Suplemento: Qué hacer el Fin de Semama
Iglesia Chiquita de La Cañada de El Marqués
La arquitectura de este templo cuenta con tres arcos de elevación circunferencial. Foto.Mónica Arias./Diario de Querétaro.
Diario de Querétaro
5 de septiembre de 2010

Mónica Arias

El Marqués, Qro.- Luego de la fundación pacífica y civilizada de Querétaro en el histórico pueblo de La Cañada, el encomendero español don Hernando Pérez de Bocanegra y el cacique otomí Conín, procedieron a elegir el cristianismo como la religión oficial de este nuevo lugar, transcurriendo el año de 1529.

Es por ello que de inmediato don Hernando le comisiona a su acompañante y secretario don Juan Sánchez de Alanís, la tarea de edificar el primer templo a la redonda, para proceder con la evangelización de los indígenas del lugar. Finalmente, se erigió esta modesta construcción que hoy en día es conocida como: La Iglesia Chiquita de La Cañada, en el municipio de El Marqués.

Enseguida, don Hernando se dirigió hacia la provincia de Michoacán, para traer la ayuda del religioso franciscano Jacobo Daciano, quien llegó a Querétaro para bautizar y evangelizar a las huestes colonizadas.

Entre estas, se encontraba el indio Conín, al que se le identificó con el nuevo nombre de Hernando de Tapia, en honor a don Hernando Pérez de Bocanegra, cofundador de este pueblo y a don Andrés de Tapia, un heroico capitán de batallas que contendió a favor de la colonización de la Nueva España.

La arquitectura de este templo cuenta con tres arcos de elevación circunferencial, de los cuales cada uno simboliza la búsqueda de la humanidad europea con Nuestro Dios Padre.

Asimismo, están ornamentados en los extremos de la parte superior con hendiduras continuas, que representan las plumas de la deidad indígena en México conocida como Quetzalcoátl, o "serpiente emplumada", en un intento por hermanar y sincretizar las dos religiones existentes del nuevo pueblo.

En el recinto se encuentra una gran pila de cantera rosa que se desplaza y en la que, según algunos, el indio otomí Conín fue bautizado, ya que se cuenta con ella desde el principio, cuando se transportaba a los lugares donde era necesaria la evangelización.

En el umbral que forma la parte interior del templo, los dos costados lucen una pequeña jícara de agua bendita, también de cantera rosa y en forma de concha bautismal europea.

Ambas cuentan en su parte superior con un grabado indígena en relieve, que de igual manera, evoca la presencia del dios Quetzalcóatl.

Tiempo después, esta construcción también sirvió como bodega para la llegada de cargamentos con metales o mercancía, que se transportaban en los carruajes hacia el noroeste y sureste de la Nueva España, utilizando el sendero conocido como el Camino Real de la Plata.

En la actualidad, este templo rinde culto a Nuestra Santísima Virgen de Guadalupe, que es festejada el 12 de diciembre.

Fuente: Gustavo Pérez Cronista del Municipio de El Marqués