Querétaro
Ofrecen seguro para repatriar migrantes
Diario de Querétaro
24 de marzo de 2008

Lorena Alcalá

Querétaro, Querétaro. México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí.... Pareciera ser sólo una canción que se canta generalmente los 15 y 16 de septiembre, entre dos copas de tequila y con un sombrero de charro en la mano. Pero esta tonada toma otro sentido cuando eres migrante en Estados Unidos y por alguna razón, natural o no tan natural, mueres en una tierra que no es la tuya: para esto ya existen empresas que por una cantidad aproximada de 600 pesos garantizan a los migrantes mexicanos el regreso de sus restos mortales a sus lugares de origen.

En la población de Inglewood, una ciudad localizada en el suroeste de Los Angeles, California en Estados Unidos, murió Santiago Jesús Muñoz Baltasar, un queretano de 23 años que ya tenía poco más de tres como migrante, a causa de un accidente.

Para su familia, una madre y un hermano residentes de la capital del estado de Querétaro, representaría entre 80 mil y 90 mil pesos realizar los trámites necesarios para recuperar el cuerpo de Santiago, subirlo en un avión -en un ataúd especializado que cierra herméticamente-, tramitar los permisos con los gobiernos mexicano y estadounidense, hacer los contactos con las funerarias para los traslados y realizar la velación.

Sin embargo, mientras estaba en Estados Unidos, Santiago Muñoz contrató un certificado de repatriación por 59.90 dólares, para que una empresa se encargara de todo sin costo para sus parientes.

"Uno nunca sabe cuándo va a ocuparla, al parecer mi hermano la había contratado precisamente previendo que algo le pudiera pasar", dice Saúl Muñoz Baltazar, hermano del migrante fallecido y quien siguió de cerca todos los trámites necesarios para regresar el cuerpo de Santiago a su casa.

"(El trámite) fue muy rápido, una semana y tres días, nada complicado, nada más dar los documentos que te pedían, una copia del IFE, comprobante de domicilio, se muestran original y copia y se siguen todos los trámites que van diciendo ellos, es fácil todo".

José Luis de Anda Vargas, representante de la empresa "Monarca Latina", que fue la que en este caso realizó la repatriación del cuerpo del paisano muerto, explica que este certificado -"producto" lo llama él- está diseñado para cualquier tipo de migrante, no importando su condición legal en el vecino País del norte.

"Sobre todo nos estamos enfocando a los migrantes de primera generación, es decir, a los que se acaban de ir o a los que tienen poco tiempo allá (en Estados Unidos); está dirigido a los migrantes que tienen familia en México, que envían remesas a sus familias y que una vez fallecidos quieren regresar a sus lugares de origen" , señala de Anda, quien especifica que los únicos requisitos necesarios para adquirir un certificado de repatriación son tener entre 15 y 60 años de edad, llenar la solicitud de afiliación, y pagar la cuota correspondiente.

Al momento de morir, Santiago Muñoz contaba con una pequeña credencial con su nombre, número de afiliación y datos de contacto de su familia, tanto en Estados Unidos como en México.

De acuerdo con su hermano Saúl, una tía en el otro lado se encargó de hacer contacto con la empresa encargada de la repatriación, misma que avisó a sus familiares en Querétaro.

José Luis de Anda indicó que el cuerpo fue rescatado de Inglewood, Cal. Los trámites se comenzaron a hacer desde ahí; posteriormente fue tratado con una sustancia especial para garantizar su conservación; colocado en un féretro especial para poderlo subir al avión.

A la Ciudad de México el cuerpo llegó el 21 de marzo pasado, a través de Delta Airlines, alrededor de las 18 horas, para posteriormente ser trasladado a la ciudad de Querétaro donde fue velado todo el día 22.

"Buscamos garantizar que los cuerpos sean repatriados, porque todo el proceso es largo y caro, sobre todo cuando la familia no sabe cómo realizar los trámites o solicitar los permisos, porque incluso no todas las aerolíneas permiten trasladar cuerpos", señala De Anda Vargas.

La garantía de repatriación que por ejemplo Monarca Latina ofrece, puede ser adquirido cubriendo una cuota de 29.99 dólares con vigencia de un año o 59.99 dólares con vigencia de tres años.

Casi el mismo costo tiene otra empresa que opera en Estados Unidos, Servicios Especiales Profesionales, que también se encarga de hacer trámites de repatriación.

En la actualidad se estima que en Estados Unidos viven 28.9 millones de mexicanos, de los cuales 14.3 millones son legales o ilegales con trabajos temporales remunerados que les permiten alcanzar un ingreso anual promedio de 35 mil dólares.

De acuerdo al PEW Hispanic Center, una organización de investigación independiente apoyada por The Pew Research Center de Washington D.C. cuya misión es mejorar la visión de la población hispánica de Estados Unidos de Norteamérica, y registrar el impacto cada vez mayor de Latinos en aquella nación, al año mueren en territorio norteamericano cerca de 10 mil mexicanos.

La mayoría de las veces sus cuerpos se pierden o son enterrados en fosas comunes porque sus familiares no poseen los recursos económicos necesarios para realizar una repatriación, además de que tienen que enfrentar trámites con autoridades de los Estados Unidos que representan además una problemática emocional.

Para Víctor Manuel Galindo Valadez, gerente general del grupo Renacimiento Capillas La Esperanza, la funeraria que se encargó de recibir el cuerpo de Santiago Muñoz aquí en la ciudad de Querétaro, la repatriación es un fenómeno cotidiano, pues aunque no como Michoacán, Guanajuato, Jalisco o Zacatecas, el estado también es un expulsor de migrantes hacia los Estados Unidos. (De acuerdo al INEGI, en el 2000 un total de 24 mil 682 queretanos salieron de la entidad con destino al norte).

Para Galindo Valadez la contratación de este tipo de "seguros de repatriación" no está muy arraigado entre los migrantes mexicanos, ya que hace falta una cultura de previsión a nivel nacional.

"No sólo para que regresen el cuerpo o para que lo entierren allá, sino también como previsión, es parte de la cultura que tenemos que inculcar en todo el País, porque el País no tiene una cultura todavía bien marcada en lo que es la prenecesidad -como dicen los gringos- que es comprar un servicio para usarlo en el momento que sea necesario", especifica Galindo.

Víctor Manuel Galindo, que tiene una experiencia de más de 20 años en el servicio funerario, el deseo del migrante de que su cuerpo sea repatriado va más allá de únicamente querer regresar a la tierra que lo vio nacer, pues también se involucra el sentimiento de la familia que quiere tener de regreso a su pariente.

"La tradición en México, la cuestión religiosa, las costumbres de cómo se ve la muerte en México, hace que como familia queramos ver el cuerpo, no importa cómo esté, siempre es quererlo ver por última vez, hacerle una despedida, de por si tuvieron que perderlos por algún tiempo porque se tuvieron que ir, por lo menos quieren verlo un último día en la tierra".