Opinión / Columna
 
Javier Zenteno Barrios 
La estrategia en contra de la inseguridad
Organización Editorial Mexicana
18 de febrero de 2010

  El combate al narcotráfico y a la inseguridad, eje central o cuando menos el más publicitado del actual Gobierno federal, está haciendo crisis en las últimas semanas y no se ve su fin a corto plazo. Los desafortunados sucesos de Ciudad Juárez, condenables al extremo de que no existen adjetivos para calificarlos, coronaron las crecientes y alarmantes estadísticas de personas ejecutadas y de comisión de delitos. Adicionalmente, la percepción en la opinión pública nacional e internacional ha provocado que propios y extraños volteen la cara con mirada inquisitiva para entender lo que está sucediendo y lo que se está proponiendo.

Sin dejar de reconocer el enorme esfuerzo institucional y el de muchas personas, especialmente de los que han muerto en el cumplimiento de su deber, el anuncio del cambio de estrategia para Ciudad Juárez es lo mínimo que debe realizarse y que no debe constreñirse a esa sola plaza. Nuestra seguridad anémica o inseguridad pandémica está debilitando al Estado y a la sociedad mexicana.

Ciertamente el tema de la inseguridad es multifactorial y complejo, y comentar sus causas y las muchas propuestas es una tarea que rebasa este momento, particularmente cuando se observa que es producto de un proceso antiguo originado de manera destacada, por el aumento de la oferta-demanda de drogas y su contención tardía; en la penetración de la corrupción y del sentimiento de impunidad en los cuerpos de seguridad de los tres niveles de gobierno y, al mismo tiempo, en la cultura de la ilegalidad y el deterioro de las condiciones sociales y económicas que le niegan a la población expectativas de un futuro.

Cualquiera que sea la propuesta, ésta debe ser igualmente polifacética, integral y de horizontes a mediano y largo plazos, pues la experiencia internacional y la lógica han demostrado que la modificación de las actuales circunstancias difícilmente se podrán concretar, si no se mantienen las estrategias y acciones con la intensidad, integralidad e inteligencia que la solución de los problemas exige, privilegiando la atención de las causas. Desde luego, el éxito de la ejecución de la propuesta se asociará a la estrategia que se implemente.

En ésta encontramos obstáculos no menores. Uno es la continuidad. Nuestro marco jurídico e institucional carece de respuestas concretas, dados los periodos gubernamentales y la imposibilidad de hacer vigente una acción más allá de un gobierno. Este obstáculo podría salvarse si no fuera por nuestra miope cultura político-administrativa que hace que las nuevas administraciones desconozcan lo de la pasada, siendo como lo son esfuerzos públicos con cargo a recursos del erario, y que a todos nos concierne.

Otro obstáculo es nuestra constante incapacidad para consensar fórmulas que permitan asegurar una coordinación integral de las diferentes acciones. A nivel federal y estatal hay legislación aplicable, pero nuestras recurrentes actitudes mezquinas o el desmedido afán de capitalizar políticamente cualquier evento impiden la necesaria coordinación en detrimento del éxito de las acciones emprendidas. Es un problema de actitud la aceptación de trabajo en equipo con responsabilidades específicas y diversos niveles de información.

Otro enorme reto es la reversión de nuestra cultura y tolerancia a la ilegalidad. Cuando no existe conciencia de obligatoriedad de las reglas que permiten la convivencia social, cuando unos esperan que sean otros los que inicien el cumplimiento de las obligaciones, estamos fracturando cualquier expectativa de progreso, debilitando a las instituciones, provocando anarquía y generando un clima estéril, en el que los esfuerzos se diluyen y se pierden.

Es cierto que debemos prohijar la participación de la sociedad y que ésta debe aportar su esfuerzo para beneficio de todos, pero nunca debe relevar la obligación primaria y esencial del Estado de otorgar seguridad y protección a sus miembros.

Estamos en momentos en los que los mexicanos debemos solidarizarnos con Ciudad Juárez y unirnos a un nuevo esfuerzo colectivo de respeto al estado de derecho.

fjzentenob@hotmail.com


 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas