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Barroco
Nada cruel es un libro difícil de escribir: José Ramón Ruisánchez
Diario de Querétaro
14 de julio de 2008
Carlos Campos
Querétaro, Querétaro. Siempre el título va al revés, declara entre risas irónicas José Ramón Ruisánchez, al referirse a su última novela titulada Nada cruel (Ediciones Era en coedición con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2008) la cual presentó el pasado sábado 5 de mayo en las instalaciones de la librería del Fondo de Cultura Económica "Ricardo Pozas Arciniega". Envuelto en traje y camisa rosa, con el pelo más corto de lo normal, jugueteando con sus manos, el también autor de Novelita de amor y poco piano, la cual se hizo acreedora al premio Juan Rulfo de primera novela, desglosa: "en Nada cruel cruzo dos tramas fundamentales: la historia de amor y la historia de odio. Lo que me interesa es cómo la historia de amor se va desgastando, se va convirtiendo en otra cosa, y cómo la historia de odio se va modificando; siempre la historia de odio está motivada por algo más, y siempre el amor tiene una historia". Así, la novela teje su estructura narrativa entre dos vertientes, "el amor y el odio", los cuales "más que ser sentimientos son mecanismos narrativos, son entes que te hacen contar historias: decir dos se aman o dos se odian es aburridísimo, es mejor decir porqué se aman o porque se odian". A través de una narrativa creativa y plagada de inmediatez, contada a destajos de memoria, se delata un carácter autobiográfico: "Son cosas que me interesan, por un lado yo estudié un doctorado en los Estados Unidos y por otro lado no me parezco en nada a Santiago", personaje protagónico de la obra, quien radica en la Costa Este de los Estados Unidos realizando estudios de literatura. Es así como la novela se presenta como "una autobiografía diagonal, me robo cosas de mi propia vida para la obra, pero no dejo mi vida ahí por completo, porque mi vida es más aburrida que esto", señala el autor, mejor conocido como Joserra. ¿Cómo se congrega el trabajo de escritor con el de docente en letras sin caer en una narrativa con tintes academicistas? El autor, quien se dedica de tiempo completo a las letras en la Universidad Iberoamericana, responde: "A mí me fascina mi trabajo, soy muy feliz dando clases de literatura. Pero yo creo que las cosas tienen su lugar, la teoría tiene que quedarse en el salón de clase y la práctica tiene que ser gozosa". Abundancia de diálogos entre personajes complejos, lacónicos y sin embargo elocuentes por su convergencia con la vertiginosa realidad, en Nada cruel se plasman homenajes a muchas personas y escritores. En exclusiva para BARROCO, Ruisánchez revela: "un escritor a quien le hago un guiño literario como persona real es a José Emilio Pacheco, que fue uno de mis maestros: el personaje que se llama Martín Romaña es José Emilio Pacheco". Por otro lado -continúa Joserra- "hay homenajes que yo se, desde Ciudades desiertas de José Agustín, que es una novela que sucede en los Estados Unidos en el ámbito universitario, pero hay cosas que seguramente no sé que estoy guiñando". De entre los homenajes a escritores, además de Pacheco, "hay un homenaje a Álvaro Enrigue, que es mi compadre, que escribió un libro que habla de Washington D. C. y esta es mi respuesta; hay un gran homenaje a Héctor Toledano que es otro escritor que apenas publicó su primera novela y que era mi amigo en los años de doctorado, entre otros", detalló el también autor de Y por qué no tenemos otro perro (1997). ¿A qué generación de escritores contemporáneos perteneces? "Es una pregunta interesantísima específicamente en este año, porque yo nací en los años setenta, y durante años me preguntaron '¿eres del crack?' no, los del crack son del año sesenta. En este año aparece una antología de autores nacidos en los años setenta (a finales del 2007 Christopher Domínguez Michael presenta su Diccionario crítico de la literatura mexicana (1955-2005) donde sólo menciona a tres autores de los setenta) y no me incluyen, porque yo comencé a publicar diez años antes del resto de la gente que componen esta antología... entonces me quedé en la generación de DC (dos compadres), que somos Álvaro Enrigue y yo (risas), que estamos ubicados despuecito del crack y antes de una cantidad noble de autores nacidos en los setenta, entre los que se encuentran Pablo Rafael de la Madrid, Alberto Chimal, Julieta García, entre los más viejos; y autores más jóvenes como Agustín Buenaza, un autor que me interesa mucho, entre otros muy jóvenes. Comienzo a publicar en 1996, antes que todos los de mi generación, salvo Alberto Chimal que es una excepción". Pero el concepto de generación no es importante para Ruisánchez "lo considero como un concepto horizontal que tiene que ver con una afinidad que es casual, a lo mejor nacimos en los mismos años y vimos las mismas caricaturas...me interesan más ciertas afinidades que no tienen que ver con los años, entonces no encuentro muy cerca de Juan Villoro, de Fabio Morábito, que son autores nacidos en los años cincuenta pero cuyas preocupaciones me interesan mucho". Dichas preocupaciones para Joserra son: "Su capacidad para describir la infancia, la juventud, de concentrarse en cómo suceden las cosas en una ciudad, hacen que sean autores con los que encuentro una afinidad, aunque claro tienen una obra muchísimo más consumada que la mía porque son muchos años de escribir y de escribir cada vez mejor". ¿Cómo conjugas el trabajo literario con un medio masivo como es la televisión (Joserra conduce al lado de Julio Patán el programa Entrelíneas, que se transmite por Canal 22), a diferencia del esfuerzo que hacía Nicolás Alvarado con su programa La dichosa palabra? "Nicolás Alvarado ha sido nuestro gurú, nos ha enseñado mucho pero, sobre todo, nos ha enseñado una cosa fundamental: 'tienes que ver tu programa para ver qué estás haciendo mal'", señala Ruisánchez. Y en torno a su trabajo en televisión comenta: "Lo que hago en Entrelíneas es básicamente hablarle a un público muchísimo más grande que un salón de clase, incluso muchísimo más grande que los que me leen en los medios impresos, y tratarles de decir qué pienso de los libros. El tiempo de televisión es muy caro como para hablar de los libros que no e gustan, por lo tanto a mi público solamente les hablo de los libros que me gustan". A decir de Joserra la intención principal del trabajo televisivo que realiza al lado de Julio Patán (a quien el autor considera como un gran lector y amigo) es "acercar a más gente a libros que les puedan interesar. Muchas veces ocurre que estamos en una librería y decimos '¿por dónde empiezo?', entonces lo que tratamos de hacer es sacar libros del estante y decir 'si a usted le interesa este tema este libro le puede gustar". Para finalizar, José Ramón Ruisánchez reconoce que Nada cruel, a diferencia de sus cinco novelas anteriores, "es mi mejor libro, hay cierta continuidad e interés en temas repetidos y demás, así como velocidad y diálogo, pero lo que encuentro es un libro de adultos, y esa es la diferencia: la edad adulta de los personajes me lleva a problemas más reales... es un libro difícil de escribir". |
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