de la alternancia), no ha cambiado; lo que se modificó en estos años fue el color del grupo político en el poder, quedando intacto el clima de corrupción, violencia y confabulación entre las cúpulas de poder económico y político para abusar de la riqueza.

En la entrevista se aprecian puntos de vista que parecieran vertidos por el "selfmen" del siglo XIX, del patrón emprendedor que soldó el capitalismo laboriosamente, quizás con abusos y altanería conservadora, pero dando trabajo y distribuyendo riqueza para todos. Esos hombres escasean en nuestro país, la tecnocracia los hizo a un lado, pero no han desaparecido completamente. Probablemente en la cúpula de la burguesía mexicana se encuentre la respuesta a los sórdidos problemas que nos marcan hoy día como mexicanos empobrecidos. Todos sabemos que es en el Consejo Empresarial donde se deciden las políticas y selecciona a los hombres que administrarán el país. Los fracasos de los políticos son producto de su ineptitud y ambición, no de quien les entregó el mando. El enriquecimiento ilícito de políticos como R S de G, la inoperancia de la policía en todo el país, con ejemplos recientes solamente en León y el D F; los golpes devaluatorios al salario que han reducido el poder de compra del pueblo en un 70% entre 1960 y el 2008; las obras públicas mal construidas a costa del erario público, el vergonzante circo en las entrañas de todos nuestros partidos políticos, la infiltración del narco en ejército y policías, los sufrimientos de los migrantes y el fracaso del agro en México, la devastación contaminante, la bajísima calidad educativa; y muchos errores más de nuestra clase política, ya la historia contemporánea nos los cobra caro a todos.

El reportero, conciente del país corrompido preguntó en aquel tiempo al empresario Sánchez Navarro: "¿Hay hombres que podrían salvar a México?



-No los veo. Sinceramente, no los veo.

-Algún nombre, don Juan, algún hombre de fin de siglo...

-No, no veo a nadie de ese tamaño..."



El reportero advierte: "Heredero de fortunas y creador de empresas, líder por antonomasia de la antigua iniciativa privada, Sánchez Navarro se mueve en esta entrevista en el filo del hartazgo y en el borde de la denuncia. Advierte sin embargo: 'No me pida nombres, no soy de los que delatan...' Hablamos de la riqueza mal habida, de los ricos viejos y de los nuevos ricos. Algunos de ellos-dice Sánchez Navarro-convertidos en multimillonarios en contubernio con la corrupción política" Don Juan afirma: "La corrupción es el cáncer de la estructura política del gobierno y se ha extendido a toda la sociedad mexicana. Estamos viviendo una época terrible. Las bases éticas de la sociedad están debilitadas y ocurre lo que en cualquier sociedad en que la moral pública y social no es la adecuada: la corrupción, e incluso la destrucción de las células Básicas de la sociedad. El caso de Salinas es prototípico: Un magnífico programa económico desarrollado por un secretario de Hacienda ejemplar, pero una corrupción interna que invadió todo y que se manifestó en asesinatos, en formación de grupos y personas que no tenían más propósito que el poder para enriquecerse. Y ese fue el gran desastre del PRI". Argumenta: "A la sociedad se le ha corrompido desde las esferas del poder. El hecho de tener el poder político facilita la corrupción y ésta, contaminó a todos los estratos del gobierno, los que constituyen la base de la administración. El cáncer se desarrolló de tal manera que en la actualidad llegar al poder político es entrar al mundo de la corrupción...."Tuvimos épocas mejores que otras, pero al final de cuentas, aquí estamos, endeudados, con nuestras masas empobrecidas, con un desarrollo cultural poco importante. Si comenzamos por lo político, si en la nueva dirección del país intervienen fuerzas políticas con bases morales, éticas y con una visión histórica, entonces podremos salir adelante. Mi esperanza es que los nuevos gobernantes, los que sin duda llegarán en el año 2000, tomen la decisión firme de volver a las bases éticas de la sociedad y del poder político" Esa era la reflexión del empresario, tres años de antes de la lluvia de promesas del candidato a la presidencia VF, promesas que millones de mexicanos creyeron, por lo cual le entregaron todo su apoyo esperando que sería, como dijo, el agente de un cambio que sacaría a las serpientes de los pinos. Para triste desgracia de México, la situación permaneció igual.

Refiriéndose al papel de la educación, dice don Juan: "La historia nos demuestra cómo imperios como el romano se perdieron justamente por la corrupción generalizada y luego resurgieron cuando se transformaron ética, política y socialmente. Esto claro, si la educación es la adecuada." Abundando sobre el cambio afirma: "No se puede hacer desde abajo. Se tiene que hacer desde arriba. Desde las cúpulas del poder político, del poder empresarial, del poder de los órganos judiciales. No creo que desde abajo se pueda, porque para ello se necesita una educación cuyos frutos derivarían en un hombre honesto y ético, pero eso es a largo plazo."

La entrevista completa apareció en el "Proceso" número 1084, del 10 de agosto de 1997.

armandoariaslopez@yahoo.com.mx